
El Gobierno consiguió que Esso baje el precio del gasoil
La firma norteamericana revocó el aumento del 3,5% aplicado hace casi un mes
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Con una medida que obliga a algunas petroleras a aplicar bajas de precios para poder importar gasoil sin impuestos, y que provocó una manifiesta irritación en toda la industria, el Gobierno consiguió ayer que la compañía norteamericana Esso revoque, desde la 0 de hoy, el aumento de precios del 3,5% que había aplicado hace un mes en ese combustible.
La iniciativa podría ser imitada en las próximas horas por Shell, la firma que empezó con los incrementos y provocó el enojo del presidente Néstor Kirchner. Shell tiene plazo hasta mañana para decidirlo. "Los estamos analizando", dijeron anoche.
Si eso ocurre, el Gobierno habrá logrado un resonante triunfo sobre un sector con el que, al menos en las palabras, se enfrenta a menudo. Su éxito habrá consistido en obligarlo a no subir los precios del gasoil prácticamente hasta las elecciones de octubre, en momentos en que el valor internacional del crudo sigue subiendo (ayer cerró a 56,07 dólares).
"Hay que reconocerlo: nos torcieron el brazo. Todos tenemos que congelar los precios por seis meses. Fue una gran victoria del Gobierno", se lamentaba anoche un director de una compañía que no es Esso.
Euforia oficial
La euforia se propagó rápidamente en el Gobierno. Ya desde las primeras horas de la tarde, mientras Esso analizaba de qué modo dar a conocer la noticia, desde el Ministerio de Planificación se empezaba a difundir una carta que la empresa le había enviado al subsecretario de Combustibles, Cristian Folgar. "Al solo efecto de la resolución 611, a partir de la 0 del día 5 de abril de 2005, daremos cumplimiento a lo descripto en el artículo 1° de la misma", decía el texto, firmado por el director de Asuntos Públicos, Tomás Hess.
La jugada oficial fue la siguiente: con la resolución, dispuso que las empresas que quisieran importar gasoil sin impuestos -así lo permite una ley sancionada hace dos semanas- podrían hacerlo sólo si vendían el combustible aquí a los precios vigentes antes del 28 de febrero.
Como tanto Shell como Esso habían aplicado los incrementos después de esa fecha, ambas se encontraron con un dilema difícil de resolver en sus casas matrices: si decidían importar gasoil y cumplir con sus clientes, tenían que bajar los precios; si resolvían no importar, podían ser acusadas y multadas por el Gobierno por desabastecimiento, en momentos en que se espera una fuerte demanda. El plazo para importar con exenciones es de cuatro meses, prorrogable por dos más, por lo que la iniciativa fue tomada por la industria como un virtual control de precios.
LA NACION le preguntó ayer a un ejecutivo del sector: ¿si el petróleo llegara a 100 dólares tampoco aumentarían? El directivo se encogió de hombros: "Así parece", contestó.
Todas las compañías necesitan importar sin impuestos, a pesar de que, incluso así, afirman perder dinero porque aquí se vende el gasoil a precios inferiores a otros países. Aunque no lo diga, Esso perderá más de 8 millones de dólares en los próximos cuatro meses por esa compra.
Hess, vocero de Esso, explicó las razones de la decisión y deslizó un reclamo por mayor seguridad jurídica. "Hemos decidido aceptar las condiciones y los beneficios de la resolución 611, que nos permitirá importar el gasoil necesario para abastecer el mercado durante la parada prevista para la refinería de Campana.
"La medida se toma para contribuir a abastecer el mercado y, a su vez, permitir, parcialmente, recuperar el impacto negativo de la diferencia entre los precios locales e internacionales en el gasoil. La compañía sostiene que las medidas económicas que afectan la industria tienen que estar basadas en los principios de libre mercado, a fin de mantener reglas de juego estables que permitan atraer inversiones".





