
En la era de la comunicación, crece el trabajo desde la casa
Jack Nilles, padre del teletrabajo, afirma que esta modalidad está en expansión
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"El 40 por ciento de la fuerza laboral de la Argentina podría realizar sus tareas mediante el teletrabajo." Con esta afirmación, Jack Nilles demuestra que, en el campo del teleworking , en el país hay todavía mucho camino por transitar.
Conocido mundialmente como el padre del teletrabajo , Nilles llegó a la Argentina para dictar un seminario sobre el tema en la Universidad Argentina de la Empresa (UADE).
En diálogo con La Nación , Nilles sostuvo que todas las tareas que involucren el movimiento de información son factibles de realizarse mediante el teletrabajo, cosa que en los Estados Unidos implica a tres de cada cinco personas.
"Solía decirse que los neurocirujanos no podían hacerlo - dice Nilles-, pero ahora existen los robots que hacen el trabajo muy delicado, así que el neurocirujano puede estar en otra ciudad manejando el robot, como un teleworker ."
-¿Qué beneficios trae el teletrabajo tanto para la empresa como para el empleado?
-Para ambos tiene beneficios económicos.En la compañía se incrementa la productividad, disminuye la tasa de rotación del personal y hay una reducción del espacio físico. Estos beneficios le dan a cada empresa en Estados Unidos un ahorro de entre seis y doce mil dólares por trabajador por año. Para los trabajadores, hay ahorro en viáticos, en ropa y en comida, lo que suma por año alrededor de mil dólares o más.
-¿Presenta inconvenientes?
-La desventaja más grande es que hay que decirles a los teleworkers que paren de trabajar. Esto es un poco irónico, porque el peligro que toda empresa siente es que no trabajen. En la vida cotidiana yo encuentro que el problema es al revés, hay que frenar a la gente.
-¿Qué otras dificultades pueden aparecer?
-Durante mucho tiempo los sociólogos han dicho que de esta manera los trabajadores se pueden sentir aislados, pero se hicieron estudios y la respuesta fue que se sienten muy a gusto y en contacto con sus oficinas y empleadores. Muchas veces están en más y mejor comunicación con la oficina que los que se encuentran físicamente ahí, porque lo toman con mucho cuidado.
-¿Qué factores son importantes tener en cuenta para que la implementación de este sistema sea efectiva?
-Hay dos claves. Una es que hay que manejarse de acuerdo con los resultados y no por procedimientos ni procesos. Hay que establecer una estructura desde la dirección, donde el gerente y el trabajador estén en acuerdo recíproco sobre qué trabajo hay que hacer, cuándo hay que terminarlo y cuáles son los estándares que se requieren. También, hay que establecer muy altos niveles de confianza entre el supervisor y el teletrabajador. Otra cuestión es que hay que saber seleccionar a las personas que van a trabajar de este modo y entrenarlos. No se puede hacer de un día para otro.
-¿Cuál es el perfil que se necesita para poder ser teletrabajador?
-Un boyscout . Hay que ser autosuficiente y tener buenos conocimientos respecto del trabajo que se hace, porque si uno tiene que preguntar cada diez minutos, no sirve. Debe tenerse iniciativa. También hay que comunicarse relativamente bien, porque el contacto se va a dar por estos medios y no cara a cara. Casi nadie tiene todas estas características, pero se pueden desarrollar.
-¿Cómo ve el teletrabajo en la Argentina?
-Está mejorando. Ha habido dos barreras muy grandes para su crecimiento. Por un lado, el costo de las telecomunicaciones, que es una razón para no tener una persona trabajando afuera de la ciudad. Esto cambiará a partir de la desregulación. La otra barrera es el tradicionalismo. Una de las razones por la que estoy en el país es ver si puedo ayudar a desarrollar proyectos que demuestren que en la Argentina el teletrabajo puede funcionar, al igual que en otras partes del mundo.
-En el nivel mundial, ¿cuál es el futuro de este sistema?
-En Estados Unidos había en julio del año último 16 millones y medio de teletrabajadores; espero que para fines de este año haya 18 millones y que para el año 2004 o 2005 sean 30 millones. En la Unión Europea había, en 1999, 9 millones de teletrabajadores, y el número ha estado creciendo muy rápidamente, en particular en Alemania. Posiblemente alcancen los 30 millones en el mismo momento que en Estados Unidos. En perspectiva, serían 60 millones de teleworkers en 16 países en 4 años.
Más con menos
Según explica Jack Nilles, el uso del teletrabajo puede hacer más competitiva a una empresa, obteniendo el mismo trabajo por menor costo, o mejor trabajo por el igual costo, sin que esto implique una gran inversión.
- "Típicamente, el costo para establecer un programa de teletrabajo se recupera aproximadamente en un año", explica Nilles.
- "Muchas empresas, para aumentar la productividad un 2 o 3 por ciento invirtieron millones de dólares -continúa-, y hemos demostrado que con este sistema puede haber una mejoría muy notable invirtiendo mucho menos."
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