El primer dilema de Yellen: ¿subir o no subir las tasas?

Jon Hilsenrath
Victoria McGrane
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3 de febrero de 2014  

En sus tres años como segunda al mando en la Reserva Federal de Estados Unidos, Janet Yellen se preocupó constantemente por el alto desempleo del país y defendió políticas para tratar de reducirlo. Después de que asuma hoy la presidencia del banco central, una nueva pregunta acaparará su agenda casi de inmediato: ¿Por qué está cayendo el desempleo con tanta velocidad y qué debería hacer, o no hacer, la Fed al respecto?

La tasa de desempleo en EE.UU. fue de 6,7% en diciembre y el Departamento de Trabajo publicará el viernes las cifras de enero. La Fed ha dicho desde diciembre de 2012 que no consideraría elevar las tasas de interés a corto plazo (que se ubican en cerca de cero) hasta que el desempleo caiga a por lo menos 6,5%.

Recientemente, ha dicho que mantendrá las tasas bajas "mucho después" de alcanzar ese umbral, mientras evalúan otros indicadores de que el mercado laboral sigue débil. Esto sugiere que no elevarán las tasas en el futuro cercano, incluso si el desempleo llegara a 6,5% en el informe del viernes.

Entre las decisiones más cruciales que Yellen tendrá que tomar es la de elegir el momento adecuado para subir las tasas. Si la presidenta y sus colegas esperan demasiado, podrían alimentar un alza en la inflación o una burbuja financiera; si actúan demasiado pronto, podrían ahogar una recuperación que apenas está ganando fuerza.

La clave de esa decisión está en descifrar las razones de la caída de la tasa de desempleo en EE.UU.

A Yellen y a otros funcionarios de la Fed les preocupa que la cifra esté ocultando grandes focos de presión que aún abruman al mercado laboral estadounidense, incluyendo millones de personas que desean trabajar pero que han abandonado la búsqueda de empleo y, por lo tanto, no son contabilizadas como desocupadas.

"El mercado laboral estadounidense es increíblemente complicado y tratar de resumirlo con un número es difícil", asegura David Stockton, ex director de la división de investigación de la Fed. "Se metieron en una situación en la que están usando la tasa de desempleo, pero a la vez ven un considerable número de razones por las cuales creen que no es una estadística suficiente".

El rápido descenso en la tasa de desempleo tomó al banco central por sorpresa. Un año antes no creían que llegaría a 6,5% sino hasta 2015. Incluso en junio de 2013 no la veían llegando a ese punto sino hasta finales de 2014.

Una regla económica de oro, conocida como la Ley de Okun, sugiere que la tasa de desempleo debería caer medio punto porcenual por cada punto que la economía crezca por encima de su tendencia a largo plazo. Según esa máxima, la tasa de desempleo no debería haber caído mucho en medio de una recuperación económica inusualmente anémica. En cambio, ha bajado más de tres puntos porcentuales desde su cénit más reciente.

Una razón para esta caída se halla en el éxodo de millones de personas de la fuerza laboral. En junio de 2009, cuando comenzó la recuperación, 81 millones de estadounidenses dijeron que no se encontraban en la fuerza laboral, lo que significa que no estaban empleados o buscando trabajo activamente. En diciembre, esa cifra subió a 92 millones.

La gente deja la fuerza laboral por razones diferentes: se jubilan, vuelven a la universidad, pasan a recibir asistencia por discapacidad, dejan de buscar empleo o hacen otras cosas, reduciendo así el número de personas consideradas como desocupadas.

La tendencia genera preguntas difíciles de responder para la Fed. ¿Regresarán algunas de estas personas al mercado laboral cuando la economía mejore o se han marchado permanentemente? ¿Estos cambios implican que hay una menor capacidad ociosa de lo que creían, es decir trabajadores disponibles para asumir empleos, o sigue ahí, escondida entre las cifras?

Para Yellen y otros funcionarios de la Fed la existencia de esta capacidad ociosa equivale a sueldos bajos y una inflación baja. Si esto está retrocediendo más rápido de lo que pensaban, los incrementos de tasas podrían ser necesarios antes de lo previsto. Pero ven muchas señales de que el mercado laboral aún es débil.

Cerca de ocho millones de personas tienen trabajos de medio tiempo, pero desean encontrar uno de tiempo completo. Otros 2,4 millones dicen querer un empleo, pero no están buscando. Cuando se tiene en cuenta a estas personas y a otros trabajadores "marginales", la tasa de desempleo en EE.UU. es de 13,1%.

Detrás de las cifras se encuentra gente como Mialien Mack, una residente de Atlanta de 40 años. Mack fue despedida en mayo de su trabajo de marketing en la oficina central de una cadena de tiendas después de casi 11 años en la compañía. Recientemente, sus prestaciones de desempleo expiraron, lo que representaba un cheque de US$330 por semana. Esto la ha hecho cambiar su actitud respecto a la búsqueda de empleo. "Me está haciendo pensar: ¿debería pedir menos dinero?" En su antiguo trabajo ganaba el equivalente a US$25 la hora. Ahora contempla ofertas que pagan la mitad de eso.

"US$12,50 (la hora) no es un sueldo con el que pueda vivir un adulto con un hijo", dice. "Sin embargo, ¿es un pie en la puerta?".

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