
En primera persona: Tres industrias, tres reclamos,el mismo flagelo
Empresarios del sector de la carne, el vino y el aceite de oliva tienen una realidad en común; dicen quese necesitan reglas estables, una menor presión tributaria y quitar las trabas en el comercio
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Voces en primera persona. Ésa fue la propuesta de uno de los paneles del encuentro sobre economías regionales convocado por LA NACION y Fundación Banco Ciudad para hallar un camino que lleve a las empresas de la crisis a la oportunidad. Y, en este sentido, tres empresarios pyme ofrecieron su mirada para retornar a la ansiada competitividad: reglas de juego claras, facilidades para amortizar inversiones y un retiro del Estado en materia de presión burocrática y tributaria.
Gustavo Lazzari, director del Frigorífico Cárdenas y presidente de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Afines (Caicha), abordó los pormenores de un sector en crecimiento en materia de producción, pero aún con mucho trayecto por recorrer en cuanto a industrialización y expansión en el mercado interno. Guillermo Barzi (h.), presidente de Wines of Argentina (entidad que promueve la marca y la imagen país de los vinos argentinos por el mundo) y bodeguero de la Patagonia, habló sobre los últimos "años complicados" de la industria vitivinícola y las proyecciones de la actividad. En tanto, José Chediack, presidente del Grupo Phronesis (dueño de la marca de aceite de oliva Oliovita), se encargó de marcar las necesidades de una compañía que articula con toda la cadena de valor para la producción de aceites.
En materia de fiambres, según números de Lazzari, el país tiene mucho para crecer en lo que se refiere a consumo. También opinó que el Gobierno "castigó a la carne vacuna" con trabas para la exportación y afirmó que la producción porcina está en condiciones de sustituir el consumo de carne de vaca en la mesa de los argentinos con tal de colocar más producción en el exterior y lograr así un ingreso mayor de divisas para el país.
"Tenemos un consumo bajo de fiambres y carnes frescas de cerdo. Hemos castigado a la carne vacuna, a punto tal que parece una cuestión religiosa. Si ponderáramos la carne vacuna, podríamos hacer que la compraran los consumidores del mundo, dispuestos a pagar hasta 15.000 dólares la tonelada, y en el país podríamos sustituirla por carne de cerdo, que vale mucho menos. Les aseguro que una milanesa de cerdo es mucho mejor que una de vaca en la mesa familiar", pregonó el economista.
Lazzari conduce una pyme de 50 años y le preocupa "la sovietización de la micro" de los últimos años. "Hay que pedir permisos para todo; recibimos a cientos de inspectores que llegan pidiendo cualquier cosa y me preocupa que tomemos como costumbre el pago de impuestos que son increíbles", denunció este empresario de la carne, irritado con el cobro de tasas por las que el Estado no ofrece nada a cambio. "¡Seguridad e higiene! ¡Por lo menos cámbienle el nombre! Lo que menos nos garantizan es eso. Hay compañías de seguro que nos exigen dos autos de custodia por cada camión de mercadería", graficó. La burocracia asfixia, según Lazzari. Y, por supuesto, son las pymes las más golpeadas. "Nosotros estamos detrás del mostrador y atendemos a todos los inspectores", dijo.
Por el camino de Baco
Guillermo Barzi es sobrino nieto de Humberto Canale, un pionero en la producción de vinos finos y frutas frescas en el Alto Valle del Río Negro. Desde julio de este año preside la cámara que reúne al 99% de los exportadores de vino. Para el sector, los últimos años fueron complicados por la sobreoferta de productos, dada por el auge de muchas bodegas pequeñas y la retracción de la demanda internacional. Aunque el malbec ha sido la uva con mayor aceptación a nivel mundial, la actividad enfrenta serios desafíos por desfasajes en la política comercial y las desventajas en materia logística.
"Los últimos años fueron complicados. En los 90 nos modernizamos, invertimos en tecnología y know how. El malbec tuvo mucha aceptación, el tipo de cambio ayudó y luego, en 2008, la crisis mundial encontró en la Argentina a nuevos consumidores, a punto tal de exportar, en 2009, por U$S 894 millones. Eso impulsó la apertura de muchas bodegas boutique, pero ese boom ya no es tal. Con 1200 bodegas activas, hoy tenemos muchos actores en el mercado. Sobra vino y ciertos productores que armaron bodegas debieron cerrar y volver a la venta de vino a granel", detalló Barzi.
"Hay un déficit importante en la comercialización", reconoció el empresario en otro tramo de la conversación. "La logística nuestra, comparada con la de nuestros competidores, es lenta. Nosotros tardamos 28 días en armar un pedido, mientras que Chile tarda 15 días", añadió. Por otra parte, el empresario habló de acceder fácilmente a créditos e incentivos a la inversión, y observó que en el sector, con precios retrasados, hay una tendencia a producir volumen para generar riqueza, a costo de relegar calidad. "Tenemos mucho recorrido para crecer en la exportación", sintetizó.
Por su parte, José Chediack lidera una compañía con base en San Juan y olivares en Chilecito, La Rioja. Comenzó con plantines, luego aceite a granel y, de a poco, fue desarrollando su propia marca, Oliovita. Hoy, exporta aceite de alta calidad y ofrece marcas blancas para hipermercados, entre otros. En una actividad donde España y otros países de la cuenca mediterránea lideran, la Argentina es un actor con un menor volumen, pero con mucha proyección.
Su mayor reclamo se ubicó en torno de las reglas de juego: en 2009, en plena crisis internacional, su firma hacía un esfuerzo terrible para colocar un contenedor por semana en 2000 bocas en los Estados Unidos y otras 2000 en Brasil. Por medidas discrecionales y unilaterales, perdió sus clientes y debió comenzar de nuevo.
"Los países más competitivos tienen su infraestructura bien armada, con caminos, puertos, distribución demográfica y más. Acá faltan clusters en las provincias y más vínculo con los países vecinos", definió Chediack. Un solo ejemplo le bastó para graficar su realidad: "Nuestros costos de transporte al puerto son mayores que desde Buenos Aires al hemisferio norte. Hace falta revisar la estructura económica para que la gente tenga trabajo genuino, que genere valor, y no que tenga que mudarse al conurbano a ver cómo lo subsidian". Para los tres exponentes que se animaron a contar su caso en primera persona, el Estado tiene una mirada alejada de las preocupaciones de los productores. "Nosotros nos vivimos ajustando. El ajuste es la palabra que más escuchamos, pero para el Gobierno es como si no existiera. Nos falta perspectiva, rentabilidad y una mejor política ganadera", dijo Lazzari. Y Chediack reforzó la idea, en particular en la referido a hacer crecer la actividad. "Para desarrollar una economía regional se requieren reglas claras y tiempo para amortizar las inversiones. La política monetaria y fiscal debe contemplar esto para que no te sorprendan a la mitad del proyecto", subrayó. Y Barzi se sumó al afirmar que "en la viticultura es fundamental llegar a fuentes de financiamiento accesibles".
Costo argentino
Según Chediack, en la pérdida de competitividad hay un montón de razones y variables que no tienen que ver sólo con el dólar y el tipo de cambio, sino también el famoso costo argentino. "Hay tanto para mejorar, porque los países con mejor competitividad fueron aquellos que tenían monedas más fuertes. Lo que pasa es que tienen su infraestructura en condiciones, sus rutas, sus puertos y su estructura impositiva tan bien organizada que facilita la importación y la exportación. El problema de la infraestructura no es menor", se lamentó el empresario.
Otro punto preocupante que se abordó en el panel fue la estigmatización del empresariado. Así lo vive Lazzari, quien destacó: "Necesitamos invertir la carga de la prueba. Vamos a un ministerio y nos sentimos culpables. Los jóvenes se están volviendo al empleo antes que ser emprendedores o empresarios. Saquémosle mochilas a los empresarios; confiemos en su capacidad para generar riqueza y negocios. No podemos pedir permiso a cada momento para hacer negocios".
Con todo, este panel de voces en primera persona concluyó con una mirada alentadora de parte de José Chediack. "Para 2050 habrá 9500 millones de habitantes en todo el mundo. La oportunidad es mejorar la productividad de las zonas actuales o extender las fronteras agrícolas. Los recursos tecnológicos y financieros hacen que eso sea posible. Necesitamos reglas claras y estimular la formación. Pensemos en la exportación y luego vemos cómo abastecernos en el mercado interno. Tenemos que invertir la mentalidad", concluyó.
Negocios en crisis
Los números reflejan la falta de competitividad
1200
Demasiada oferta
Es la cantidad de bodegas activas que hay en el país, según Wines of Argentina
Sobra vino
"Tenemos muchos actores en el mercado. Sobra vino y ciertos productores que armaron bodegas debieron cerrar y volver a la venta de vino a granel", detalló Guillermo Barzi
15.000
Un buen lomo
Es la cantidad de dólares que está dispuesto a invertir el mundo en una tonelada de carne
Chancho por vaca
"La producción porcina está en condiciones de sustituir el consumo de carne vacuna en la mesa de los argentinos con tal de colocar más producción en el exterior y lograr un ingreso mayor de divisas", dijo Gustavo Lazzari
2000
Distribución aceitada
"Es la cantidad de bocas por semana que llegó a abastecer con un container Oliovita en 2009 en los Estados Unidos y otras tantas en Brasil. Pero perdió sus clientes
Costos de transporte
"Hoy, nos cuesta más llegar desde San Juan al puerto que desde Buenos Aires hasta el hemisferio norte", se quejó José Chediack sobre las actuales reglas de juego






