
En España, más vigilancia privada
Aumentó la demanda de personal de seguridad
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MADRID (ABC).- Los atentados del 11 de marzo y los sucesos que se produjeron el 3 de abril en Leganés se han traducido en un considerable aumento en la demanda de personal de seguridad privada por parte de centros comerciales y de ocio, centros de transporte y de comunicaciones, grandes multinacionales, hoteles y, en general, de grandes espacios públicos. Un aumento estimado por la asociación que reúne a las principales empresas del sector del 15%, para el que las compañías de seguridad apenas tienen capacidad de respuesta. Los atentados de Madrid no han hecho sino agravar la situación de escasez de personal que está sufriendo el sector de la seguridad y de la vigilancia privada.
Una falta de recursos humanos estimada entre 15.000 y 17.000 puestos, lo que, en muchos casos, impide hacer frente a la demanda de servicios y obliga a recurrir a las horas extras, con el consiguiente encarecimiento de precios.
Las empresas del sector mencionan la rigidez del sistema de selección del Ministerio del Interior como uno de los principales motivos que explica esta circunstancia. En primer lugar, la ley de seguridad privada sólo permite trabajar a los ciudadanos que tienen nacionalidad española o de la Unión Europea, con lo que los inmigrantes quedan expresamente descartados.
Excesiva burocracia
Otro de los motivos es el tiempo que transcurre desde la selección de un candidato hasta su habilitación profesional, que se estima en un promedio de 19 semanas y media. Y es que, además de vocación, la secuencia que se seguirá requiere que el candidato se arme de paciencia y se olvide de las prisas por desempeñar su labor. Antes de presentarse a las pruebas de selección que convoca la Secretaría de Estado de Seguridad -suelen convocarse seis al año-, los aspirantes deberán superar un período de formación de al menos 180 horas en los centros autorizados. En definitiva, de mes a mes y medio.
Posteriormente, tendrán que pasar por las pruebas físicas que convoca el Ministerio del Interior. Sólo una vez superadas éstas, los aspirantes pueden presentarse a las escritas. Después, una nueva espera hasta la llegada de la ansiada tarjeta de identificación profesional, que puede llevar de tres a cinco meses.
"Es un trámite demasiado lento, costoso y complicado", explica Javier Mirallas, presidente de la empresa CESS, que también destaca el escaso reconocimiento social de la figura del vigilante como otro de los motivos por tener en cuenta para explicar las dificultades a la hora de atraer nuevos profesionales al sector.
Para lograr aparecer entre las principales opciones profesionales de los jóvenes, algunas empresas han diseñado campañas específicas.
Por ejemplo, Prosegur se centró en la Comunidad de Madrid, una de las zonas geográficas en la que la escasez de personal es preocupante, y ofreció también oportunidades de empleo a mujeres y personas mayores de 40 años (el límite de edad para ejercer como vigilante está en 55 años), contratos por tiempo indefinido, part-time y de fin de semana, posibilidad de carrera profesional y ayuda para la vivienda para todos los candidatos de fuera de Madrid. A causa de esta operación, la empresa consiguió contratar a 650 profesionales en sólo cuatro meses.
Planes de formación, contrato de carácter indefinido y la posibilidad de desarrollar una carrera profesional en la compañía son las principales ofertas de Eulen, otra de las empresas de un sector que se ve obligado a mejorar las condiciones de empleo para captar candidatos.
El perfil del sector
- Actualmente, existen 998 empresas de seguridad autorizadas por el Ministerio del Interior español.
- En 2003, 93.705 personas estaban habilitadas para desempeñar las funciones de vigilante de seguridad.
- La presencia de la mujer en tareas de vigilancia de seguridad representaba el 12 %, según datos del año último.
- La media de edad de los vigilantes es de 34 años.
- El personal suele mantenerse en su puesto un promedio de 4,8 años.
- Casi todos los contratos son por tiempo indefinido.




