El mate gana mercado en los Estados Unidos
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Tras el éxito del dulce de leche, que ya forma parte de los hábitos de consumo de muchos norteamericanos, la yerba mate, otro producto típicamente argentino, está ganando posiciones en los Estados Unidos.
El ejemplo más curioso se registra en la ciudad de Santa Bárbara, cerca de Los Angeles (California), donde el mate cocido se sirve en todos los bares, a la par del café y de las bebidas cola.
El mate está de moda en California
En la ciudad de Santa Bárbara la infusión criolla tiene incontables adeptos entre los jóvenes; sustituye al café.
SANTA BARBARA.- Para comprobarlo no hay más que cruzar el umbral de cualquier coffee shop elegido al azar. En esta ciudad, la bebida de moda se llama... mate.
Por curioso que parezca, en este enclave californiano de 200.000 habitantes, que despliega los encantos de su pasado de raíz hispana sobre la costa del Pacífico, a 160 kilómetros de Los Angeles, la infusión criolla por excelencia tiene entre los jóvenes universitarios casi tantos adeptos como el café o la Coca Cola: en los bares se sirve mate cocido y se le atribuyen a la yerba las propiedades más inverosímiles que uno pueda imaginar.
Para comprender este extraño fenómeno, se asegura por aquí, hay que remontarse 30 años atrás, cuando en la primavera hippie los habitantes más radicales -en guerra contra las costumbres establecidas- suprimieron de sus hábitos cotidianos el consumo de café. Fue a principios de los 70, entonces, cuando un pequeño negocio llamado "Vicios y especias", que se dedicaba a la venta de variedades de té de todas partes del mundo, introdujo la yerba mate como infusión alternativa.
"Vendían una yerba brasileña, aromatizada con hojas de pasionaria, que se llamaba Carnaval, y tuvo tanta aceptación que un almacenero italiano también empezó a importarla, pero desde la Argentina", nos explica el mendocino Wally Ronchietto, testigo privilegiado de aquellos años. Wally es el dueño del Café Buenos Aires, un popular y sofisticado restaurante argentino sobre State Street, la arteria principal de Santa Barbara, donde trabajó 15 años como físico, antes de abrir este local, en 1992, en un arranque de nostalgia.
Así llegó el mate, dice, y así se quedó. Pero su consumo estuvo reducido a un círculo pequeño hasta hace tres años, cuando fue redescubierto por los veinteañeros locales, que aquí los hay y por miles, debido a que la ciudad alberga a la Universidad de Santa Bárbara, una de las más prestigiosas dentro del Estado.
El mérito es del cubano Víctor Martin, un importador de productos argentinos en la costa Oeste de los Estados Unidos, que tuvo el buen tino de impulsarlo en el circuito de coffee shopps , para devolverle a la infusión el prestigio de antaño.
"La aceptación fue inmediata y los dueños de los negocios empezaron a aumentar los pedidos semana a semana -indica-. Los chicos dicen que el mate cocido no les cae tan mal como el café y lo toman para mantenerse despiertos antes de los exámenes. Dicen que los estimula y que les quita el sueño, pero que no les resulta tan dañino, porque no tiene cafeína".
En los bares del centro cuesta entre 1,95 y 3 dólares, de acuerdo con la medida, que puede ser small, medium o large (un vaso interminable de 750 centímetros cúbicos, que resulta el más demandado, según los managers de todos los coffee shopps consultados).
Mate expreso
Como beberlo con bombilla les resulta bastante desagradable (lo comparan con compartir una cuchara con un desconocido a la hora de comer un postre), los norteamericanos de Santa Bárbara crearon su propio método para preparar la yerba mate. En la misma máquina que utilizan para servir italianísimos espressos , reemplazan el café por yerba, le aplican un shot de agua hirviendo, y de esa forma la filtran y la sirven. El Mesa Caffe Shop, de la calle Cliff; los cafés Siena y Roma Express, sobre State Street; el bar Montecito, en Coast Village Road, y el Dely Greek &Italian Deli son algunos de los sitios que sirven los mejores mate cocidos de la zona.
La pasión por la bebida verde no termina aquí. Así como las cadenas de cafeterías al estilo de Starbucks ofrecen a sus clientes la posibilidad de comprar el café por paquete para preparar en casa, los bares de Santa Bárbara exhiben sobre sus barras o en estantes de ubicación privilegiada envases de yerba Taragüí. El kilo se vende a 7 dólares.
Paul Navaja, gerente de Comercio Exterior de Las Marías, el establecimiento que produce Taragüí, asegura que el fenómeno de Santa Bárbara es único en los Estados Unidos. "Hace cinco año que hacemos un trabajo de hormiga en todo el país para introducir la yerba, pero esto no admite comparación. En Utah, por ejemplo, tenemos bastante aceptación entre los mormones, porque no toman café, pero nada iguala a Santa Bárbara", concede.
Multifunción
Más increíbles resultan, sin embargo, los mitos y leyendas que ha generado la yerba misionera entre los consumidores locales.
Margaritte, una de las mozas del Café Siena asegura que es el remedio ideal para el hang over , que es lo mismo que decir resaca: "Todos saben que el mate es bueno para borrar los efectos de la borrachera. Por eso a los twenies (veinteañeros) les gusta tanto", cuenta, como si se tratara de lo más natural del mundo.
Pero hay otros que llegan más lejos. Por ejemplo, Norberto Ansaldo, que nació en Quilmes, y es el dueño de El Ceibo Meat Co., una cadena de carnicerías con sede en Simi Valley, localidad vecina a Santa Bárbara.
Hace dos años, cuando el Viagra se puso de moda, Ansaldo, como una broma, hizo correr el rumor de que en la Argentina existía un remedio natural e inefable contra la impotencia: el mate. Y lo que empezó como un juego terminó por convertirse en un pequeño negocio. Bondades del efecto placebo, el carnicero Ansaldo vende por mes entre 1200 y 1500 saquitos de yerba mate a un dólar por unidad.
Los pequeños negocios paralelos que aquí genera el mate también dan lugar para que un joyero local llamado David Stein, muy reconocido por su talento como orfebre de lujo, fabrique y venda bombillas de plata y oro, a 200 dólares cada una.
Tras la invasión verde
SANTA BARBARA (De un enviado especial).- Cruz de Malta y Taragüí son las dos yerbas que tienen mayor aceptación en los Estados Unidos, donde los distribuidores locales realizan ventas en el orden del medio millón de dólares por año.
Dejando a un lado el caso atípico y pintoresco de Santa Bárbara, la estrategia de los yerbateros argentinos apunta a consolidarse en el mercado de los productos saludables.
En el reino de los alimentos hipercalóricos y la comida chatarra, el marketing de la vida sana está ganando espacio de a poco, al punto que los estudios marcan una caída de la demanda de café en los últimos tres años, mientras que crece, en paralelo, el consumo de jugos naturales y aguas minerales. Es en este escenario donde el mate busca su nicho como alternativa al café y al té.
Como parte de una estrategia a largo plazo, Las Marías, por ejemplo, acaba de lanzar una marca de yerba orgánica, llamada Jaguar, con instrucciones en el envase para que los norteamericanos sepan cómo prepararla y cuándo consumirla.
Por ahora su canal de venta principal serán las tiendas de productos naturales, las herboristerías y las dietéticas.





