
El conocimiento, generador de riqueza para las empresas
Por Lluis María Pugés Director general de Esade
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MADRID (ABC).- Los nuevos conceptos que aparecen en el mundo del management son, por lo general, desarrollos históricos de algo que, en forma embrionaria, existía en épocas anteriores.
En los años sesenta, McLuhan nos anunciaba la importancia de los nuevos métodos de comunicación y nos introducía en la era de la información . Hoy ya no hablamos de un proyecto futuro, vivimos las consecuencias de una realidad: las tecnologías de la información no sólo han cambiado los productos y las habilidades necesarias para desarrollar una buena gestión, sino que también han hecho cambiar los procesos de aprendizaje y de pensamiento.
El desarrollo mental exigido por el nuevo sistema de creación de conocimientos obliga a mantenerse en alerta continua para no perder ninguna de las posibilidades que ofrece el entorno y que de una manera u otra están relacionadas con la propia actividad. La era de la información se ha convertido en una vivencia continua que altera no sólo el modo de actuar, sino también el modo de ser.
T. Steward, en un número de la revista Fortune publicado en 1994, escribía: "Todo lo que sabe cualquier persona en una organización y que contribuye a generar una ventaja competitiva deriva de un hecho: en la era en la que nos toca vivir, la de la información (frente a la industrial), la riqueza es producto del conocimiento. Si hasta ahora la gestión empresarial se centraba en los activos físicos, la nueva era va a centrarse en los activos del conocimiento".
No es por lo tanto extraño que hayan variado los sistemas de trabajo y todo lo que está íntimamente relacionado con él. La rapidez con la que se puede obtener la información y las posibilidades de aprendizaje rápido han puesto de manifiesto la necesidad de adquirir conocimientos de un modo acelerado.
Esta necesidad se ha convertido en una de las metas esenciales de las organizaciones. La razón está en que el conocimiento no es sólo un activo intangible. Es algo que crea nuevas formas de hacer las cosas y con eso nuevas formas de organización.
En beneficio de todos
La riqueza individual que todos poseemos puede ser aprovechada inteligentemente y de un modo transversal en todas las organizaciones.
De esa manera, la flexibilidad de adaptación de los continuos y diversos estímulos de la sociedad creará áreas de decisión inmediatas que exigirán nuevos centros independientes con poder de decisión para dar una rápida respuesta.
Sin olvidar el objetivo primordial de las empresas de conseguir maximizar el beneficio y una perspectiva psicológica de conseguir también la satisfacción y el desarrollo personal de los colaboradores en el ejercicio de su profesión, la gestión del conocimiento amplía todos estos elementos.
Desde esta óptica, el objetivo de las organizaciones se centra primero en la creación y acumulación de todo el conocimiento que su potencial humano es capaz de generar, fruto no sólo de la interacción de sus componentes, sino también de la interrelación con todos los agentes externos que colaboran con ellas.
Es la génesis del conocimiento fecundado por todos aquellos que participan en el desarrollo de la propia actividad. En segundo lugar, es necesaria la distribución de este conocimiento acumulado que enriquece el resultado de la actividad y se transforma en beneficio empresarial. Gestionar este conocimiento cambia radicalmente el modo de producir y distribuir los productos.
Ni magia, ni moda
Pero tampoco es un elemento mágico que asegure cualquier resultado que se busque. La gestión del conocimiento requiere una comprensión profunda del concepto y del proceso involucrado cuando se habla de la creación del conocimiento.
Si los directivos de empresa no tienen una clara comprensión de las distintas variedades de conocimiento que intervienen en la organización difícilmente podrán gestionarlas.
Como siempre, toda nueva idea deja de ser buena si no se entiende en profundidad y no se conocen sus condicionantes dentro de la organización. Dejarse seducir por un nombre, o por una moda, siempre es peligroso. La magia no existe en el mundo de la gestión.




