Fair play o juego limpio: ¿es posible en el mundo laboral?

Paula Urien
Paula Urien LA NACION
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11 de agosto de 2019  

Un error, sí. Las Gigantes, se presentaron a jugar contra Colombia el partido de basquet en los Juegos Panamericanos con la camiseta alternativa, del mismo color que llevaban las representantes de Colombia. Azul. Un color que el deporte argentino no olvidará. Tal como publicó LA NACION, "Colombia, inmediatamente, en medio de la contrariedad y el estupor, pidió que se le diera por ganado el encuentro. Lo que finalmente sucedió". Y, como dice el reglamento, perdieron 20 a 0 un partido que no pudieron jugar.

Eugenio Marchiori, profesor de la Escuela de negocios de la Universidad Di Tella explica, crudamente, que "se parece mucho a lo que hubiera pasado en una empresa. Cuando se va creciendo en la pirámide, la competencia que se empieza a ver es salvaje, incluso con amigos. Es raro que alguien diga que ascienda él, o ella, porque es mas capaz que yo, va a estar mejor en el puesto. Se trata de ver quién crece primero ...y sálvese quien pueda".

Juego limpio, espíritu deportivo, sana competencia en el campo, con las felicitaciones correspondientes al ganador por mérito propio, son características del fair play.

Incluye también, según un trabajo publicado por la Universidad de Columbia, "además de la ética, el respeto: a las reglas, su oponente, colega, entre otros. A menudo, dentro de las organizaciones, el juego limpio puede ser roto por la presión para alcanzar las metas y resultados".

En este sentido, los especialistas en temas de compliance, o cumplimiento dentro de las empresas alertan sobre el peligro de establecer bonus en base a metas incumplibles. Esto, con algo de mala fe, puede llevar a los altos ejecutivos a "torcer" reglas, o también estados financieros para llegar a la meta. Hay que recordar que en los niveles superiores de la organización, en la punta de la pirámide, el bonus suele ser la parte más sustanciosa del sueldo.

Según la especialista mencionada en el artículo de Columbia, Vera Lúcia Baroni, en el mundo del trabajo "existe la misma presión que en el deporte..." Y "puede llevar a una falta de respeto y falta de ética".

Según el artículo, se puede implementar de alguna manera el juego limpio dentro de las organizaciones. Se trata de conceptualizar los valores a través de charlas y capacitaciones y también de conversaciones individuales, en la que el líder trabaja directamente con el concepto de trabajo. Y además, algo importante, otorgar al empleado un beneficio sólo si el grupo llegó a la meta.

¿Dura lex est lex?

"La ropa de las Gigantes ya está en el estadio desde hace unos minutos", comienza un Tweet de la Confederación Argentina de Basquetbol (Cabb). Y en otro, aclara, después de reconocer el error "Colombia no accedió a jugar el partido igual, y de esta manera, la Argentina pierde los puntos del partido quedando eliminada de los Juegos Panamericanos". Habían pasado los 15 minutos de rigor establecidos por el reglamento.

Quien se atuvo al reglamento, pero aquella vez en perjuicio propio fue un grande en materia deportiva, en el sentido amplio de la palabra. El maestro Roberto De Vicenzo, en el Masters de Augusta, donde hubiera podido lograr el mítico blazer verde además de los premios, firmó la tarjeta que tenía impresa un golpe de más. Al reconocerlo, perdió. Pero, paradójicamente ganó mucho más. El error, como relata Gastón Saiz en una nota publicada en LA NACION, "lo privó de ir a un desempate con Bob Goalby, un campeón que terminó recibiendo telegramas con insultos y abucheos durante el resto de su carrera. Allí está la segunda paradoja de aquel inolvidable Masters 1968: el ganador fue el villano y el perdedor, un héroe y embajador del golf hasta el día de su muerte, el 1º de junio de 2017".

Para Marchiori, el caso de las Gigantes es muy interesante porque hay argumentos de los dos lados del mostrador. "Por un lado está el hecho de aprovechar toda circunstancia para ganar. Colombia podría haber declarando que, mas allá de las reglas, es mejor ganar jugando el partido dentro de la cancha. Pero no fue así "y tampoco se puede decir que estuvo mal. Recordemos que, aquí, Boca quiso ganar fuera de la cancha hace poco. El mensaje de aprovecho y gano así es distinto que el mensaje de juguemos el partido."

Para el profesor de la Universidad Di Tella, ésta es una discusión 100% cultural. "Se trata de transmitir que hay que estar mas allá de la competencia y pensar en el ejemplo que se puede dar a otras generaciones. Pero también es válido que las reglas deben respetarse y que hay que ser profesional en el deporte y también en las empresas.

Considera entonces que hay buenos argumentos de un lado y del otro y no puede evitarse pensar: ¿de qué lado estás? De qué lado estoy?

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