Empresas y provincias captaron deuda por US$17.400 millones desde las elecciones
La caída del riesgo país, las mejoras en la calificación crediticia y la decisión del Gobierno de no volver al mercado internacional facilitaron el acceso a otros jugadores
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Mientras el Gobierno mantiene su decisión de no volver todavía a los mercados internacionales con una emisión soberana, empresas y provincias ya captaron unos US$17.400 millones desde las elecciones legislativas de octubre pasado, aprovechando la caída del riesgo país y un escenario de financiamiento mucho más favorable que el de los últimos años. Se trata de una dinámica que también contribuyó a las compras de reservas del Banco Central (BCRA) y a la calma del dólar.
Según un relevamiento de Salvador Vitelli, head of Research de Romano Group, las compañías colocaron deuda por US$13.730 millones desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, mientras que las provincias emitieron otros US$3650 millones. Del total corporativo, US$9460 millones correspondieron a emisiones liquidadas mediante contado con liquidación (CCL), es decir, en el exterior, y US$4270 millones a colocaciones integradas vía mercado electrónico de pagos (MEP), o sea, en el ámbito local. En el caso de las provincias, la totalidad se realizó mediante operaciones con legislación internacional.
De acuerdo con un informe de Cohen, el dinamismo también se reflejó en la cantidad de operaciones: desde los comicios se concretaron unas 250 emisiones entre empresas y provincias, de las cuales 244 fueron obligaciones negociables corporativas y seis correspondieron a colocaciones internacionales de distritos subnacionales.

El cambio de escenario quedó reflejado también en el riesgo país. El indicador elaborado por JP Morgan cayó este martes hasta los 405 puntos básicos, su menor nivel desde abril de 2018, tras la presentación del programa financiero del Gobierno para 2026 y 2027. La mejora fue acompañada además por las recientes subas de calificación de Fitch Ratings y S&P Global Ratings, que contribuyeron a mejorar la percepción de riesgo sobre la deuda argentina.
En el Ministerio de Economía sostienen que parte de esta dinámica responde también a una decisión deliberada. Mientras el riesgo soberano todavía exige tasas que consideran elevadas con respecto a otras fuentes de financiamiento, el Tesoro optó por colocaciones en el mercado local, préstamos de multilaterales y créditos comerciales garantizados por esos organismos. La idea también fue dejar espacio para que empresas y provincias accedieran al mercado en mejores condiciones.
Las emisiones también tienen un efecto sobre el mercado cambiario. La regulación vigente establece que las empresas que obtienen financiamiento en el exterior deben ingresar y liquidar esas divisas en el mercado oficial dentro de los 180 días. Esos dólares luego pueden destinarse a inversiones, refinanciación de pasivos u otros usos autorizados, pero en una primera etapa pasan a engrosar la oferta de divisas.

El sector energético concentró buena parte de ese movimiento. De los aproximadamente US$8500 millones emitidos por compañías en lo que va de 2026, unos US$5550 millones correspondieron a empresas vinculadas con petróleo y gas, principalmente aquellas que desarrollan proyectos en Vaca Muerta. A diferencia de otros períodos, cuando muchas colocaciones tenían como objetivo refinanciar pasivos, una parte creciente de los recursos comenzó a destinarse a financiar inversiones.
De acuerdo con Cohen, sólo en junio las emisiones corporativas en dólares alcanzaron US$2098 millones, por encima de los US$1624 millones registrados en mayo. La mayor parte correspondió a colocaciones bajo ley extranjera, entre las que se destacaron Pluspetrol 2037, por US$450 millones con una tasa del 7,55%; MSU Energy 2036, por US$400 millones al 9,75%; y GEMSA 2034, por otros US$400 millones al 7,5%. En el mercado local también sobresalieron las emisiones de John Deere 2028, por US$80 millones al 6,5%, y Banco Comafi 2027, por US$55 millones al 3,5%.
La sociedad de bolsa agregó que la tasa promedio ponderada de las emisiones bajo ley extranjera descendió a 8,5% en junio, frente al 8,8% de mayo, mientras que en el mercado local se mantuvo en torno al 5,5%. En el acumulado de enero a junio, las colocaciones totalizaron US$10.988 millones, de los cuales US$8738 millones correspondieron a empresas y US$2250 millones a provincias.

Para Vitelli, la baja del riesgo país fue uno de los factores que permitió acelerar ese proceso. “La compresión del riesgo soberano redujo el costo del financiamiento corporativo. Las empresas aprovecharon esa ventana para adelantar emisiones y financiarse a tasas sustancialmente inferiores”, explicó. El analista señaló además que el riesgo corporativo mostró una mayor resistencia que el soberano durante los últimos años y sostuvo que muchas compañías aprovecharon el nuevo escenario para anticipar necesidades de financiamiento.
Los datos también muestran una aceleración respecto del año pasado. Mientras que a esta altura de 2025 las emisiones corporativas acumulaban alrededor de US$6500 millones, en igual período de este año ya superan los US$8500 millones. Además, la suma móvil de doce meses alcanzó en junio un récord cercano a US$17.000 millones en emisiones de obligaciones negociables, según Romano Group.
Cohen agregó que sólo durante el primer semestre las empresas concretaron 173 emisiones, un ritmo que, de mantenerse durante la segunda mitad del año, dejaría a 2026 en condiciones de disputar tanto el récord de cantidad de colocaciones alcanzado en 2024 como el de monto registrado en 2025.
“Una baja adicional del riesgo país haría todavía más atractivo el mercado para realizar colocaciones de deuda. Si las tasas esperadas continúan descendiendo, es probable que más empresas y provincias decidan salir a financiarse”, señalaron Matías Salcedo, head de Financiamiento de Cohen, y Francisco Vignati, especialista en Financiamiento de la sociedad de bolsa.

El fenómeno fue destacado también por GMA Capital, que consideró que la caída del riesgo país hacia niveles de 400 a 450 puntos básicos permitió reabrir el mercado internacional para emisores privados y subnacionales, incluso a un costo inferior al que hoy enfrentaría el propio Estado nacional.
El ingreso de divisas generado por esas colocaciones complementó los mayores flujos provenientes del agro, la energía y la minería. Cohen destacó que esos factores permitieron al Banco Central comprar más de US$11.000 millones durante el primer semestre, acelerar la recomposición de reservas internacionales y sostener un mercado cambiario con menor presión, en un contexto en el que el Gobierno continúa apostando a consolidar la estabilización macroeconómica sin recurrir, por ahora, a una emisión soberana en Wall Street.
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