
El ITBA brinda experiencia internacional a sus alumnos
El programa de pasantías en el exterior incluyó este año a 26 estudiantes
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Por segundo año consecutivo, el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA) puso en marcha su programa de pasantías internacionales. La diferencia es que el año último, la institución especializada en la enseñanza de la ingeniería envió a capacitarse al exterior a seis alumnos, mientras que este año viajaron 26, y la meta para el futuro es tener 50 pasantes por año en las principales empresas de Europa y los Estados Unidos.
"Tener cada verano como pasantes internacionales a aproximadamente el 30 por ciento de nuestros egresados anuales -que están en el orden de los 180 ingenieros- sería una meta razonable", dice el almirante Enrique Molina Pico, rector del ITBA.
"Para los chicos es un estímulo intelectual y, para nosotros, un primer paso de un intercambio académico y laboral que deseamos que sea más nutrido en el futuro, pero que exige primero que los centros de punta en el desarrollo tecnológico conozcan la calidad y los frutos de nuestra enseñanza. Sólo cuando vean la calidad de los alumnos que nosotros formamos pensarán en confiarnos algunos de sus estudiantes para que también hagan pasantías acá", se entusiasma.
Centros reconocidos
El ITBA forma ingenieros en áreas tecnológicas de punta y para completar la formación profesional de sus alumnos ha organizado este programa de pasantías internacionales en las empresas e institutos donde se gesta esa tecnología. Según explica el ingeniero Osvaldo Micheloud, vicerrector académico y responsable del programa, la modalidad es seleccionar a los mejores alumnos del penúltimo año de cada carrera que quieran invertir el verano en adquirir nuevas habilidades profesionales. Por medio de acuerdos y contratos con esos centros, la institución envía durante enero y febrero a aquellos alumnos que merecieron participar en el proceso de selección y fueron admitidos por la institución extranjera para trabajar en algunos de sus proyectos.
Este año viajaron 26 alumnos a las siguientes empresas o institutos de investigación: Renault, Francia (2 alumnos); Lucent Technologies, Miami (3); Motorola, Austin, Texas (2); Schlumberger, Texas (7); Schlumberger, París (2 ); Georgia Tech, Atlanta (7); Instituto Tecnológico de Monterrey, México (2); Tamsa, México (1).
"En general, las empresas se hacen cargo de los gastos de traslado y alojamiento y, además, ofrecen un salario que, en muchos casos, es muy interesante", explica Micheloud. Como ejemplo, Schlumberger paga 2200 dólares por mes; Renault, 700; Motorola, 400 más auto, y Lucent Technologies, un viático de 30 dólares diarios más auto.
En el caso de los alumnos que irán a institutos de desarrollo de altas tecnologías dependientes de universidades (Georgia Tech y Tec de Monterrey), el ITBA cubre los gastos de traslado y colabora con el sostenimiento económico del alumno.
"Nuestro objetivo es lograr que estos jóvenes contagien en sus compañeros la conciencia de que es posible crear tecnología y mejorar el futuro del país, y que esto se logra aunando esfuerzos y volcando la experiencia que ellos tendrán la oportunidad de obtener", concluye Micheloud.
Los elegidos
Estos son algunos de los elegidos que encararon la aventura estival del conocimiento.
Silvina Matysiak, de 22 años, estudiante de ingeniería química, viajó a Atlanta, al Manufacturing Research Center, del Georgia Tech, para trabajar en control de proceso en la fabricación de alfombras y control ambiental.
La entusiasma: "El desafío de comparar los conocimientos que adquirí acá y la posibilidad de ponerlos en práctica en uno de los principales centros de investigación de punta del mundo".
Ezequiel do Rego, de 22 años, estudiante de ingeniería electrónica, viajó a México, al Instituto Tecnológico de Monterrey, para trabajar en el tema de sistemas integrados de manufacturas para el control en industrias.
Lo entusiasma: "Trabajar y aprender en un reconocido centro mundial de creación de las tecnologías de última generación."
Lucas Herscovici, de 23 años, estudiante de ingeniería industrial, viajó a Texas para trabajar en temas de e-business en la empresa Schlumbreger.
Lo entusiasma: "Conocer gente de distintas culturas y formas de trabajo y aprovechar así, no sólo la experiencia norteamericana, sino internacional".
Hernán Stamati, de 22 años, estudiante de ingeniería informática, viajó a Texas para trabajar en la empresa Schlumberger en seguridad de la información en redes de computadoras.
Lo entusiasma: "La inserción en el mundo laboral internacional".
Marina Arigoni, de 20 años, estudiante de ingeniería industrial, viajó a París para trabajar en la empresa Renault en ensayo de performance de motores.
La entusiasma: "Que es mi primera experiencia laboral y poder demostrar la calidad de lo que se enseña en mi país".
Vanina Lisnovki, de 22 años, estudiante de ingeniería informática, viajó a Atlanta para trabajar en el Georgia Tech en desarrollo de software para control de procesos de fabricación de circuitos integrados.
La entusiasma: "Insertarme en un sistema distinto del nuestro, comparar similitudes y diferencias y aprender a entender las diferencias".
Martín Wechsler, de 22 años, estudiante de ingeniería electrónica, viajó a Austin, Texas, para trabajar en Motorola en ingeniería de productos.
Lo entusiasma: "Conocer y trabajar en una empresa que es cuna de importantes desarrollos tecnológicos".
Diego Balaciano, de 23 años, estudiante de ingeniería electrónica, viajó a Atlanta para trabajar en Georgia Tech en la decodificación de señales digitales para telecomunicaciones.
Lo entusiasma: "Trabajar en el centro de la creación de las tecnologías de punta".




