El Gobierno duplicó el gasto en subsidios pese a los aumentos en las tarifas de electricidad y gas
Las transferencias fueron de US$1240 millones en el primer cuatrimestre, un salto del 105% respecto del mismo período de 2025; las facturas subieron y hubo hogares que perdieron la asistencia, pero los costos crecieron más rápido
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El Gobierno más que duplicó el gasto en subsidios a las tarifas de luz y gas en el inicio de 2026, en lo que representa un fuerte cambio de tendencia para uno de los principales pilares del ajuste fiscal encarado por Javier Milei. Aunque las facturas continuaron con las subas y se profundizó la reducción en los últimos dos años de beneficiarios de asistencias en la boleta, los costos del sistema energético crecieron más rápido y obligaron a incrementar nuevamente las transferencias estatales al sector.
La partida de subvenciones energéticas alcanzó en el primer cuatrimestre el equivalente a US$1240 millones, un aumento interanual de 105%, según estimaciones de la consultora Economía y Energía en base a datos oficiales. Dos años atrás, en igual período de 2023, los subsidios habían demandado US$2987 millones. Luego descendieron a US$1675 millones en 2024 y tocaron un piso de US$604 millones en 2025, antes de rebotar este año.
El fenómeno ocurre en momentos en que la administración libertaria busca sostener el superávit fiscal y consolidar la desaceleración de la inflación, dos de los principales pilares de su programa económico.

Según datos oficiales publicados recientemente por LA NACION, más de 2,1 millones de hogares dejaron de recibir subsidios en electricidad y casi 900.000 perdieron la asistencia en el servicio de gas natural por redes en los últimos dos años y medio.
Ese proceso permitió reducir el peso de los subsidios energéticos desde niveles cercanos a 1,4% del PBI hasta alrededor de 0,6%, con una meta oficial de 0,5% para este año. La reducción acumulada durante la gestión Milei fue equivalente a más de US$5600 millones. Sin embargo, los números del primer cuatrimestre muestran que el ajuste dejó de profundizarse y que las transferencias volvieron a crecer.
La principal explicación está en el comportamiento de los costos del sistema. Según Economía y Energía, el valor del abastecimiento eléctrico residencial promedió US$81 por megavatio hora (MWh) durante los primeros cuatro meses del año, un 18% más que en igual período de 2025. La consultora atribuyó ese incremento a cambios regulatorios implementados en el mercado eléctrico, con una mayor participación de contratación del sector privado, y a una mayor remuneración a las generadoras hidroeléctricas.
Aunque las tarifas continuaron actualizándose, no acompañaron completamente esa suba de costos. Como consecuencia, la cobertura tarifaria volvió a deteriorarse. Mientras que durante el primer cuatrimestre de 2025 los usuarios cubrían en promedio el 69% del costo de abastecimiento eléctrico, este año esa proporción cayó a 62%, lo que amplió la porción financiada por el Estado.

Aun así, el aumento de subsidios no implicó un congelamiento de las boletas. Por el contrario, los usuarios continuaron enfrentando incrementos relevantes durante el último año. De hecho, el rubro “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” fue el que más aumentó dentro de la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC) en el último año. Según el Indec, acumuló una suba interanual de 47,8% en abril, casi 15 puntos porcentuales por encima de la inflación general de 32,4%. En regiones como la Patagonia y el Noreste, los incrementos alcanzaron incluso el 59% y el 56,4%, respectivamente.
Los hogares que no reciben subsidios pagaron una factura eléctrica promedio de $58.239 al mes en el primer cuatrimestre, un nivel similar en pesos constantes al de un año atrás, según cálculos de Economía y Energía. Los usuarios con subsidios, en tanto, pagaron una factura promedio de $43.218 mensuales, lo que implica una reducción del 2% respecto de los usuarios previamente categorizados como de ingresos medios y un incremento del 15% respecto a los hogares de bajos ingresos. Esto hizo que la tarifa media del sistema aumentara 13% en términos reales durante el último año.
Los usuarios sin subsidio pagaron una factura de gas natural promedio de $50.995 por mes, 11% más que hace un año, principalmente por el incremento del precio del gas natural. Los hogares con subsidio, en tanto, abonaron una factura promedio de $40.482 mensuales, un 11% más para quienes anteriormente integraban el Nivel 2 y un 3% más para los ex usuarios Nivel 3.
Parte de la explicación también está vinculada a los cambios introducidos por el nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que reemplazó la segmentación por ingresos implementada en 2022.
Según Economía y Energía, la fusión de las categorías de ingresos bajos y medios del esquema anterior —niveles 2 y 3— y las modificaciones en los bloques subsidiados de consumo incrementaron el volumen de energía alcanzado por asistencia estatal durante los meses de mayor demanda. La consultora identificó este factor como una de las principales causas detrás del aumento de los subsidios eléctricos en el inicio del año.
El fenómeno coincide además con un contexto internacional más desafiante para los mercados energéticos, atravesado por la volatilidad derivada de la guerra en Medio Oriente y por mayores costos de abastecimiento. Sin embargo, el rebote de los subsidios todavía no alteró el rumbo fiscal del Gobierno, que mantuvo el superávit financiero.

Según la consultora LCG, el gasto en subsidios acumuló en los primeros cuatro meses del año el equivalente a 0,26% del PBI, por encima del nivel registrado en igual período de 2025. La firma atribuyó el incremento a los mayores precios de la energía y a una implementación más gradual del sendero de actualización tarifaria.
Economía y Energía advirtió además que el fenómeno podría profundizarse durante los meses de invierno. En el caso del gas natural, si bien durante el primer cuatrimestre la cobertura tarifaria alcanzó niveles elevados, el porcentaje cubierto por los usuarios tenderá a reducirse con la llegada de los meses de mayor consumo. Esto se debe a que los beneficiarios del SEF reciben una mayor bonificación sobre el costo del gas durante el período invernal y a que, en la práctica, los usuarios catalogados como “sin subsidio” tampoco suelen afrontar el costo pleno de abastecimiento.
Aun así, LCG destacó que el aumento de los subsidios fue compensado por un ajuste más intenso sobre el resto de las partidas presupuestarias. Excluyendo los subsidios, el gasto primario representó 3,7% del PBI en el primer cuatrimestre, 0,4 puntos porcentuales menos que un año atrás y 1,5 puntos por debajo del promedio observado entre 2016 y 2023.
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