El tribunal deja en claro su visión
El fallo Vizzoti, por su decisión, separará las aguas entre empleadores y sindicatos. Pero más allá de ello, la Corte parece haber querido dejar en claro cuál es su visión de la economía.
No se trata de elogiar el fallo o de criticarlo. Lo importante, desde un punto de vista objetivo, es advertir que la Corte quiso fijar una posición clara, su posición.
Hace tres semanas, en la causa Tudor, el tribunal declaró inconstitucional un tope que perjudicaba a las jubilaciones más altas, cuando el recorte era confiscatorio. Había, es cierto, algunos precedentes al respecto.
Hace una semana, el alto tribunal, en la causa Castillo, dictó la inconstitucionalidad del artículo 46 de la ley de riesgos de trabajo; así, pegó en el corazón del régimen que estructuró esa ley y virtualmente lo desarticuló.
Ayer, en la causa Vizzoti, la Corte declaró inconstitucional la ley de empleo que, en 1991, puso un tope a las indemnizaciones por despido arbitrario reguladas por la ley de contratos de trabajo. La Corte, por cierto, no revirtió por completo el recorte de las indemnizaciones, pero le fijó un límite a dicho recorte: 33 por ciento.
Ahora bien, en el fallo de ayer, da la impresión de que la Corte quiso dejar en claro que no comparte la visión económica de los años noventa.
Más allá del razonamiento jurídico que el tribunal realiza para llegar a la conclusión de la inconstitucionalidad, hay algunos párrafos que parecen indicar un tono, una visión de cómo ven los derechos laborales los siete jueces que hoy conforman la Corte y que firman la sentencia:
- El recorte de las indemnizaciones no sólo es irrazonable, sino "inequitativo". La Corte parece vincular la indemnización con las "condiciones equitativas de labor".
- A la hora de interpretar el artículo 14 bis de la Constitución -protección del trabajador y de las condiciones de trabajo- el trabajador es el "objeto preferente de tutela", dice la Corte.
- Adelantándose a la crítica que se puede formular a este fallo, en el sentido de que no mejorará el mercado de trabajo, la Corte dice que "tal censura resulta desechable". Y da su razón: "No es el mercado el que someta al hombre a sus reglas, sino que el mercado debe adaptarse a los moldes constitucionales".






