
Hay que saber qué siente el empleado
Tec Consultores realizó un sondeo entre 309 trabajadores y las cifras indican que hay claros índices de disconformidad
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Día tras día las empresas abren las puertas a sus trabajadores. De ellos depende gran parte del éxito del negocio, pues ya no es ningún secreto que una persona contenta trabaja mejor. "La productividad es superior si el empleado hace algo que le agrada en un lugar donde está a gusto. Hoy las compañías tienen conciencia de que para ser sustentables en el tiempo deben saber lo que su gente siente", explica Ariel Kievsky, director del posgrado en Gestión de Recursos Humanos de la Universidad de San Andrés y de Tec Consultores.
Con el fundamento de que el factor humano es su mayor capital, cada vez más empresas realizan encuestas de clima laboral. Pero, ¿con qué compararlas?, ¿cuál es el patrón de satisfacción en la Argentina posterior a la crisis? Para tener un parámetro, Tec Consultores entrevistó a 309 empleados de empresas medianas y grandes de Capital y Gran Buenos Aires.
Se les consultó sobre la satisfacción respecto de su compañía, su competitividad en el mercado y el propio trabajo. También cuál es la percepción que tienen de sus jefes y compañeros, y se les pidió opinión acerca del pago, el trato, la información y los planes de capacitación y desarrollo que reciben. También se buscó saber si la firma demuestra tener conciencia social, entendida ésta como la preocupación por el bienestar del personal y los intereses de la comunidad.
Los resultados
Según la investigación, cuyo título es La satisfacción laboral: hacia un estándar de mercado, siete de cada diez personas están satisfechas con su situación. La mayor conformidad está vinculada con la competitividad: el 76 por ciento expresó acuerdo con las estrategias de su empresa y la calidad de sus productos y servicios. Las opiniones respecto del entorno más cercano al empleado también arrojaron resultados positivos. El 70 por ciento dijo estar contento con el trabajo en equipo, y el 68 por ciento declaró conformidad con su tarea.
Partiendo de que el concepto de satisfacción está directamente conectado con las expectativas depositadas en una determinada promesa, el informe muestra un dato para considerar: los temas relacionados con la gestión de Recursos Humanos son los que peor miden.
Sólo el 60 por ciento de los encuestados dijo sentirse complacido con la conciencia social de la empresa y la calidad de la información que recibe. El nivel de conformidad desciende al mencionar la remuneración, la conducción y el trato. Pero lo más llamativo es la opinión sobre el entrenamiento y las oportunidades de desarrollo: sólo el 51 por ciento, una de cada dos personas, expresó que la capacitación que recibe colma sus expectativas. No hubo diferencias importantes según el tamaño de las compañías, pero sí en relación con el rubro de actividad. En los sectores financiero, bancario y de seguros, la mitad de los empleados se sienten insatisfechos. En tanto, el personal de firmas comerciales y de empresas de servicios tecnológicos y comunicaciones muestra índices muy superiores, que llegan al 66 y 67 por ciento de agrado.
Según los cargos
El sondeo reveló que las curvas se disparan al comparar el cargo de la persona. La menor satisfacción surge en el segmento de los empleados administrativos, en oposición al 70 por ciento de los profesionales y analistas, que afirman que están cómodos. Sin embargo, la sorpresa la dan los directores y gerentes, que amparados en el anonimato, dijeron que no están tan contentos. Ellos quieren más capacitación y mejor remuneración: sólo el 57 por ciento está conforme con lo que gana.
En el otro extremo, dos de cada tres operarios se muestran de acuerdo con su salario. Pero su satisfacción se diluye al preguntarles si son tratados con respeto y justicia, y si se les reconoce su contribución y esfuerzo. Mientras jefes y supervisores manifiestan conformidad, sólo la mitad de los operarios y el 46 por ciento del personal administrativo expresan que están a gusto.
Para Kievsky, la encuesta es un llamado de atención: "La gente está pidiendo más conciencia social hacia el empleado, mejor trato, mejor comunicación, más capacitación y oportunidades de desarrollo. Para conseguir buenos resultados, retener al personal y poder competir mejor, las compañías tienen que analizar cuáles son las expectativas que no están cumpliendo, porque la gente insatisfecha no puede trabajar bien".
El placer de hacer lo que nos gusta
La remuneración es una de las variables para tener en cuenta a la hora de aceptar o de permanecer en un empleo. Pero no es el único factor. "El dinero importa, pero no es todo", sostienen los economistas Pablo y Darío López Zadicoff en The joy of working (El placer de trabajar), ganador del Premio 2005 para Jóvenes Investigadores otorgado por la Asociación Argentina de Economía Política.
En su trabajo, Pablo, estudiante de la maestría en Economía de la Universidad Nacional de La Plata, y Darío, estudiante de la Maestría de Economía en la Universidad de San Andrés, incorporan el análisis de factores subjetivos a un modelo que hasta el momento los ignoraba. "El modelo tradicional de economía laboral contempla el trabajo como un mal homogéneo. Es una condena. Considera que las personas son felices con ocio y bienes materiales. Pero cuando van a trabajar sacrifican ocio. Intentamos incorporar la idea de que cuando algo nos gusta, una parte del trabajo se asemeja al ocio", explica Pablo.
Ante la afirmación de que una persona estaría deseosa de cambiar de trabajo de mediar una mejor remuneración, ellos abren un margen para la duda. "Si el trabajador está satisfecho con su tarea, y si se vincula con su vocación, no siempre va a estar dispuesto a cambiar por una diferencia de salario. Si le ofrecen un trabajo que relativamente le disgusta, va a demandar que le paguen para compensar ese displacer", concluye López Zadicoff.





