El BCE afronta una prueba clave en Madrid

Charles Forelle
David Enrich
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19 de abril de 2012  

LONDRES—El audaz programa del Banco Central Europeo (BCE) para desactivar la crisis financiera mediante la inyección de grandes sumas de dinero en los bancos muestra señales de agotamiento.

La estrategia del BCE tendrá una prueba crucial hoy, cuando España subaste 2.500 millones de euros (unos US$3.270 millones) en bonos.

Los bancos españoles e italianos, que han sido prácticamente los únicos compradores de la deuda de sus gobiernos, ya han agotado la mayoría de los fondos que han pedido prestado del BCE, dicen analistas y otros expertos. Mientras tanto, los inversionistas extranjeros han huido de los países europeos en aprieto.

El resultado es que las tasas de interés de la deuda de esos países, en particular la de los bonos españoles de largo plazo, se encamina a alcanzar nuevos máximos este año, lo que ha reavivado los temores sobre la capacidad de Europa para contener la crisis y recobrar la salud.

El cambio frente a la situación de hace apenas seis semanas no puede ser más marcado. En ese entonces, el casi billón de euros (millón de millones) en préstamos de emergencia provistos por el BCE calmó los mercados y generó esperanzas de que la crisis de la zona euro, que ya completaba tres años, se estaba finalmente resolviendo.

Los bancos usaron buena parte de los fondos del BCE para adquirir bonos de sus respectivos gobiernos. Eso provocó un descenso significativo en las tasas de interés que países como España e Italia tenían que pagar para financiarse en los mercados de capital, lo que a su vez produjo señales de alivio en los mercados globales.

La solución ha probado ser de corta duración. Los analistas consideran la subasta de España de hoy como un barómetro. Pese a una venta sorprendentemente sólida de bonos del Tesoro el martes, algunos temen que una escasez de compras por parte de los bancos españoles complique la operación.

"En algún momento, la liquidez aportada por el BCE se agotará y en ese punto los bancos españoles e italianos tendrán que dejar de comprar bonos soberanos, eliminando a los principales compradores del mercado, o empezar a venderlos", para recaudar el efectivo que necesitan para suplir sus necesidades, dijo Alan Broughton, analista de RBC Capital Markets.

El BCE extendió los préstamos a tres años con bajas tasas de interés a por lo menos 800 bancos en dos tramos, uno en diciembre y el otro a finales de febrero.

El principal propósito era mantener la liquidez de los bancos, que tienen que financiar vencimientos multimillonarios de su propia deuda este año. En ese sentido, los préstamos han reducido significativamente el riesgo de que un banco europeo pierda liquidez y se convierta en un lastre peligroso para una economía debilitada.

Pero el programa del BCE también tenía un propósito más amplio: transferir más dinero a la economía en general, y específicamente financiar gobiernos que tenían problemas para acudir a los mercados. El efectivo "significa que cada país puede recurrir a sus bancos, que tendrán liquidez a su disposición", explicó el presidente francés, Nicolas Sarkozy en diciembre, poco después de que el BCE anunciara el plan.

Pero a pesar del efectivo fresco que recibió la economía europea, los fundamentos de la crisis de deuda siguen sin muchos cambios. España e Italia necesitan acceso sostenido a financiación para cubrir sus déficits. Si los inversionistas extranjeros se mantienen al margen y los bancos locales se quedan sin liquidez, ambos países regresarán al mismo punto en el que estaban antes de que el BCE saliera al rescate.

A un creciente grupo de analistas le preocupa que la liquidez aportada por el BCE sea de alguna forma contraproducente. El endeudamiento barato ha reducido la urgencia de algunos bancos para sanear sus balances, una tendencia que, según algunos, podría retrasar la recuperación del sector financiero. Los bancos responden que lo único que tratan de hacer es impedir un "desapalancamiento" caótico que podría perjudicar a la economía europea.

"Los mercados están tratando los préstamos del BCE como una panacea", señaló James Ferguson, director de estrategia en Westhouse Securities, en Londres. "Es mucho mejor de lo que hubiera pasado si no se extienden, pero eso no quiere decir que sea la solución".

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