
Delegar en manos expertas
La tercerización de algunos servicios les permite a las empresas ahorrar entre el 25 y el 30%
1 minuto de lectura'
Tercerizar o no tercerizar ya no parece ser la cuestión. Hoy no es raro ver en los pasillos de la compañía a alguien con otra camiseta puesta, pero jugando para la empresa. Por eso, la cuestión pasa ahora por saber cómo transformar ese traspaso en una decisión estratégica.
Conceptualmente, la tercerización es una asociación a mediano o largo plazo con un especialista que se encarga de conducir ciertos procesos. Pero en la práctica puede ser la llave para emprender importantes cambios, porque permite desatender algunos asuntos operativos, como la liquidación de haberes, y concentrarse en los que suman valor a la organización.
"Cuando se confían ciertas funciones a un externo se libera tiempo del management para aplicarlo en tareas estratégicas -define Hugo Besendorff, gerente de Recursos Humanos de Gestión Compartida, empresa que brinda servicios de tercerización-. Además, reduce costos, lo que permite optimizar procesos y recursos."
Este último punto no es menor teniendo en cuenta los tiempos de sequía por los que atravesaron -y todavía atraviesan- varias compañías en la Argentina. Según un informe elaborado por Gestión Compartida, el 93% de las firmas que eligen tercerizar busca reducir costos -se calcula que se ahorra entre el 25 y 30 por ciento-, y el 77% pretende hacer más eficiente la tarea. Sin embargo, el ahorro, aseguran, no se tradujo en más desocupación, sino en una reasignación de funciones. "La gente que liquidaba sueldos, por ejemplo, pasó a áreas estratégicas. Durante la crisis era necesario enfocarse a cuestiones más críticas, por lo tanto no hubo grandes despidos, sino rotación", afirma Luis María Cravino, director de AO Consulting.
Los números parecen avalar sus dichos: sólo el 32% de las empresas que delegaron algunas funciones buscó reducir la dotación de personal, según el informe. Otro dato interesante es que el 92% asegura que no absorbería nuevamente la función que tercerizó.
Evitar los excesos
Más allá de las ventajas señaladas, es preciso advertir que no todo es tercerizable. Por lo tanto, hay que evitar caer en excesos. Para saber cuándo es preferible o no delegar ciertas tareas a un especialista externo, basta con una simple ecuación. "Cuando el grado de complejidad de la función es alto e involucra a pocas personas de la organización, entonces existe un bajo potencial para delegar. En cambio, cuando la función no es estratégica y es común a todo el personal, el potencial aumenta", explica Besendorff.
Así, la liquidación de haberes, la selección de personal, las compras no estratégicas y los pagos a proveedores se encuentran entre los de mayor propensión a ser delegados, mientras que las ventas, el marketing y las compras estratégicas están en el otro extremo. La logística, la contabilidad y los asuntos legales se ubicarían, según el especialista, en una situación intermedia.
Pero si bien hay ciertas tareas que convienen o no tercerizar, no existen límites en cuanto al tamaño de la compañía. "Tanto las pyme como las grandes compañías pueden delegar a un especialista externo -sostiene Cravino-. Las primeras, porque carecen de estructura, y las segundas, porque necesitan abocarse a tareas estratégicas."
Sin embargo, la idea de un área totalmente externa es una ilusión. "No hay ninguna empresa seria que delegue absolutamente todo", sentencia Cravino. Es que tercerizar no es sinónimo de olvido. Hay que controlar a quien tiene la responsabilidad de llevar, por ejemplo, los números de la empresa. Y no se debe perder de vista que la última palabra es del ejecutivo.
Temores
Estos son algunos temores que señalan los gerentes a la hora de tercerizar:
- Pérdida de poder.
- Impacto negativo en el clima laboral.
- Pérdida de control sobre la operación.
- Inconvenientes con la calidad del prestador.
- Violación de la confidencialidad.





