
El matrimonio, la base de un negocio
Unión: el crecimiento de la mayoría de las firmas de venta de ropa se basa en el esfuerzo común entre una pareja que se desenvuelve en un mercado atomizado.
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La acostumbrada queja de los maridos cuando las mujeres no entienden los problemas de sus trabajos parece no repetirse en los jefes de familia dueños de la mayoría de empresas de indumentaria.
Si se revisa la historia de firmas como John L. Cook, Kosiuko, Cheeky, EF, Drugstore y Chocolate, entre otras, se destaca un origen común.
Una pareja de novios o de recién casados que comenzó de a poco diseñando algunas prendas en un lugar prestado o en una casa.
Luego tuvo su primer local en un shopping, logró imponer una marca e inició un proceso de expansión en el atomizado mercado de ropa, especialmente en el relacionado con el gusto de las mujeres.
"Es bueno tener a tu mujer al lado. Entiende los problemas del trabajo diario porque ella también los vive y sufre", explica Ernesto Fábrega, dueño de EF.
Ejemplos sobran
La firma textil Raymon & Roy S.A. -dueña de la marca John L. Cook- es una de las más antiguas del mercado. Hace 20 años, Ramiro Fitá y su mujer Adriana Pierini le dieron vida a su compañía.
Hoy, cuentan con 50 locales entre franquicias y sucursales propias y facturan alrededor de 35 millones de dólares. Tienen además tres plantas ubicadas en Pacheco, Acassuso y Florida, en el norte del Gran Buenos Aires.
En el exterior, cuentan con tres locales en Brasil, tres en Paraguay, cuatro en Uruguay, uno en Perú y uno en Chile.
En diciembre del año último, firmaron con Argentine Venture Partners una opción de compra por su empresa.
"La mujer te asegura el buen gusto desde su visión femenina de la ropa", afirma sin necesidad de mirar a su esposa, Roberto Piwnica, propietario de Dragamar S.A., titular de los locales Drugstore desde hace 15 años.
Su mujer, Alejandra, es su entrañable compañera de tareas desde los inicios, con el primer local abierto en la intersección de las porteñas calles Tucumán y Florida.
Drugstore tiene hoy ocho sucursales propias en la Argentina distribuidas en Capital Federal y el Gran Buenos Aires.
Además, cuenta con tres locales en Brasil y dos en Miami, donde están presentes desde febrero de 1996 bajo el nombre de French Bazaar.
Su facturación asciende a 13,2 millones de dólares.
Daniel Awada se casó con la ex- modelo Patricia Fraccione. Su mujer, luego de tener a su cuarto hijo, le propuso a su marido emprender algo paralelo a la firma de ropa de su marido, de nombre Awada. Quería volver al trabajo y a encarar algún proyecto independiente.
"Nos dimos cuenta de que faltaba algo para ropa de chicos. Estaba sólo Coniglio, y nos largamos a competirle con nuestra marca Cheeky", recuerda Daniel.
"Trabajamos juntos y eso no afecta nuestro matrimonio. Yo me ocupo más de los números y ella de las tendencias de moda, pero aceptamos consejos cruzados", puntualiza Daniel.
Cheeky cuenta con 22 locales distribuidos en todos los shoppings del país.
Federico Bonomi importaba aparatos de audio y electrónica. Su novia, Cinthya Kern, junto con su amiga Daniela Magnano, tenían cierta habilidad para la confección de ropa.
Entre los tres sumaron alrededor de 600 dólares para comenzar con lo que, para fines de 1993, bautizaron como Kosiuko.
Al año siguiente abrieron su primer local en Alto Palermo y el negocio comenzaba a funcionar. El trabajo en pareja también, ya que Federico dejó la importación y se sumó de lleno al proyecto textil.
"Hay que poner en claro los puntos y separar el trabajo del matrimonio. En las reuniones de directorio, no somos marido y mujer", aclara Federico.
El principal beneficio de trabajar con la compañera elegida para toda la vida es claro. "El apoyo incondicional es lo más importante. Todo se comprende por estar subido al mismo tren", puntualiza Federico.
Una historia similar se repite en la firma EF, con Ernesto Fábregas y su señora Clara, y seguramente en varias pequeñas y medianas empresas del mismo rubro.
Por lo visto, la mujer, también puede ser esa mitad indispensable, no sólo en la vida cotidiana, sino también en el mundo del trabajo junto con el hombre.






