
La ética también se aprende
Según Luis Villalba, "aceptar la diversidad es parte de una conducta moral"
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La ética es algo que se aprende. La familia y la escuela son las primeras en enseñar valores, pero el aprendizaje no se termina ahí. También las organizaciones pueden actuar como vectores de conductas. En algunas de ellas existen manuales que indican no sólo cómo proceder ante situaciones de dudosa moral dentro de la empresa, sino que también se dictan cursos de capacitación donde se discuten casos prácticos y reales, y hasta un área donde las personas pueden plantear sus inquietudes y realizar denuncias, con absoluta discreción y confidencialidad.
Una de las compañías que promueve estos mecanismos de conducta entre sus empleados es el laboratorio de origen suizo Novartis. "No solamente se trata de que el empleado conozca el código, sino que lo aplique, que sepa cómo actuar ante una situación concreta -explica el venezolano Luis Villalba, director regional de asuntos corporativos-. Y eso sólo se logra con formación."
-¿En qué consiste la capacitación?
-Nosotros formamos al personal con casos prácticos y reales de nuestra compañía y de otras alrededor del mundo. Analizamos la situación que planteó conflictos éticos, vemos cómo se solucionó y planteamos qué otras alternativas hubieran sido posibles. Es decir, no sólo tenemos un código de ética al que todos acceden por medio de la intranet, sino que tratamos de bajarlo a la realidad, a hechos concretos. En la Argentina ya dictamos más de veinte cursos para todo el personal.
-¿También participan los proveedores?
-Con respecto a ellos tenemos una política muy clara. Saben cuál es nuestra posición y si la empresa considera que se están quebrando ciertos límites éticos se deja de trabajar con ellos. Por ejemplo, nosotros estamos en contra del trabajo infantil, por lo tanto, si para producir un medicamento necesitamos de bananas ecuatorianas, nos preocupamos de que la manera de obtenerlas sea la correcta, sin emplear niños ni métodos esclavistas.
-¿Tienen la misma política con respecto a la experimentación en animales?
-Por el tipo de medicamentos que producimos, a veces es imposible no experimentar en ellos. Pero tratamos de aplicar los métodos menos dolorosos posibles para evitar que ese animal sufra innecesariamente. De todas maneras, no tenemos que perder de vista nuestro objetivo principal, que es salvar vidas humanas.
-¿Cómo hacen para aplicar un mismo código en países con culturas y creencias diferentes de la occidental?
-En primer lugar, respetando esas conductas y creencias diferentes. Una de las cuestiones que nos proponemos en el código de ética es, precisamente, la no discriminación por raza, sexo o religión. En los países árabes, por ejemplo, se hace una pausa para rezar, o en Israel nadie trabaja los sábados. Somos una empresa que promueve el ascenso de las mujeres a los cargos directivos. Aceptar la diversidad es parte de una conducta ética.
-¿Quién debe encargarse de redactar el código de ética dentro de una organización?
-Sin duda debe surgir desde la gerencia general porque es la que debe predicar con el ejemplo. Pero el departamento de Recursos Humanos tiene que encargarse de difundirlo entre los empleados por medio de cursos de capacitación. Es un trabajo conjunto, también con el departamento de Legales. Nosotros en cada país tenemos una persona de ese sector a la que cualquier empleado puede recurrir para sentar una denuncia anónima si observa o se sienta perjudicado por una conducta inmoral de su jefe o de un compañero. Esa denuncia se investiga y si se confirma se toman las acciones que correspondan. Por esta vía se han removido hasta gerentes generales.
-¿Alguna vez tuvo que enfrentarse en su trabajo con situaciones que interferían en sus valores éticos?
-Sí, uno siempre está expuesto a eso. Pero en esos casos no hay que perder el objetivo central, que es el de salvar vidas humanas.
Anécdotas
Durante la entrevista, Luis Villalba hizo referencia a tres situaciones en las que la compañía tuvo que lidiar con problemas éticos.
"El gobierno chino obligaba a los prisioneros a donar sus órganos para trasplantes. Nosotros, allí, comercializábamos una medicina para la asimilación de los órganos por parte de los trasplantados. Se planteó la disyuntiva de si esto era correcto, teniendo en cuenta el origen de esos órganos, pero allí prevaleció la idea de salvar vidas, por lo tanto seguimos comercializando el medicamento.
"En Indonesia, la compañía tiene una planta en una isla en la que se emplean mujeres jóvenes que trabajan y viven allí por un lapso máximo de dos años. Van antes de casarse, para ahorrar algo de dinero. Cuando estaban por salir nos pedían que les hiciéramos un test de embarazo, algo que está en contra de nuestras prácticas. Ellas lo solicitaban para quedarse con su familia si resultaba positivo, así que en ese caso accedimos...
"Después de un riguroso proceso de selección para elegir al responsable de Recursos Humanos en Ecuador, la compañía se decidió por una mujer. A la semana llamó para decir que no podía aceptar el puesto porque se había dado cuenta de que estaba embarazada. Nosotros la felicitamos y le dijimos que de ninguna manera eso era un problema. Y se incorporó inmediatamente."




