El BCE busca soluciones mientras se profundiza la recesión europea

Brian Blackstone
Costas Paris
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6 de septiembre de 2012  

FRÁNCFORT—La economía de la zona euro se desaceleró en los últimos meses, según sugieren informes dados a conocer el miércoles, lo que aumenta las preocupaciones de que incluso las enérgicas medidas contra la crisis del Banco Central Europeo (BCE) no serán suficientes para evitar que el bloque monetario caiga en una profunda recesión.

Las cifras, que incluyen una caída en las ventas minoristas en julio, llegan en momentos en que el BCE define sus próximos pasos. Los funcionarios se reunirán hoy para evaluar un plan para comprar bonos soberanos con vencimientos de hasta tres años, según fuentes al tanto, con la posibilidad de que los extiendan un poco más. La propuesta no pondría límites a la cantidad de bonos comprados, dicen estas personas, dando al BCE la máxima flexibilidad para estabilizar los mercados financieros. El BCE no quiso hacer comentarios.

El índice de los gerentes de compra de la zona euro descendió de 46,5 en julio a 46,3 en agosto, según la firma Markit. Las lecturas por debajo de 50 señalan una caída de la producción y el empleo. La cifra de agosto fue revisada a la baja frente a una lectura anterior de 46,6.

Los datos oficiales sobre las ventas minoristas también fueron pobres, lo que sugiere que los consumidores mantienen la cautela y no es probable que impulsen una recuperación económica. Los volúmenes de venta en el bloque del euro cayeron 0,2% intermensual en julio y 1,7% frente a un año antes, según Eurostat, la agencia de estadísticas de la Unión Europea. Las ventas fueron especialmente débiles en Alemania y España.

Los informes plantean un problema irritante para las autoridades del BCE. Incluso si anuncian detallados planes para comprar bonos gubernamentales con el fin de bajar los costos de endeudamiento de los países más afectados por la crisis, la eficacia de las medidas podría ser limitada por el alto desempleo, la débil confianza del consumidor y las expectativas de estancamiento del crecimiento.

"En los próximos tres a seis meses, no hay nada que el BCE pueda hacer para evitar que se materialice una mayor desacele-ración", afirma Carsten Brzeski, economista de ING Bank.

Una particular preocupación es Alemania. El índice de gerentes de compra del país cayó a 47,0 el mes pasado, su nivel más bajo en más de tres años. Alemania ha capeado la crisis hasta ahora, registrando en los últimos dos años tasas de crecimiento de 3% o más. Si se debilita, la zona euro perdería su principal motor de crecimiento. También podría socavar la voluntad de Alemania para poner sus propias finanzas en riesgo para proteger a sus vecinos del sur.

Italia y España sufrieron una aguda caída en su actividad empresarial en agosto, señala Markit, aunque menos pronunciada que en los meses anteriores. Ambos países están en recesión y buscan evitar la necesidad de recibir financiación de socios internacionales. España ya ha solicitado una línea de crédito para sus bancos.

Otros datos de los últimos días han mostrado un aumento del desempleo a niveles récord y una caída en la confianza del con-sumidor y las empresas. Muchos economistas esperan que el BCE responda mediante una relajación de la política. El banco podría bajar su tasa de interés de referencia, que ya se encuentra en un mínimo histórico de 0,75%.

Sin embargo, las autoridades podrían esperar hasta que las condiciones financieras se estabilicen en el sur de Europa para asegurar que cualquier recorte de las tasas estimule por igual a los 17 países del bloque monetario.

Es poco probable que el BCE fije metas formales para la rentabilidad de los bonos como parte de su nuevo plan de compra de deuda, dicen fuentes al tanto. Por el contrario, el banco central podría orientar informalmente a los inversionistas hacia los rendimientos preferidos mediante la comunicación de más detalles sobre los tipos de bonos que compra.

El plan del BCE no prevé otorgarse a sí mismo el estatus de acreedor preferido entre los tenedores de bonos, lo que significa que en caso de una reestructuración de la deuda, el banco central también podría enfrentar pérdidas. Muchos analistas consideran que el estatus preferencial del BCE en pasadas compras de bonos limitaron la efectividad de las medidas.

La repetida insistencia del banco central de que las anteriores compras de bonos eran limitadas y temporales también debilitó la eficacia del programa en los mercados financieros, ya que los inversionistas buscaban señales de un mayor compromiso. Es poco probable que el BCE haga una declaración cautelosa de ese tipo esta vez. Sin embargo, al prometer compras ilimitadas podría avivar la ira de los políticos alemanes, que hasta ahora han respaldado con cautela los planes del presidente del BCE, Mario Draghi.

"El BCE tiene que ser deliberadamente vago sobre el tema y a la vez prometer hacer ‘lo que sea necesario’", opinan analistas de Citigroup.

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