El Gobierno se debate entre la batalla cultural y el pragmatismo
Hay un gobierno que libra la batalla cultural. Aquella que interpela a un empresariado acostumbrado a moverse al calor del Estado, que admite que por años logró sobrevivir a costa de un consumidor cautivo de regulaciones arbitrarias. Ese ring le resulta natural al presidente Javier Milei. En la red X no ahorra ironías: rebautiza a Paolo Rocca (Techint) “Don Chatarrín de los Tubitos Caros”; a Javier Madanes Quintanilla (Aluar y Fate), “Don Gomita Alumínica”, y al más ignoto Roberto Méndez (Neumen), como el “Señor Lengua Floja”, por su admisión esta semana de que por años “estaban robando con el precio de las cubiertas”. No hay referencias de Milei a sus tiempos como empleado de Eduardo Eurnekian (AA2000), que por las características de su negocio podría entrar perfectamente en ese malón que cuestiona. Pero ese es otro debate.
Y es que mientras la superficie vibra con la épica libertaria, existe un pragmatismo en el Gobierno que opera por lo bajo, casi oculto, en pos de sostener la batalla discursiva que en gran medida ha logrado que La Libertad Avanza (LLA) reemplazara en la esfera pública la otrora potente prédica kirchnerista. Así, el mismo gobierno que hace algunos meses se cansaba de argumentar por qué no era necesario acumular reservas internacionales, viene comprando dólares en el mercado cambiario sin pausa desde que comenzó el año. Sumó más de US$2600 millones. Ahora insisten, en privado, que es un paso fundamental para reducir la volatilidad del país ante cualquier shock y también para contribuir a estimular a economía (inyectando pesos y morigerando la apreciación cambiaria). Pocas diferencias con lo que era el discurso de los técnicos del Fondo Monetario Internacional (FMI) en esta materia. Punto a favor en un momento en el que una delegación encabezada por el viceministro, José Luis Daza, y el director del BICE, Martin Vauthier, está en Washington dando examen ante el organismo de crédito. Aunque aún no está formalizado en el calendario del Fondo, se espera que el directorio del organismo se reúna el 27 de marzo para tratar la tercera revisión del acuerdo con la Argentina.
El estancamiento del proceso desinflacionario, sin embargo, genera inquietud. Funcionarios técnicos admiten en voz baja que temen por una señal del Presidente orientada a profundizar la apreciación del tipo de cambio como ancla antiinflacionaria, aun a costa de resignar el ritmo de acumulación de reservas que el propio equipo económico exhibe como uno de sus activos más sólidos. No sería la primera vez que sucede que Milei se inclina por anclar el tipo de cambio. “Sería generarnos un problema innecesario”, admiten.
Entre los economistas hay un debate abierto con argumentos que podrían avalarlo. Dado que consideran que no es conveniente comprar reservas –e inyectar pesos– si no existe un crecimiento de la demanda de pesos del mercado. Un debate técnico para una Argentina que muchas veces escapa a todo manual.
La realidad es que tampoco pareciera haber consenso en el sector privado sobre cómo puede evolucionar la inflación hacia adelante. La historia de los distintos procesos desinflacionarios en el mundo demuestra que llevar el índice de precios a un dígito anual puede tomar años. El excanciller uruguayo Ernesto Talvi, que mantiene un vínculo constante con los economistas del equipo de Caputo –hasta participa del chat de macroeconomistas–, admitió en un seminario reciente sobre la Argentina que se organizó en Nueva York que Uruguay a propósito ralentizó el proceso desinflacionario por cuestiones fiscales. En otras palabras, privilegió ir más lento con la inflación en pos de sostener también la actividad.
Desde junio de 2025 que la inflación mensual en la Argentina viene en aumento, pero muchos creen que en el segundo trimestre la situación ya podría empezar a mejorar. “No hay mucho más que se pueda hacer con la inflación –opina un economista, de los que más vienen acertando en el último tiempo, pero que pide no ser mencionado–. Hay que aguantar por el efecto pass-through [por el traslado a precios de la devaluación] de las elecciones, que ya está terminando, más la estacionalidad propia de marzo y los movimientos de precios internacionales”, dice.
De cualquier manera, pareciera haber un reconocimiento en el equipo económico de que es imperioso empezar a darle algo de aire a la economía. “Milei no se junta con empresarios nacionales y en general genera tensión, pero con Caputo el diálogo es bueno; entiende”, reconoce un industrial. Al final de cuentas, muchos de los hombres que hoy secundan al ministro Luis Caputo tienen o han tenido negocios en la economía real. De ahí que empiece a haber conversaciones para intentar bajar las tasas de financiamiento para las pymes, primero, y luego las de individuos. Una idea preliminar que se baraja es incentivar a organismos públicos como la Anses o el Banco Nación para que coloquen más dinero en los fondos comunes de inversión que invierten en instrumentos pyme. Sería, indirectamente, una forma de reducir el costo de fondeo de las pequeñas empresas, que se encuentran con tasas –en el mejor de los casos– del 28 al 35% anual para cheques avalados, y de hasta el 59% para los no garantizados. El Nación, por su parte, tendría previsto salir en el marco de Expoagro con una línea para inversión en moneda extranjera al 0% anual, mientras que en el contexto de la Vendimia, la semana que viene, se espera que presente una oferta en pesos igualmente agresiva. Es un primer paso en un momento en el que muchos bancos grandes se estuvieron replegando ante el temor del crecimiento de la mora entre sus clientes.
También, y es probable que lo destaque el Presidente el domingo en su discurso de apertura de las sesiones legislativas, el Gobierno buscará avanzar en el Congreso con una serie de reformas que podrían mejorar las expectativas económicas en el corto plazo y, en el mediano, sentar las bases para recibir más inversiones. Aprobado en el Senado el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, uno de los primeros pasos en las sesiones ordinarias será someter a votación el compromiso comercial firmado con los Estados Unidos. Tras la decisión de la Corte Suprema de los EE.UU. de declarar inconstitucionales los aranceles de Trump, esta semana se sucedieron los contactos entre los funcionarios locales que participaron de la negociación del acuerdo y los representantes de la Oficina del Representante Comercial de los Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés). El mensaje de la administración Trump es que lo pactado será respetado, aunque es posible que algunas cuestiones deban encontrar un nuevo andamiaje legal.
Como parte del acuerdo con EE.UU., confían, el Gobierno también intentará que en las sesiones ordinarias se termine de confirmar la incorporación de la Argentina al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT). El proyecto tiene media sanción del Senado desde 1998, pero duerme en Diputados desde entonces. Se trata de uno de los proyectos más resistidos por la industria farmacéutica local.
Lo mismo, Milei desempolvaría en su discurso del domingo muchas de las iniciativas que habían formado parte de la Ley Bases y que quedaron en el camino. Incluiría muchos de los temas que en su momento habían sido contemplados como parte del Consejo de Mayo, como la inviolabilidad de la propiedad privada, el equilibrio fiscal innegociable, la reducción del gasto público hasta llegar al 25% del PBI o la reforma educativa. Más dudas hay sobre la reforma tributaria. Es poco lo que, en la práctica, puede ceder en materia de impuestos el Gobierno en este momento, aunque sí podría asumir compromisos futuros. En lo fiscal, en febrero volverá a mostrar superávit financiero, pero la realidad es que no le sobra nada como para comprometerse a bajas de impuestos ahora.
Afuera, mejor que adentro
En el exterior, la administración Milei vive, tal vez, uno de sus mejores momentos en meses. La segunda semana de marzo habrá una gran demostración en Nueva York, en el Argentina Week, un evento empresario organizado por bancos y por el embajador Alec Oxenford, que contará con los principales hombres y mujeres de negocios con intereses en el país. El Gobierno irá con una legión de gobernadores, además, con el objetivo de mostrar que la política, toda, respalda el nuevo rumbo. Uno de los reclamos históricos de Wall Street.
Apenas finalizado el evento, en Buenos Aires, se espera la visita del Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Johann Wadephul. Vendrá con una comitiva de empresarios con intereses en el país o con vocación de hacer sus primeros pasos. Toda una señal de cambio de época.
Para junio, en tanto, ya se organiza un Foro Económico Europeo. Están convocados más de 800 líderes corporativos de países europeos, además de autoridades. El interés que suscita la Argentina es incuestionable.
La paradoja es evidente: mientras puertas adentro el Gobierno administra tensiones –inflación persistente, tipo de cambio apreciándose y crédito escaso– puertas afuera cosecha expectativas. Entre la épica y el pragmatismo, entre la narrativa y la macro, el equilibrio es frágil. Pero, por ahora, funciona.
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