PAMI vs. laboratorios: cuenta regresiva para la firma de un acuerdo que garantice precios bajos a jubilados

El PAMI seguirá comprando medicamentos a precios más bajos
El PAMI seguirá comprando medicamentos a precios más bajos Fuente: Archivo
José Luis Brea
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28 de marzo de 2019  • 11:19

Los principales laboratorios nacionales se reunirán hoy para decidir si aceptan renovar o no el convenio de provisión de medicamentos al PAMI , la obra social de los jubilados y pensionados, que para el sector representa un 30% del negocio.

El contrato vigente vence el próximo domingo y fuentes de la industria dicen que finalmente habrá acuerdo con el Gobierno para prolongar, hasta marzo de 2020, el vínculo que permite abastecer a cinco millones de afiliados con remedios con fuertes descuentos o, en algunos casos puntuales de vulnerabilidad social, sin costo. "Vamos a firmar, yo creo que sí", dijo a LA NACION el directivo de uno de los principales laboratorios locales.

A partir de noviembre pasado, el PAMI compra los medicamentos directamente a los laboratorios nacionales, sin intermediación de las cámaras que los agrupan, y formalmente las negociaciones se conducen de la misma manera.

De todos modos, en la práctica los más grandes discuten en nombre de todos. De hecho, hay un único modelo de contrato y no uno distinto por cada laboratorio. Los extranjeros, en cambio, sí continuaron negociando a través de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales (Caeme), aunque a partir del nuevo arreglo tendrán que terminar rubricando el acuerdo en forma individual igual que sus pares locales.

El nuevo esquema es fruto de la gran pelea del año pasado, que se dio porque el PAMI exigió a los laboratorios precios especiales para los medicamentos que adquiere, más bajos que los del mercado, y porque al principio no les permitía trasladar plenamente el costo de la inflación. Si bien tras la crisis cambiaria y la megadevaluación el organismo flexibilizó esa exigencia, permitiendo el traspaso pleno a precios del alza inflacionaria, las cámaras nacionales rescindieron el contrato y Macri en persona presentó el cambio de sistema.

Ahora, al igual que en 2018, los tironeos entre el Gobierno y el sector farmacéutico siguen incluso a horas de que se venza el convenio, pero con una diferencia: el año electoral parece haber convencido a las partes de suavizar posiciones y mantener la pulseada alejada de los medios.

Sin embargo, en el fondo, pocas cosas se han modificado: el Gobierno sigue convencido de estar dando una batalla contra un sector dominado por unos pocos, introduciendo más competencia y transparencia, y celebra haber logrado una rebaja en los precios de los medicamentos del PAMI (crecieron 19% por debajo de la inflación en 2018) y un ahorro de $5600 millones para el organismo.

En el modelo 2019 siguen los "precios PAMI" y el ajuste trimestral por inflación pleno, sin topes. "El convenio se está cerrando en estos días manteniendo los beneficios para el afiliado", destacaron en el PAMI ante la consulta de LA NACION.

Los laboratorios, en cambio, se quejan de que esto se logra a costa de su rentabilidad. "Tiraron tanto de la cuerda que este convenio no le sirve a nadie, ni a los grandes ni a los chicos; el año pasado casi todos perdieron plata porque además cayeron las ventas", comentó el dueño de un laboratorio nacional mediano. "Falta limar algunos temas, pero lo más seguro es que se firme por una cuestión política; si se firma, es solo por eso", agregó.

Algunos de los puntos que están en discusión son:

  • Medicamentos que entran en el convenio, es decir, a cuáles pueden acceder los afiliados con el descuento del PAMI. Los laboratorios querían dar de baja los remedios que no eran rentables, pero el organismo se oponía. Ahora el PAMI pide un plazo de 30 días para ofrecer alguna mejora económica al laboratorio que evite así la salida del convenio del medicamento no rentable.
  • Modificación del contrato. Según fuentes de la industria, el organismo quería introducir una cláusula que le permitiría modificar las condiciones del contrato, un punto rechazado por los laboratorios.
  • Prescripciones médicas. El PAMI objetaba que los médicos prescribieran determinados medicamentos por su nombre comercial, aunque finalmente quedaría plasmado que se respetará la decisión del médico.
  • Descuentos diferenciales: a un puñado de laboratorios que venden con precios más bajos que el promedio se les exigirá un precio PAMI con un descuento menor al de otros laboratorios. No todos están de acuerdo.
  • Mayores descuentos en remedios para patologías graves e infrecuentes. En el convenio que está por vencer, si el medicamento era exclusivo, PAMI lo obtenía con un descuento del 46% y en el nuevo está pidiendo 50%. Si sale una copia y deja de estar solo se les pedirá a ambos fabricantes un descuento del 60%.
  • Pérdida contra la inflación y deudas pendientes. Los laboratorios pretenden que se les reconozca la diferencia entre el precio de los medicamentos y la suba de la inflación entre abril y octubre de 2018 (el ajuste trimestral tenía un tope equivalente al 70% de la inflación del período). PAMI rechaza esta pretensión. Además, se pide por los atrasos en los pagos y las deudas pendientes.

En uno de los principales laboratorios nacionales creen que una iniciativa de Cilfa, la cámara que los agrupa, logró un acercamiento con el Gobierno y ayudó a encaminar la negociación del contrato con el PAMI. Se trata del lanzamiento de "Medicamentos de primer nivel", un plan de cobertura, con apoyo de 5000 farmacias adheridas, para que los beneficiarios de la asignación universal por hijo (AUH) puedan comprar unos 4000 medicamentos con descuentos de entre 40 y 70% sobre el precio de venta al público.

Pero ningún gesto ni tregua tendrán efectos duraderos si Macri logra ser reelecto. "Ir contra los arreglos oligopólicos de los laboratorios es de las mejores cosas que hemos hecho", dijo ayer a LA NACION un alto funcionario del Gobierno.

"PAMI-laboratorios es la negociación más grande del Estado; hablamos de un ente con un presupuesto de 130.000 millones de pesos en donde las oportunidades de corrupción son muy grandes. Los precios los ponía un club de cinco laboratorios y eso lo rompimos; hoy por primera vez el PAMI negocia laboratorio por laboratorio y el afiliado paga, además del descuento, un 19% menos que la inflación", agregó. "En el mundo desarrollado en medicamentos hay dos modelos: o el Estado pone precios máximos o la mayoría son genéricos, como en Estados Unidos", completó.

Y aunque fuentes de la obra social de los jubilados aseguran que "por ahora" no hay nada, en el balance de tres años de gobierno que publicó Cambiemos se anticipó otra idea disruptiva: medicamentos con marca propia del PAMI, con precios más bajos y cuya fabricación se licitaría entre los laboratorios.

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