
El país crecería el año próximo 3,9%, impulsado por factores exógenos
Luego de un pobre 2012, la recuperación llegaría por una mejor cosecha y el repunte de Brasil; analistas afirman que aumentó la dependencia argentina de esas variables
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Tras el pobre desempeño registrado este año, la economía argentina alcanzará en 2013 un crecimiento cercano a 4%, apenas por debajo del promedio previsto para América del Sur. El repunte, sin embargo, se explicará principalmente por factores exógenos -es decir que no responden a la política económica aplicada por el Gobierno-, hacia los que la Argentina, según analistas consultados, muestra una dependencia mayor que en años anteriores.
La Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal) difundió ayer sus últimas proyecciones de crecimiento para los países de la región. Según esos cálculos, este año el PBI de la Argentina crecerá 2,2% (muy por debajo de la previsión oficial de 3,4% incluida en el presupuesto para 2013) y el próximo año lo hará en 3,9%. Para toda América del Sur, los crecimientos esperados son de 2,7% en 2012 y 4% en 2013.
Si bien la Cepal destaca que el repunte del PBI regional responderá en buena parte a los mejores resultados esperados para la Argentina y Brasil (para el socio del Mercosur prevé que el crecimiento pase de 1,2% en 2012 a 4% en 2013), también menciona que la recuperación de la economía nacional estará explicada, sobre todo, por las mejores cosechas agrícolas -principalmente las de soja y maíz- y la recuperación de Brasil.
La secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena, dijo a la agencia DyN: "En el caso argentino, uno de los grandes temas que se visualiza hacia 2013 es la cosecha de soja. Es un tema central para la Argentina cuánto puede recuperar la producción agrícola". Sobre el impacto del repunte de Brasil, agregó: "Lógicamente, la economía de la Argentina depende en gran medida de lo que sucede allí. Son dos economías muy vinculadas entre sí, sobre todo en sectores como el automotor, que tiene un repunte clave en el tercer trimestre del año y por lo tanto es probable que esto se transfiera hacia 2013. Va a haber un dinamismo de parte de Brasil y, por lo tanto, la Argentina acompañará ese dinamismo".

Analistas consultados por LA NACION afirman que la dependencia de la economía argentina hacia los factores exógenos se ha acentuado en los últimos años. "El crecimiento se volvió cada vez más dependiente de las condiciones externas. Para mantener una tasa de crecimiento elevada, además de condiciones externas favorables, se requiere más inversión y aumentar la productividad", dijo Gastón Rossi, director de Labour, Capital & Growth (LCG).
Rossi agregó que las restricciones a la importación y la prohibición de girar utilidades al exterior, sumadas al retraso que muestra la tasa de devaluación frente a la inflación, "inciden sobre las decisiones del sector privado" y afectan a la inversión. Y dijo: "Con [el repunte de] Brasil y una buena cosecha nosotros vemos un crecimiento de 2,5 por ciento en 2013, que sigue siendo bajo. En 2012 la economía prácticamente no generó empleo, porque el sector privado se mostró renuente a invertir". En ese sentido, Rossi cree que si persisten los desincentivos a la inversión, en 2014, cuando la cosecha y Brasil no vuelvan a mostrar un repunte, la economía argentina, sin enfrentar un escenario de crisis, volverá a mostrar un crecimiento bajo o nulo.
El director de abeceb.com, Dante Sica, dijo que siempre había habido factores exógenos que ayudaron al crecimiento del PBI argentino, en especial el clima y los precios de las exportaciones, y que en los últimos años "ha crecido mucho la interrelación con Brasil, sobre todo por la integración del sector automotor". Sin embargo, Sica añadió que "los factores internos de crecimiento se han ido agotando" y, en ese sentido, mencionó la baja inversión, el poco crecimiento de la capacidad instalada y las restricciones energéticas,
Para Sica, en la medida en que no se trabaje en temas como la caída de la inversión y la pérdida de competitividad, el crecimiento económico "va a tender a amesetarse".
El economista jefe de Ecolatina, Lorenzo Sigaut Gravina, mencionó que "siempre hubo dependencia hacia el campo y Brasil, porque son factores clave para la Argentina", pero añadió: "Ahora la fragilidad es mayor, porque la economía ya no funciona con el modelo de superávit [fiscal y comercial] gemelos y tipo de cambio competitivo. Eso hace que la economía se muestre menos sólida y haya menos inversión. Por eso se necesita más que los factores externos se alineen positivamente".





