El dilema de Japón: cómo salir de la deflación
Por Luis Palma Cané Especial para lanacion.com
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Recientemente, Japón -al crecer, durante los dos últimos trimestres, a tasas anuales del 2,3% y del 4.8% respectivamente- salió de su recesión técnica, en la cual había caído a partir del segundo trimestre 2008.
Para salir de su proceso recesivo las autoridades económicas correspondientes implementaron correctas y agresivas políticas anticíclicas: monetarias (baja de la tasa de referencia al 0,1% y fuerte inyección de liquidez), fiscales (incremento de la inversión pública y rebaja de impuestos por 400.000 millones de dólares, equivalentes a un 8% del producto) y de "relajamiento monetario", es decir la compra por parte del Banco de Japón (BoJ) de títulos públicos y privados de deuda, por montos del orden de los 20 mil millones de dólares mensuales.
En lo que hace a la evolución de las medidas monetarias, hoy el BoJ decidió mantener la tasa de referencia en su nivel mínimo del 0,1%, al tiempo que -explícitamente- decidió no incrementar sus compras mensuales de títulos de deuda.
Por su parte, y a pesar del incremento del nivel de actividad mencionado anteriormente, el proceso de deflación, que comenzó en enero de este año con un registro anual negativo de 1,1%, a septiembre muestra una tendencia creciente con un valor de -2.2%. Este evidente proceso de caída de precios -fenómeno que condujo a esta economía a la década pérdida del 90- es el que genera, entre el BoJ y el Poder Ejecutivo, distintas posiciones acerca de cómo enfrentarlo.
Por un lado, la autoridad monetaria sostiene que la caída de precios se debe a la aún débil demanda interna y a la baja de los precios internacionales del petróleo y de las commodities y que, por lo tanto, la deflación no se solucionará aumentando los montos de la compras de títulos de crédito; lo cual no haría más que aumentar la liquidez inútilmente. Por el contrario, su posición es que no hay más espacio para las políticas monetarias y que, en consecuencia, la solución debe provenir de un mayor gasto público y nuevas rebajas de impuestos a ser implementadas por el gobierno nacional.
Por su parte, el Poder Ejecutivo -encabezado por el Primer Ministro Hatoyama, del Partido Democrático Japonés- sostiene que, si bien es necesaria una mayor agresividad en las políticas fiscales de estímulo, no es menos cierto que las mismas deben complementarse con un mayor "relajamiento monetario".
Dada la real autonomía del BoJ, es dable de esperar que la autoridad monetaria se mantenga en su posición y que -por su parte- la presión del ejecutivo para incrementar aún más la liquidez vaya en aumento
Desde nuestro punto de vista, este dilema entre políticas monetarias y fiscales anticíclicas, no debiera haberse planteado. En efecto, dada la negativa experiencia de la deflación sufrida por economía japonesa durante la década del 90, todo parece indicar que la posición del BoJ es excesivamente monetarista. Sin duda, una mayor inyección de liquidez -vía compra de títulos de crédito- complementaría adecuadamente el necesario incremento de los montos fiscales de estímulo; con lo cual aumentarían en grado sumo las posibilidades de consolidar el crecimiento y, al mismo tiempo, evitar una peligrosa deflación.
El autor es economista y analista de mercados internacionales
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