
En la Argentina comienza a tomar forma el negocio solar
Kyocera International, productor de módulos eléctricos, compró la local Solartec en US$ 50 millones; el mercado aún es chico, pero tiene posibilidades.
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Kyocera International, corporación que factura 8000 millones de dólares anuales, fabrica desde componentes electrónicos hasta equipamiento óptico y es uno de los dos productores mundiales de teléfonos móviles para el sistema global Iridium, comienza a ganar espacio en el país.
Lo hace a través de Kyocera Solar (KS), una de las empresas del grupo originario de Japón, que en la Argentina adquirió Solartec, compañía creada en 1981 por el ingeniero José Emilio Salgado y cuyo paquete accionario mayoritario había sido comprado por la estadounidense Golden Genesis Co.
Según con Michio Ito, ejecutivo de la corporación, Kyocera Solar lidera el grupo de las cuatro empresas mundiales estrella en la fabricación e instalación de tecnología solar, compartiendo su reinado con las firmas Sharo, British Petroleum-Solarex y Siemens Solar.
"Nuestras fábricas de módulos eléctricos solares están en Kyoto, Japón, Scottsdale, Arizona, EE.UU., y en La Rioja. Entre todas producen más de 30 millones de vatios por año de módulos eléctricos solares, basados en celdas de silicio policristalino de alta eficencia", comenta Tom Dyer, vicepresidente internacional de KS.
"Si bien el mercado solar aún es chico en la Argentina, tiene grandes posibilidades de crecimiento. A nivel global crece rápidamente a un ritmo del 15 al 20 por ciento anual acumulativo", aclara Fernando Salgado, director de la compañía en la Argentina, donde Solartec ocupa medio centenar de personas y anualmente factura cerca de 8 millones, monto que representa el 80 por ciento del mercado nacional. El resto es compartido por 5 o 6 empresas que son importadores de paneles y distribuidoras.
El "verde", en ascenso
El desembarco de un vértice de Kyocera no es casual. Múltiples son las aplicaciones de la energía solar, empezando por iluminar viviendas y escuelas apartadas de las redes de electrificación convencional, un servicio que de hecho presta Solartec desde hace años.
En la actualidad, la mayoría de las compañías de comunicaciones está eligiendo generadores eléctricos solares para resolver el desafío tecnológico (son típicas las aplicaciones en repetidoras de microondas, estaciones de base, repetidoras satelitales y monocanales), también en la industria del gas y del petróleo (es una solución para cubrir las necesidades de energía en áreas remotas).
Por otra parte, generadores solares se emplean en la señalización de ferrocarriles, en los sistemas de control de tránsito urbano, en la provisión de agua mediante equipos de bombeo y para movilizar casas rodantes, veleros y demás embarcaciones.
Gracias a la desregulación del mercado eléctrico, también empiezan a ganar espacio las plantas eléctricas solares.
KSI ha diseñado e instalado pequeñas plantas para conectar a la red de varias empresas de los Estados Unidos, parte de ellas especializadas en la provisión de "energías verdes", un negocio en pleno ascenso, ya que en Estados como el de California, los consumidores pueden darse el gusto de optar no sólo por la compañía que les dará el servicio, sino además por el tipo de energía que desean recibir.
"Los sistemas de las plantas operan sin generación de energía. En las horas de sol, el exceso producido por el generador solar es enviado a la red. El usuario paga por el balance energético, restando del consumo de energía generado por la central el valor de la energía devuelta a la red por el generador solar", explica Tom Dyer, vicepresidente internacional de Kyocera.
Por Solartec pagaron 50 millones de dólares. "Con la instalación en la Argentina persiguen integrar verticalmente la planta productora de paneles solares de Kyocera, Japón, con las experiencias americanas en la construcción de generadores eléctricos solares para comunicaciones, bombeo de agua y electrificación de viviendas, entre otros usos", concluyó Ito.






