La desigualdad, reflejada en el acceso a los derechos
El mapa de ingresos es un reflejo del mercado laboral y de fallas estructurales
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La desigualdad de ingresos, y el hecho de que a muchos hogares llegue una cantidad de dinero que es insuficiente para adquirir bienes y servicios básicos, es un reflejo de las características que tiene el mercado laboral en la Argentina y de las carencias referidas a cuestiones más estructurales que afectan a buena parte de la población. Problemáticas como las dificultades para el acceso a servicios de salud, educación y vivienda están muchas veces en la génesis de la insuficiencia de ingresos (quienes las sufren tienen más problemas para conseguir un empleo en blanco) y, a la vez, bien pueden ser su consecuencia.
Muchos datos muestran esa correlación. La estadística más reciente de la Encuesta de la Deuda Social de Universidad Católica Argentina (UCA) muestra que entre 2010 y 2016, por caso, la participación de los trabajadores con una ocupación de pocas horas y sin estabilidad (cuentapropistas, en muchos casos), pasó del 9,7 al 18% de la población económicamente activa (adultos que trabajan o buscan trabajo). Ese grupo de personas logra ingresos que, según esa misma investigación, equivalen apenas a la cuarta parte de lo que perciben quienes tienen una ocupación en la que se respetan plenamente los derechos.
En cuestiones de calidad de vida que van más allá de los ingresos, de otro informe de la UCA se desprende que el 15,7% de la población total urbana no tiene acceso a una vivienda digna. Pero cuando se mira al grupo caracterizado como "clase trabajadora marginal", ese índice trepa al 30,2%, muy lejos del 0,8% estimado para "la clase media profesional". Por vivienda digna se entiende que las personas no sufren hacinamiento (tres o más personas por cuarto) y que los materiales del lugar que se habita no son precarios.
Los problemas de acceso al sistema educativo, en tanto, afectan al 25,4% de los hogares. Pero nuevamente, la brecha es altísima: entre las familias de la "clase trabajadora marginal" el índice llega al 47,6% y entre las de "clase media profesional", al 4,6%. Se considera en este indicador a las familias donde hay al menos un menor que no asiste a clases. El factor educación se asocia, claro, al del futuro acceso al empleo. Hoy por hoy, en uno de cada cuatro hogares ninguno de sus integrantes tiene una ocupación en blanco.
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