
Beneficios para parejas gays
Los tiempos han cambiado. Como parte de las políticas de diversidad, algunas compañías comienzan a reconocer iguales derechos a todos los empleados más allá de la orientación sexual
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Hasta hace unos pocos años, por incomodidad, prejuicio o desconocimiento, la orientación sexual de los empleados quedaba al margen de las políticas de diversidad. Pero los tiempos han cambiado. Para propiciar un mayor compañerismo, comprender mejor a los diferentes públicos y brindar un trato igualitario, cada vez más compañías en Europa y Estados Unidos buscan integrar a sus empleados GLBT (gays, lesbianas, bisexuales y transgéneros) y les extienden beneficios similares a los que perciben sus pares heterosexuales.
En la Argentina, de manera gradual, algunas organizaciones se suman a la tendencia. "La ley de unión civil reconoce a los empleados del gobierno de la ciudad los mismos derechos que a los matrimonios, pero está circunscripta a la ciudad y no es aplicable a la actividad privada. Mientras la ley tenga éstas limitaciones, todo dependerá de la voluntad que tenga el empleador. Por eso es importante tener una ley nacional", dice César Cigliutti, presidente de la Comunidad homosexual argentina. El proyecto está en el Senado y el tema, en agenda. El Inadi en su documento Hacia un plan nacional contra la discriminación propone, entre otras cosas, "promover la sanción de una ley nacional de unión civil para parejas de un mismo sexo con garantías y atribuciones similares a las de las parejas heterosexuales".
Sin ninguna norma que obligue a las empresas privadas a dar a las parejas unidas civilmente un trato diferente de lo que dicta la ley de contrato de trabajo, queda a su criterio otorgar ciertos reconocimientos, excepto el seguro médico. "La ley de obras sociales admite la incorporación del cónyuge y del concubino, pero si un trabajador unido civilmente quiere dar de alta a su pareja debe solicitarlo a su obra social, que decidirá si se lo concede. Si lo rechaza puede recurrir a la Justicia", explica Luis Enrique Ramírez, abogado laboralista.
En ocasiones, los trabajadores son los que toman la iniciativa. Eduardo Gabriel Crimi se unió civilmente a su pareja y solicitó los beneficios a su empleador, el Senado de la Nación. "Me otorgaron una licencia de diez días, en la obra social aceptaron a mi consorte y lo mismo ocurrió con el seguro de vida. Falta la asignación familiar que pedí, me quiero asesorar para ver si puedo conseguirla", asegura Crimi. En otros casos, las políticas de diversidad les abren camino. "No recibimos ninguna notificación respecto de uniones de personas del mismo sexo, pero todos los empleados gozan de los mismos beneficios, derechos y obligaciones más allá de su orientación sexual, respetando el marco normativo vigente en el país", explica Eder Mattioli, director de Finanzas y Recursos Humanos de Eli Lilly Argentina, cuya política global enuncia el compromiso de contar con una fuerza de trabajo diversa en cuanto a orientación sexual, edad, raza, ciudadanía y religión.
En Ford Argentina, la diversidad es un valor. "No somos todos iguales y no queremos serlo. Parte de nuestra fortaleza radica en respetar y capitalizar las diferencias. Nos enriquece mirar al mundo desde distintas experiencias porque nuestra base de clientes es diversa. Buscamos reflejar esa diversidad. Ningún empleado puede ser discriminado por sus preferencias sexuales", dice Verónica James, directora de Recursos Humanos. Sergio Sosa, director de Recursos Humanos de American Express explica que todos los años la firma revisa la política de beneficios, "para ofrecer el mejor lugar para trabajar, donde los empleados se sientan cómodos, orgullosos y confiados". Con la consigna de construir un ambiente inclusivo que promueva el respeto por los trabajadores más allá de las diferencias y reconociendo la contribución de cada uno, el último año la empresa extendió la cobertura médica a parejas del mismo sexo que se hayan unido civilmente, garantizándoles el mismo plan, alcances y beneficios. La empresa IBM, por su parte, promueve redes de trabajo para que los empleados se desarrollen personal y profesionalmente.
"Hay grupos de mujeres, discapacitados y empleados GLBT. Propiciamos un ambiente de integración y tolerancia en el cual quien quiera declarar su sexualidad tendrá el mismo respeto y las mismas oportunidades", explica Gisel Saia, gerente de Relaciones Laborales y Comunicaciones de Recursos Humanos, que en abril último organizó en Buenos Aires una conferencia para la comunidad GLBT de América latina.
En la empresa hay varios casos de unión civil. Según Saia, todos los empleados de un mismo país perciben los mismos beneficios y en 2005 se sumó el de domestic partner, que permite hacer uso del beneficio médico a las parejas del mismo sexo.
La empresa no deja nada librado al azar. Si alguien es premiado con un viaje se lo invita junto a un acompañante que IBM define como significant other, para que cada trabajador sea libre de compartir el viaje con la persona que elija.
Ranking de las empresas más abiertas
Según la Fundación Human Rights Campaign (HRC), el 83 por ciento de las compañías de la lista Fortune 500 especifica en sus políticas que no hace diferencia entre sus empleados respecto de su orientación sexual. El 49 por ciento ofrece beneficios para los domestic partners (parejas de hecho) de sus trabajadores. Estos incluyen seguro médico y dental, seguro por invalidez y de vida, beneficios de pensión, licencias, asistencia educativa, membresías en cooperativas de ahorro y crédito, gastos de relocalización y viaje, e invitaciones a eventos de la compañía. Para medir el trato que reciben los empleados GLBT, la HRC realiza la encuesta anual Corporate Equality Index. Las compañías reciben un puntaje de cero a cien según cumplan criterios como la protección contra la discriminación basada en la orientación sexual y la paridad en los beneficios de salud para los domestic partners. El año último, 101 empresas lograron el puntaje más alto. El dato no es menor, ya que significa un crecimiento del 80 por ciento en relación con 2004, cuando sólo 56 empresas alcanzaron los cien puntos. Entre las 402 compañías evaluadas en 2005, hay aerolíneas, automotrices, bancos, financieras, laboratorios, petroleras, hoteles y consultoras, entre otras. Según los resultados, el 81 por ciento ofrece beneficios de salud, pero sólo el 24% los extiende a sus operaciones en todo el mundo.





