
El Nafta creó más comercio, pero hizo caer el empleo
La prosperidad prometida aún no llegó
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NUEVA YORK (The New York Times Services).- El Acuerdo de Libre Comercio de Norte América (Nafta, en sus siglas en inglés) se impuso hace diez años, luego de un debate que dejó contusos y en el que hubo presiones muy duras. Hoy es más que nunca un símbolo, con una fuerte carga política, de las promesas y peligros del libre comercio.
El acuerdo, conocido como el Nafta, unió tres economías inmensamente diferentes: el rico Estados Unidos, Canadá de clase media y México con sus serias dificultades. Las disparidades hicieron que el Nafta fuera la apuesta más audaz de la historia respecto de la idea de que el libre comercio podría beneficiar a todos.
Los líderes prometieron que el acuerdo crearía millones de buenos puestos de trabajo, reduciría la inmigración ilegal y elevaría los estándares de vida "desde el Yukon hasta Yucatán". Una década más tarde el veredicto, incluso de los más firmes partidarios del Nafta, es que para alcanzar esas metas el libre comercio no basta.
Los efectos del Nafta no pueden aislarse de los cambios más amplios en una economía en globalización. Pero muchos economistas y analistas políticos dicen que si bien el acuerdo estimuló el comercio y el crecimiento general, también produjo dislocaciones tremendas. Para bien o para mal -o ambas cosas a la vez- el Nafta transformó el panorama económico del continente a velocidad sorprendente.
Gary Hubauer, un analista del Institute for International Economics, un grupo de estudios en Washington que apoya el libre comercio, dijo que las ganancias para Estados Unidos en bienes de consumo más baratos y en mayores ganancias corporativas son grandes comparadas con las pérdidas. "Sin embargo, las ganancias se diluyen en la economía de modo tal que la gente no le agradece al Nafta cuando compra fruta o o autopartes baratas", dijo.
Los padecimientos, dijo, se concentran en lugares como el Medio Oeste, donde se han perdido puestos de trabajo que fueron a México y Canadá y cada vez más a China. "Los puestos de trabajo perdidos y la baja de ingresos debidos al Nafta serán pequeños, pero el eco es fuerte por todos los otros puestos de trabajo perdidos a causa de la globalización", dijo. "El Nafta es el símbolo de todos esos padecimientos."
El debate respecto del Nafta sigue modelando el futuro del libre comercio, en momentos en que más naciones se ponen en fila para obtener sus supuestos beneficios, como los cuatro países centroamericanos que llegaron a su propio acuerdo con Estados Unidos la semana pasada.
Pero incluso ese acuerdo probablemente enfrente un duro debate en el Congreso en un año electoral, ya que los cambios dolorosos producidos por el Nafta ofrecen argumentos que unifican a los opositores, que dicen que fue demasiado rápido y se le prestó demasiada poca atención al efecto sobre los trabajadores.
Dado que se está deshilachando el consenso nacional respecto del libre comercio y la pérdida de puestos de trabajo es un tema mayor de la campaña electoral, es dudoso que algún candidato presidencial demócrata o el presidente Bush puedan proponer sin cortapisas una mayor liberalización comercial en el año por delante.
En mejor situación
Pero para los partidarios del Nafta, el acuerdo, que eliminó barreras aduaneras sobre todo un espectro que va desde productos agropecuarios hasta autopartes, deja a las tres naciones en mejor situación de lo que hubieran estado sin el acuerdo. "Categóricamente ha creado empleo relacionado con exportaciones" dijo Bill Richardson, gobernador de Nuevo México. Siendo el vocero de la bancada demócrata, ayudó a que se aprobara el Nafta en la Cámara baja.
"En general el Nafta ha sido positivo, pero aún así hubo un seguimiento alarmantemente insuficiente en cuestiones que no son centrales", dijo. Las promesas de proteger los derechos de los trabajadores y el medio ambiente han "fallado de modo alarmante". Lo mismo sucede con el compromiso de reducir la brecha económica entre los Estados Unidos y México. "Y toda la idea de que el Nafta crearía puestos de trabajo en el lado mexicano y así reduciría la inmigración ha sido simplemente equivocada", dijo. "Eso fue una exageración".
Robert B. Zoellick, el representante comercial de Estados Unidos, dice que el Nafta logró su objetivo de incrementar el comercio, ya que duplicó las exportaciones agropecuarias de EE.UU. a México. Si bien el déficit comercial de Estados Unidos con Canadá y México se multiplicó por nueve, alcanzando casi US$ 90.000 millones, el comercio total entre las tres naciones creció un 109 por ciento.
"El Nafta ha estado arrastrando productos y granos estadounidense hacia México, beneficiando a los consumidores y garantizando buenos puestos de trabajos aquí", dijo, refiriéndose al aumento en los sueldos en la manufactura. Ese aumento del 14,4 por ciento aún está por detrás del incremento general en los ingresos de los hogares.





