En China, la leche pasa del auge a la bancarrota

Chuin-Wei Yap
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24 de febrero de 2015  

CONDADO DE LINLI, China—El año de la cabra no está resultando bueno para las vacas de Pi Hui.

En los últimos meses, el agricultor chino de 53 años ha sacrificado 180 cabezas de ganado lechero, alrededor de 20% de su manada, debido a que un exceso global de leche ha llevado los precios a un mínimo de seis años. Pi, quien comenzó a trabajar en el sector a los 16 años como ordeñador, resistió durante meses. "No creo que pueda soportarlo si tengo que sacrificar más vacas", dice.

De todos modos, está perdiendo más de 100.000 yuanes (US$16.000) al mes y, tras el Año Nuevo Lunar, tendrá que considerar sus opciones. "Si los precios caen, tendré que sacrificar algunas más", confiesa. "Necesito sobrevivir. ¿Qué opción tengo?".

Otros ganaderos en China han estado dejando de lado la producción de leche y han reducido la cantidad de vacas, conforme un auge en el sector de lácteos se ha convertido en una crisis en sólo tres años. El impacto también se está sintiendo más allá de China, particularmente en Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, donde los productores de leche se preparan este año para una guerra de precios, vacadas más reducidas y menores ingresos. El banco central de Nueva Zelanda afirma que la caída de los precios de los lácteos es uno de los mayores riesgos económicos para el país, que es un gran exportador de leche.

Los problemas de la industria ilustran la enorme influencia de China sobre los mercados globales de commodities. Hace unos tres años, la voraz demanda china de leche, fórmula infantil y queso llevó a muchos, desde agricultores neozelandeses a banqueros de Wall Street, a apostar fuerte en el sector. Este año, la producción global de leche será 8,6% más alta que en 2011, según estimaciones del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA, por sus siglas en inglés).

El 2 de diciembre, el precio de la leche en polvo en la plataforma de corretaje GlobalDairyTrade, una referencia para el mercado global, tocó un mínimo de seis años a US$2.229 por tonelada, un descenso de 55% frente a un año antes. Desde entonces, los precios han repuntado un poco, pero analistas prevén más caídas.

"Hubo un error de cálculo hacia fines de 2013 en la industria lechera, al considerar que el suministro interno de leche seguiría siendo muy ajustado", estima Sandy Chen, analista de lácteos de Rabobank Group NV, un prestamista para el sector agrícola, en referencia al mercado chino.

Escenas similares se están registrando en mercados de commodities que van desde el mineral de hierro y el carbón hasta el cobre, tras años de apuestas a una sólida demanda china.

La marcada oscilación encuentra sus raíces en 2008, cuando leche contaminada en China causó la muerte de seis niños y problemas de salud en miles de personas, lo que puso bajo la lupa el sector de los lácteos. En 2009 y 2010, Beijing comenzó a elevar los estándares de calidad y obligó a algunos pequeños productores a incorporarse a gigantes estatales en una amplia reestructuración de la industria que aún continúa.

Aunque la demanda de leche en China iba en aumento, la producción seguía casi sin cambios. En 2013, sin embargo, un segundo incidente con la seguridad láctea sacó del mercado a una cantidad de productores más pequeños y la producción interna bajó 6% frente a 2012, a 35,3 millones de toneladas. Para abril de ese año, los precios se habían más que triplicado frente a junio de 2008.

Productores de Nueva Zelanda, EE.UU. y otros países ingresaron al mercado. En 2013, las importaciones de leche desde Nueva Zelanda, que representan 80% de la leche que China compra del extranjero, aumentaron 47% a 622.000 toneladas frente al año previo, según el USDA. El resto de las importaciones chinas proviene principalmente de Australia y Europa.

Productores e inversionistas comenzaron a apostar a una demanda sólida y sostenida. El banco central de Nueva Zelanda afirma que hasta junio, la deuda relacionada con el sector lácteo había crecido alrededor de la mitad a 35.520 millones de dólares neozelandeses (US$26.800 millones) frente al nivel de 2008.

En 2008, la firma de inversión de capital KKR & Co. se sumó a un grupo que invirtió US$150 millones en China Modern Dairy Holding Ltd., que usó el dinero para importar miles de cabezas de ganado. Una vocera de KKR, que vendió lo que le quedaba de su participación el año pasado, indicó que invirtió en Modern Dairy para afrontar "una necesidad social" tras los problemas de seguridad alimentaria en China.

Cuando los precios de la leche alcanzaron niveles récord a mediados de 2013, los pequeños productores lácteos comenzaron a regresar al mercado y a expandirse. En 2014, la producción de leche en China subió 5% a 36 millones de toneladas frente a 2013.

En el primer trimestre del año pasado, China importó casi un año completo de suministro: 930.000 toneladas de leche en polvo en total. En ese momento, con un abundante inventario, los importadores redujeron marcadamente sus compras, según Renee Tai, analista de UOB Kay Hian Holdings, una firma de servicios financieros de Hong Kong.

Eventos globales empeoraron la situación. Cuando Rusia prohibió las importaciones de alimentos europeos en agosto en respuesta a las sanciones internacionales que recibió por el conflicto en Ucrania, los mercados globales se quedaron con más productos lácteos sin vender.

Los precios cayeron. Para noviembre, la leche china se había desplomado 50% frente a comienzos de año. En diciembre, Fonterra Cooperative Group Ltd., un gigante de los lácteos de Nueva Zelanda, redujo su pronóstico del pago anual a los productores en 44% a 4,70 dólares neozelandeses por kilo de sólidos de leche, el menor pago propuesto desde la temporada 2008-2009.

Hacia fines de 2014, los procesadores de leche chinos, que habían vuelto a importar leche en polvo conforme cayeron los precios, comenzaron a cancelar contratos con los productores o a negarse a renovarlos. Sin poder encontrar compradores, algunos establecimientos pequeños y medianos se deshicieron de su leche.

Huaxia Diary Farm Ltd., una operación enorme con 18.000 cabezas de ganado, redujo su meta de expandir su manada de 30.000 a 25.000 vacas para fines de 2015, dice Charles Shao, el presidente del directorio de la firma. Shao señala que también está "jubilando enérgicamente" a sus vacas, un eufemismo para decir que las está enviando al matadero antes de tiempo. "Hoy, diría que estoy contento de no haberme expandido más", cuenta.

—Fanfan Wang, Rebecca Howard y Laurie Burkitt contribuyeron a este artículo.

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