El avión anterior, con asientos vacíos
Recalde habló de sobredemanda, pero el día del partido esa aeronave tuvo un 76% de ocupación
1 minuto de lectura'
El exceso de demanda de pasajeros a Montevideo, el 14 de este mes, que fue el argumento que exhibió Aerolíneas Argentinas para agregar el controvertido vuelo 1204 -que trasladó a directivos de la compañía y a dirigentes políticos y sindicales para ver el partido con Uruguay por las eliminatorias-, quedó en duda en las últimas horas. Según dijeron a LA NACION encargados de las operaciones de la empresa, el primer vuelo de aquel día, el 1202, que despegó a las 7, salió con apenas un 76% de ocupación, es decir, con varios asientos vacíos.
Consultados, en Aerolíneas negaron esta información, pero no dieron precisiones sobre el verdadero nivel de ocupación del vuelo 1202. Anteayer, Mariano Recalde, presidente de la compañía, había justificado la decisión en la saturación de reservas que había registrado la compañía en la ruta a Montevideo por el partido. "Quiero aclarar que no era un vuelo chárter, sino un vuelo regular que se agregó -había dicho, muy enojado, a radio Continental-. Tuvimos un récord de pasajes a Montevideo un miércoles. La decisión no fue caprichosa, sino con criterio comercial y dio ganancia a la empresa."
Aerolíneas sigue sin difundir oficialmente las listas de los vuelos del miércoles de la polémica: la del 1204, la del 1205 -el del trayecto de regreso en el mismo Boeing 737-700, que volvió con unas 15 personas más de las que había llevado a la ida- y la del 1961, que trajo a los jugadores argentinos a Ezeiza y a varios extras, entre otros, al propio Recalde, según confirmaron oficialmente en la empresa.
La única nómina que se conoció, de manera extraoficial, fue la del 1204 que incluyó a 29 viajeros, incluidos Recalde, el director de Aerolíneas Eduardo de Pedro, el diputado kirchnerista Juan Cabandié, el sindicalista Facundo Moyano y el militante kirchnerista Andrés Larroque, designado esta semana director de Fortalecimiento de la Democracia, dependencia de la Jefatura de Gabinete.
Aerolíneas tampoco reveló los costos del viaje, a los que se les deben agregar los generados por dos breves traslados dentro del territorio argentino, con el avión vacío: desde Ezeiza hasta Aeroparque, y viceversa, para que los pasajeros despegaran desde el aeropuerto Jorge Newbery.
El revuelo causado por la decisión de Recalde continuó ayer. El abogado Ricardo Monner Sans, por ejemplo, presentó en la Justicia un pedido de informes, reclamo que cayó en el juzgado a cargo de María Servini de Cubría. Monner Sans, presidente de la Asociación Civil Anticorrupción, pidió que se investigara por qué 49 personas (en realidad, Recalde había dicho que eran 41) tuvieron un viaje fuera de programación, quién lo dispuso, quién dio la orden de esperar a los pasajeros hasta traerlos de regreso y cuánto pagó cada uno.
Además, cómo está registrado el ingreso del dinero del pago de los tickets, cuántas plazas tenía exactamente el avión y cuántas se utilizaron, qué costo tuvo definitivamente el desplazamiento, cuál es la rentabilidad que cada plaza ocupada debió dar y el listado de los pasajeros. Reclamó, además, un allanamiento de las oficinas de Aerolíneas "para evitar cualquier traspapelamiento", explicó a LA NACION, y la declaración ante la Justicia del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Julio Grondona.









