
Ellos también quieren joyas
Gemelos, anillos, trabas para corbatas, ballenas y artículos de escritorio son pequeños lujos de miles de dólares
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La elegancia masculina no termina en un traje de buen corte ni en una corbata de seda. Joyas y accesorios agregan sofisticación al clásico porte ejecutivo, visten escritorios y hasta se imprimen en la tinta con la que se estampan las firmas.
El reemplazo de los botones por gemelos es el primer toque del lujo que empieza por el puño de la camisa. Existen diseños de origen italiano, como los que ofrecen en la joyería Santarelli de la avenida Alvear, elaborados con oro blanco y recubiertos con esmalte azul y brillantes. Estos gemelos de US$ 6500 se encuentran "al tope de la gama", según la descripción de Gustavo Santarelli.
Los gemelos son una pieza típica de la joyería masculina. Existe una variedad de formas y materiales, como los diseños que combinan tres variedades de oro, oro amarillo y calcedonia, u oro blanco, brillantes y ónix. La gama de precios es amplia. Los de Cartier, por caso, parten de los US$ 600 en plata. En Tiffany & Co., en la colección 1837 (alusiva al año en que se fundó la joyería) se diferencia una opción de gemelos de titanio con el símbolo de la firma norteamericana. En Danfer, un par de distinguida sobriedad de la marca francesa Breguet, elaborados con oro rosado 18 quilates y un centro de caucho marrón, cuesta US$ 4610.
Otro ingrediente del buen vestir tradicional son las trabas para corbatas; pequeñas piezas también elaboradas con metales preciosos. Las de frentes trabajados con diagonales, cuadrillé o tipo grano de arroz, van de US$ 600 a 1900 dólares.
Las posibilidades de agregar valor entre las prendas son aún más amplias. En Golinski, ubicada en Recoleta, proponen algo novedoso: ballenas de oro y plata para dar rigidez a los cuellos de las camisas. "Las hacemos de distintos tamaños, con las iniciales impresas y, por lo general, las vendemos de a tres pares", indica Ricardo Golinski. Un set elaborado en plata, por ejemplo, alcanza los US$ 6000. Entre las extravagancias de propia creación, el joyero propone un obsequio diferente: un elemento de plata, creado para sacar las burbujas al champagne.
El homenaje para un hombre puede demandar una suma de dinero algo más pequeña: las típicas cajas celestes de Tiffany también pueden llenarse con llaveros o anotadores de plata que dan brillo a los escritorios.
Para el sexo masculino también existen anillos distintos a los de compromiso. Una muestra es la oferta de Danfer, que exhibe un ejemplar con cuerpo de oro blanco y cuatro filas de brillantes. Una posibilidad más sobria que ésta de US$ 9780 es un anillo con un cuadrado de ónix, enmarcado en brillantes negros.
Los joyeros dicen que escribanos y abogados son parte del público más adepto a las lapiceras; otro distintivo masculino. Las francesas Mont Blanc, Dupont y Cartier se mezclan con los oros en las vitrinas. Plumas y rollers van desde US$ 500 a US$ 1300, con cartuchos de recarga en alrededor de US$ 5. En segundo plano, quedan las pulseras y los encendedores; estos últimos relegados por la época.




