
Elecciones: 10 claves que rigen el comercio entre la Argentina y Estados Unidos
Según los especialistas, no peligra el acuerdo de negocios firmado entre ambos países, pero podría haber cambios en materia de aranceles, una política que, hasta ahora, favorece a la Argentina
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En el marco de un proceso electoral clave para el gobierno de Donald Trump, hay un efecto derrame sobre la economía argentina, ya que ambos países tienen buena sintonía en materia política y también económica.
Según la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA), tras 18 años de déficit, en 2024 Argentina logró revertir la balanza comercial con EE.UU. y alcanzar un superávit. En 2025 las exportaciones marcaron un récord de US$8338 millones, mientras que durante los primeros nueve meses de 2026 se expandieron un 35,2%, lo cual permite anticipar un nuevo récord exportador para 2026.
En los primeros 9 meses de 2026, la exportación de combustibles, que explicó el 39,5% de las ventas externas a EEUU, sumó US$3046 millones (+16,4% interanual). El oro, con US$1081 millones (+62,4% interanual), representó el 14% de las exportaciones del período. Las carnes bovinas mostraron un fuerte dinamismo, más que triplicaron los envíos a EE.UU., totalizando US$696 millones.

Las relaciones cercanas entre la Argentina y Estados Unidos quedaron, en parte, plasmadas en el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíprocos entre ambos países, firmado el 5 de febrero de este año. Es un compromiso bilateral que beneficia a las dos naciones. Mientras que todavía debe pasar por el Congreso argentino para su aprobación total, no es así del lado norteamericano, por lo cual es probable que mucho de lo establecido en este pacto continúe vigente.
“La política exterior de Estados Unidos depende, fundamentalmente, del Presidente y no del Congreso”, explica Francisco de Santibañes, especialista en relaciones internacionales y presidente del Comité Ejecutivo del Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales (CARI). “En los últimos años, ese fenómeno se acentuó porque el Congreso fue delegando algunas funciones de política exterior en el Presidente. Más allá de lo que pase en las elecciones, eso no debería afectar el flujo comercial durante los próximos dos años”, aclara.
Las diez claves del acuerdo, según la Cámara de Comercio de los Estados Unidos en Argentina (Amcham) son:
1- Acceso a mercados y comercio de bienes: incluye reducciones arancelarias y cupos específicos para productos seleccionados. Una determinada cantidad de bienes puede ingresar a Estados Unidos pagando un arancel bajo o incluso cero. Una vez superado ese cupo, las importaciones comienzan a pagar un arancel más alto. Son productos como azúcar, carne, lácteos, maní y atún, entre otros.
2- Eliminación de barreras no arancelarias: Los países acuerdan hacer más fácil y rápido el ingreso de productos importados, reduciendo trámites burocráticos y aceptando determinadas certificaciones técnicas del otro país.
3- Agroindustria y Alimentos: Implica el reconocimiento de equivalencias regulatorias.
4- Tecnología, economía digital y ciberseguridad: Incluye la transferencia internacional de datos personales, que podrían enviarse desde la Argentina hacia Estados Unidos con menos restricciones legales. En este sentido, por ejemplo, hay menos impedimentos para que una empresa argentina use servicios en la nube de una compañía estadounidense.
5- Propiedad Intelectual en el sector agrícola: Eliminación de criterios restrictivos en el examen de patentes biotecnológicas y envío al Congreso del proyecto de adhesión al Convenio UPOV antes de fines de 2027.
6- Sector salud y farmacéutico: se trata de crear una fiscalía federal especializada en propiedad intelectual, con penas disuasorias, y de aprobar el demorado Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT). La semana pasada el Congreso argentino debía tratarlo en el Senado, pero se suspendió.
7- Inversión: promoción activa de la inversión extranjera directa mediante “reglas claras y no discriminatorias”. Estados Unidos exige mayor transparencia en subsidios y privatizaciones.
8- Sector automotor: aceptación en la Argentina de vehículos y autopartes fabricados bajo los estándares estadounidenses de seguridad y emisiones sin necesidad de homologaciones adicionales. Aceptación por parte de EE. UU. de autopartes argentinas bajo su normativa.
9- Minería y recursos energéticos: facilitación del ingreso de inversiones en minerales críticos, como litio y cobre, y recursos energéticos en etapas de exploración, extracción, refinación y exportación. Priorización de EE. UU. como socio en minerales críticos frente a economías consideradas market-manipulating.
10- Seguridad económica y alineamiento estratégico: cooperación en controles de exportación.
Lo que viene
Andrés Serbin, presidente del Consejo Académico de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (Cries) CRIES, advierte que el resultado de las elecciones legislativas de este martes será determinante para la capacidad de maniobra de Donald Trump. “El Senado es clave en la política exterior estadounidense. La Cámara de Representantes también tiene incidencia, ya que cuenta con unas veinte comisiones que pueden influir sobre decisiones vinculadas a la agenda internacional”, señala el especialista.
“Si los demócratas ganan la Cámara van a obstaculizar algunas de las decisiones de Trump. Si también ganan el Senado, tendrá prácticamente todo en contra”, resume.
Aranceles bajo presión
Después de que la Corte Suprema de Estados Unidos resolviera en febrero de 2026 que el Presidente no tenía facultades para imponer los llamados “aranceles recíprocos” utilizando la ley de emergencia económica IEEPA, la administración Trump anunció un nuevo esquema utilizando otras facultades legales. En particular, impuso un arancel global del 10% bajo la Section 122 of the Trade Act of 1974.
Más tarde, comenzó a utilizar otras herramientas comerciales, como las investigaciones de las Secciones 301 y 232, para mantener o aplicar nuevos aranceles. En este sentido, la Argentina se ve más favorecida que Brasil.
Serbin, conductor del programa Room Service en la Selva Global por Radio Cultura, explica que a su juicio, los aranceles contribuyeron al encarecimiento de algunos bienes en Estados Unidos, entre ellos los combustibles, al restringir la oferta en determinados mercados mientras la demanda se mantiene elevada. Es por esto que después d elas elecciones podría haber cambios.
Por otro lado, a nivel regional también hay cierta fricción. La administración de Luiz Inácio Lula da Silvadefiende reiteradamente la negociación conjunta del Mercosur, mientras que el gobierno de Javier Milei plantea mayor flexibilidad para que cada país pueda cerrar acuerdos por su cuenta. Esa diferencia estratégica ya generó conflictos en varias cumbres regionales.
Por lo tanto, el devenir de la política arancelaria de Trump está por verse: puede quedar como está, o modificarse.
Gobernar por decreto
Consultado sobre la capacidad de acción de Trump frente a un Congreso adverso, Serbin señala que el presidente conserva herramientas ejecutivas para avanzar en determinadas decisiones. Sin embargo, advierte que la gobernabilidad sería más difícil en un escenario de mayor confrontación institucional.
“Puede seguir gobernando mediante decretos y órdenes ejecutivas, pero le resultará más complicado avanzar con su agenda”, concluye.
Por su parte, Santibañes agrega que “las oportunidades vienen menos por el lado del comercio entre Argentina y Estados Unidos y más por el lado de las inversiones de Estados Unidos a la Argentina, que es con lo que se está haciendo progresos importantes, en especial infraestructura para la exportación de minerales críticos y de energía a través del Atlántico. Esas inversiones no creo que se vean afectadas por los resultados de las elecciones legislativas en Estados Unidos”, opinó.
Según los datos más recientes del Banco Central de la República Argentina, Estados Unidos es el país con el mayor stock acumulado de inversión extranjera directa (IED) en la Argentina. La CERA, por su parte, lo calcula en US$35.310 millones.




