El proyecto del NorAndino, sin paz
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SANTIAGO, Chile (EFE).- El consorcio que construye el gasoducto NorAndino no cambiará la ruta original en su tramo argentino, pese a que fue objetado por la Justicia de ese país, informó ayer el gerente general de la compañía, Jos Remacle.
El ejecutivo, que representa a la firma belga Tractebel, dijo que el trazado para el gasoducto en su parte argentina fue elegido por ser el de "menor impacto ambiental" y que además contó con la aprobación exigida por las autoridades trasandinas.
El martes último, la jueza federal Susana Córdoba dictó una orden de "no innovar" en la construcción de los 70 kilómetros del gasoducto que pasan por la zona selvática de la Yunga salteña, en el norte argentino, acogiendo un recurso de amparo presentado por la agrupación ecológica Greenpeace.
"Vamos a apelar a la Justicia para hacer valer nuestros derechos porque estamos seguros de que no hacemos daño", aseguró Remacle.
NorAndino es uno de los dos gasoductos que se construyen en el norte chileno para abastecer de gas natural desde Argentina a centrales eléctricas que abastecerán de energía a las empresas mineras ubicadas en la región de Atacama. En el NorAndino, de 1060 kilómetros de longitud, están asociados Tractebel y la norteamericana Southern Energy. El otro proyecto de gasoducto es de GasAtacama, donde participa Endesa Chile y CMS Energy, tendrá una longitud de 950 kilómetros.
Mientras Remacle hacía declaraciones, en la calle, voluntarios de Greenpeace argentinos y chilenos, con máscaras de yaguareté, desplegaron carteles con consignas críticas al proyecto de NorAndino, y expresaron además que la reunión de prensa convocada por Tractebel y Edelnor era el comienzo de una ofensiva tendiente a confundir a la opinión pública y crear la imagen de que la organización ambientalista se opone a la llegada de gas argentino a Chile.




