El grupo Spadone suma su segunda bodega en Mendoza

Con la compra de la firma Pincolini busca crecer en el negocio de la exportación
Con la compra de la firma Pincolini busca crecer en el negocio de la exportación
Alfredo Sainz
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30 de enero de 2002  

El grupo que preside el empresario teatral Carlos Spadone le tomó el gusto al negocio del vino. Cuatro años después de quedarse con Bodegas Menem -cuyo nombre cambió por el de San Huberto-, acaba de sumar una segunda empresa vitivinícola en Mendoza.

Se trata de la tradicional firma Pincolini, ubicada en la localidad de Luján de Cuyo, cuya producción será destinada, íntegramente, a la exportación.

Los Spadone adquirieron la compañía en un remate judicial hace un año, aunque tomaron posesión de la bodega tan sólo en los últimos meses de 2001, cuando se venció el contrato de alquiler por el cual la firma Nieto & Senetiner, del grupo Perez Companc, estaba operando las instalaciones.

En forma paralela, Spadone adquirió un predio de 60 hectáreas en el departamento de Santa Rosa, donde ya inició la reconversión de los primeros viñedos.

"Esperamos tener listos los primeros vinos para junio o julio de este año, trabajando con la uva que les compramos a terceros. Como tenemos tiempo, todavía no definimos con qué marca vamos a trabajar, aunque lo más seguro es que elijamos un nombre distinto del de San Huberto", señaló Leonardo Spadone, el hijo de Carlos que tiene a su cargo el desarrollo del negocio vitivinícola de la familia.

Cruzar las fronteras

Con el nuevo emprendimiento, la idea del grupo es volcar íntegramente la producción a la exportación. Para hacer pie en el exterior, la empresa lanzará dos líneas: una de vinos de precio medio/bajo (a un promedio de 30 dólares la caja) y otra apuntando a un segmento más alto.

En total, la inversión en Pincolini, incluyendo la compra de la bodega y su remodelación, asciende a 2 millones de dólares.

Los planes de Spadone en el negocio del vino no se terminan en Mendoza. Por medio de sucesivos aportes de capital, el grupo fue incrementando su control en San Huberto, pasando del 87,3% que tenía en abril de 1998, cuando compró la empresa, al actual 97 por ciento. En contrapartida, el ex presidente Carlos Menem redujo su participación en la misma proporción y hoy controla sólo el 3% de las acciones.

"Queremos romper toda vinculación con la política. El de las bodegas es un negocio y no una unidad básica, y en el caso de Pincolini la empresa pertenece ciento por ciento a nuestra familia", explicó Spadone.

San Huberto terminó 2001 con una facturación de US$ 3 millones, de los cuales el 15% (alrededor de 450.000 dólares) correspondieron a exportaciones a los Estados Unidos, Japón, Alemania, Lituania y Brasil.

"Previo a la devaluación, la proyección que teníamos para 2002 era terminar el año con ingresos por 4,5 millones de dólares. El principal crecimiento se iba a dar con las exportaciones, que esperábamos más que duplicar. Ahora creemos que no vamos a tener problemas en alcanzar la meta de las ventas en el exterior, aunque realmente no sabemos qué puede pasar en el mercado interno", reconoce Spadone.

El mundo del espectáculo

Por más que la intención del grupo es crecer en el negocio del vino, su principal fuente de ingresos continúa siendo el negocio del espectáculo. Carlos Spadone es dueño de seis teatros en la ciudad de Mar del Plata (Neptuno, Lido, Tronador, Radiocity, Roxy, Alberto Olmedo) y de otros tres en Buenos Aires (Lola Membrives, Metropolitan I y II), que en algunos casos comparte con su hermano Lorenzo.

Los dos Spadone también son socios en la empresa de logística TP, mientras que Carlos, en forma individual, conserva el 25 por ciento del diario La Razón (el restante 75% está en manos del grupo Clarín) y tiene inversiones en ganadería en Mar del Plata y Chascomús. Carlos Spadone comenzó a construir su fortuna con la venta de lana de acero y durante varios años controló el 49 por ciento de la empresa Virulana, de la que se desprendió hace seis años, a manos de sus socios franceses.

Salentein, en la boda de Máxima

  • Los vinos de la bodega mendocina Salentein fueron los elegidos para ser servidos en el casamiento de la argentina Máxima Zorreguieta con el príncipe heredero holandés Guillermo Alejandro. La corte de los Países Bajos organizó una degustación de vinos argentinos y se decidió por la cosecha 2000 del Primus Pinot Noir, de Salentein, que se vende en vinotecas a un precio de $ 55 la botella. La bodega contaba con la ventaja de tener el mismo doble origen que la pareja real, ya que tiene sus viñedos en Mendoza, pero su dueño es un grupo holandés.
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