
El negocio del videoclub renace de las cenizas
La venta de películas creció un 20% y el alquiler un 25% respecto de 1998.
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En la industria argentina del video los negocios ya no tienen paralelo con una película dramática. Puestos a elegir un género cinematográfico como metáfora del estado actual de situación, hay que decir que el mercado se mueve con paso de comedia. Las lágrimas dieron paso a las sonrisas y por primera vez en diez años, a contramano de la recesión general, el sector está creciendo a un ritmo del 20 por ciento anual El furor del cine hogareño se desató en nuestro país a mediados de los ochenta, con el lanzamiento de los primeros títulos en formato de videocassette, y explotó hacia fines de esa década, cuando los videoclubes repartidos por todo el país superaron la barrera de los 8000 locales.
Las proporciones del fenómeno, incluso, asestaron una puñalada mortal al circuito de salas de cine: los cierres se multiplicaron y la concurrencia se raleó como nunca antes. Pero el boom no duró demasiado. A principios de los noventa, el ingreso en escena de la televisión por cable obligó a un nuevo reparto de fichas, y el negocio de las videopelículas inició un rápido declive.
"El cable nos mató -recuerda hoy el gerente de marketing de Gativideo, Daniel Degand-Löb-. Salió a la calle con una política muy agresiva y logró una penetración del 55%en el interior, con picos de más de 60, en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires. Al punto que, fuera de Estados Unidos y Canadá, nos convertimos en el país con mayor cantidad de abonados en todo el mundo."
Aunque ya dicen que no hay mal que dure cien años. De aquellos 8000 videoclubes de una década atrás hoy quedan 3200, repartidos por mitades entre Buenos Aires y el resto del país. Sin embargo, las ventas de unidades y los alquileres de títulos han vuelto a florecer, en una primavera de causas múltiples.
Sin pausa
La Unión Argentina de Videoeditores, que congrega a AVH, Gativideo y LK-Tel -tres compañías que se reparten el 85% del mercado-, acaba de finalizar un relevamiento que subraya con tono optimista el nuevo escenario: la venta de películas en lo que va de 1999 ya supera en un 20% la demanda total de 1998. Yeso no es todo: los videoclubes están alquilando un 25%más de títulos que el año último.
Los motivos de esta primavera se atribuyen a un conjunto de factores. En el medio se cree que el aumento del abono de la TV por cable, ocurrido en enero, cuando se gravó la actividad con un IVA del 10,5%, es uno de ellos. "El cable se encareció -se dice- y le sacaron a la gente los canales de películas como HBO y Cinemax, para convertirlos en señales premium." En otras palabras,la TVcerrada pasó a costar más, ofreciendo a cambio menos servicios.
La recesión también hizo lo suyo. La restricción forzosa de gastos, que recorta salidas e incursiones gastronómicas nocturnas, hace que la gente se quede más tiempo en su casa y elija formas alternativas de esparcimiento:no por casualidad, a la par de la demanda de películas alquiladas, también está creciendo el negocio del delivery gastronómico. "Probablemente el incremento le deba mucho a la crisis general que afecta al país -señala Degand-Löb, de Gativideo-. Ytampoco hay que perder de vista el aumento de la inseguridad: dentro del hogar, viendo películas, se corren menos riesgos que en la calle", aventura.
De acuerdo con José Luis Villegas, uno de los dueños de AVH, los editores de películas generan en nuestro país una facturación de $ 50 millones por año, al vender alrededor de un millón de unidades, con un precio promedio de 50 pesos cada una. Las cifras globales del negocio trepan a 250 millones, si también se consideran los alquileres que generan los videoclubes.
Contra lo que pueda pensarse, no son estos locales los que generan el mayor número de compras a las firmas editoras de películas: en una relación de cinco a uno, el combustible del negocio son los compradores particulares, una modalidad de crecimiento sostenido desde 1991, cuando se inició tímidamente la venta directa de películas al público.




