
El hijo menor de Cavallo se pone la camiseta de empresario virtual
Es el presidente de Digicuenta, un sitio para enviar dinero y comprar por la Red
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Para lanzar su compañía on line recaudó un millón de dólares de inversores privados Apuesta a captar la atención de las personas que no operan habitualmente con los bancos Desde ayer, Domingo Cavallo tiene un nuevo incentivo para reactivar la alicaída economía nacional: del éxito de su proyecto ministerial dependerá en gran parte la suerte de su hijo Alberto, de 23 años, que acaba de debutar como empresario al frente de una compañía de Internet llamada Digicuenta.
El hijo menor de Domingo y Sonia eligió un momento poco propicio para iniciar su aventura como entrepreneur de la Red. Nunca, como hoy, en los últimos dos años, los negocios on line estuvieron tan de capa caída en nuestro país. Especialmente los que, como éste, apuntan a los consumidores finales.
Pero Alberto Cavallo confía en que la reactivación llegará pronto, de la mano de su padre, e imagina para su proyecto un futuro venturoso. El joven economista, egresado de la Universidad de San Andrés, jura que el momento elegido para dar a conocer Digicuenta es puramente circunstancial. "La empresa se creó en agosto del año pasado y programamos la presentación en sociedad para después de las vacaciones. Cuando lo hicimos ninguno de nosotros podía imaginar el regreso al Ministerio de Economía", dice. Coincidencia o no, lo cierto es que el apellido Cavallo servirá como herramienta de marketing, al menos para despertar la curiosidad.
Digicuenta es un servicio para enviar dinero y comprar por Internet. Los usuarios pueden depositar sus fondos en efectivo en cajeros de la red Link y utilizarlos para una amplia variedad de opciones.
Si se trata de transferir plata, el único requisito es que el destinatario tenga una cuenta de e-mail, hacia donde se dirige el mensaje con la indicación de la cantidad que se desea enviar. Los fondos, que no pueden superar los $ 1000, se retiran mediante un trámite sencillo en un cajero automático. El menor de los Cavallo sostiene que es ideal para padres que mandan dinero a sus hijos estudiantes, para pagar pequeñas deudas pendientes a los amigos o para realizar donaciones.
Como herramienta de pagos, la Digicuenta se plantea como alternativa a las tarjetas de crédito. Cuando el usuario compre en algunos de los sitios adheridos al sistema podrá autorizar la transferencia de fondos, con su dirección de e-mail, sin revelar datos confidenciales. Los comercios que integran la red de Digicuenta pagarán comisiones del 4% por cada operación.
Sede partidaria
Los socios de Alberto en la firma que preside son los ex compañeros universitarios María del Pilar Iglesias y Gustavo Sánchez Loria. Su lugar diario de trabajo son las mismas oficinas de Acción por la República, en Tagle al 2800, donde pasaba sus días papá Domingo antes de calzarse la camiseta de superfuncionario. Alberto jura que le pagan un alquiler por el usufructo, pero no revela el monto.
De todos modos, Digicuenta no debería tener problemas de caja: sale a la calle con $ 1.000.000 en el bolsillo. A los nombres de los inversores que le dieron los fondos los guarda bajo siete llaves. Apenas revela que "son personas que también tuvieron intereses en Patagon y en Sinectis".
Cavallo padre, admite Alberto, no es exactamente un enamorado de la Red, "pero la valora como herramienta para impulsar el crecimiento de la economía", dice. Su madre, la temperamental Sonia, tampoco hace un culto de la navegación on line. Pero aprobó el proyecto de su hijo, cuando éste se lo explicó del mismo modo en que se desarrolla un plan de negocios frente a un capitalista escrutador.
Alberto es el primer hijo del ministro que se dedica a los negocios. Su hermana, Sonia, de 27, se dedica a investigar sobre la economía de la salud. Eduardo, de 24, estudia políticas públicas en los Estados Unidos.
Los hijos de Cavallo, a diferencia de los vástagos varones de Fernando de la Rúa, cultivan un bajo perfil a ultranza. Pero ahora, pese al profundo mar de distancia que los separa, Alberto tiene un punto en común con Fernando "Aito" de la Rúa. El puente se llama Internet. Aunque mientras el menor de los De la Rúa conduce el portal educativo Educ.ar, que se financia con dinero público, el más pequeño de los hijos de Cavallo lleva las riendas de Digicuenta, de puro cuño privado.
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