
Está creciendo el número de personas que asiste a los gimnasios y se revaloriza el negocio del cuerpo perfecto
Los centros de entrenamiento argentinos abren más sucursales y los extranjeros preparan su llegada a la Argentina
1 minuto de lectura'
Cada vez son más las personas que eligen ir a un gimnasio y mientras los centros de entrenamiento nacionales no paran de abrir sucursales, las cadenas extranjeras preparan su llegada al país para ganar una porción de un negocio que ya mueve 600 millones de pesos al año.
Más de 1.600.000 personas asisten regularmente a uno de los 2900 gimnasios que operan en el país, según un informe de la revista especializada Mercado Fitness. Luego del cimbronazo de 2001, la actividad tuvo dificultades como muchas otras, pero desde 2003 no hace más que crecer alentada por el interés en el bienestar y la imagen que rige entre los argentinos.
Los balances y planes de expansión de los principales gimnasios del país reflejan esta tendencia. Megatlón, que creció 30% el año último, invertirá 1.500.000 dólares para abrir tres centros este año en el Gran Buenos Aires. Con más infraestructura, la cadena, que tiene 40.000 socios, prevé crecer más del 20% en 2005.
Adrián Anaya, director comercial de Sport Club, dice que la red está en plena expansión: abrió cinco locales en 2004 y este año ampliará en un 50% el número actual de centros, que asciende a catorce. Ya tiene 40.000 socios que abonan religiosamente 60 pesos mensuales y saldrá en busca de clientes en el interior.
Well Club, que tiene 6 sucursales, elevó su nómina de socios en un 25% en 2004 y aspira a sostener el ritmo de crecimiento este año. La cadena tiene previsto incorporar al menos un centro en 2005, que demandará un mínimo de $ 750.000. No sólo las redes están creciendo. Gimnasios como High Training Center engrosan sus ingresos con servicios y máquinas modernas.
En el sector, señalan que los clientes son cada día más exigentes y que por eso sólo los que ofrezcan una propuesta renovada podrán seguir en un juego que vislumbra la aparición de centros premium como el que Swiss Medical Group abrió en el Paseo Alcorta. Por otro lado, dicen que el negocio está creciendo en todo el país, principalmente, por la apertura de hoteles.
Los centros de entrenamiento argentinos mantienen una clara diferencia con los de otros países: el valor de la cuota. El informe de Mercado Fitness subraya que el abono promedio en el Gran Buenos Aires supera los 46 pesos y en el interior ronda los $ 23.
Estos valores son los más bajos de la región y en Brasil, que tiene un tipo de cambio similar al de la Argentina, la cuota duplica a la local. En esa línea, Anaya anticipa que las "cuotas irán subiendo" y esto es lo que opinan en las demás firmas.
Competidores extranjeros
A pesar de tener cuotas bajas, el mercado está despertando el interés de los grandes gimnasios extranjeros, que centran su atención en Buenos Aires. Ejecutivos de Bio Ritmo, una cadena de San Pablo con 12 sucursales y una facturación anual de 10 millones de dólares, visitarán el país durante el primer trimestre para seleccionar terrenos. La empresa quiere abrir 10 sucursales en los próximos cuatro años, y Edgard Corona, titular de la firma, dice que podrían o no elegir un socio local.
"El plan es armar gimnasios de 1400 metros cuadrados a razón de US$ 1500 el metro. No importa el valor de la cuota porque una cosa que atrae es la estructura tributaria. En la Argentina, la carga llega al 20% y en Brasil, al 40 por ciento. Además, en nuestro país son cada vez menos los que van a un gimnasio y en la Argentina es al revés", señala Corona. La red chilena Pacific Club, que tiene 20 gimnasios y 23.000 socios, prevé tener lista su sucursal en Buenos Aires en 2006, que demandaría más de US$ 1.000.000. La apertura forma parte del plan de expansión regional de la red, según su gerente general, Fritz Bartsch.
"Probablemente, compraremos gimnasios o cadenas en la Argentina. Lo que queremos es tener sucursales propias en todas las capitales de la región, que serán punta de lanza para los proyectos de franquicias", destaca el empresario.
Balthus, un gimnasio y spa premium chileno que factura US$ 5 millones, iniciará también su expansión regional con la apertura de una sucursal en 2006. Manel Martínez, gerente general de la empresa, dice que la inversión rondaría los 10 millones de dólares y agrega que ya están buscando el terreno en Buenos Aires.
"Es un lugar -sostiene- en donde está muy desarrollada la cultura de la actividad física y la belleza, y nuestro producto encaja perfectamente con esa mentalidad." Otra compañía interesada en el país es la brasileña Runner. Mario Fontes, directivo de la firma, destaca que el modelo de expansión de su negocio "es hacer joint ventures con inversores locales" y que ya ha tenido algunos contactos en el país.
"Queremos hacer un gimnasio de 2000 metros cuadrados con piscina, que costaría entre 3 y 4 millones de dólares", dice Fontes, quien anticipa una cuota de 180 pesos.
La cadena norteamericana Bally Total Fitness también estaría interesada en hacer negocios en el país, según Mercado Fitness. La red, que tiene 4 millones de socios, estaría buscando un socio que se hiciera cargo de la franquicia en Brasil, la Argentina, Perú y Chile. Las cadenas argentinas saben que llegarán nuevos competidores y algunas consideran que el arribo de las firmas extranjeras se retrasará hasta que aumenten las cuotas. Pero todas dicen que las redes y los pequeños gimnasios que tengan una propuesta seria seguirán creciendo porque el mercado está en constante expansión.
Hay casi 3000 gimnasios en todo el país
Actualmente, más de 1.600.000 personas asisten a uno de los 2900 gimnasios que operan en el país. En el sector señalan que la gente es cada día más exigente y que tanto las grandes cadenas como los pequeños centros de entrenamiento seguirán incorporando socios si ofrecen servicios y máquinas modernas. En el interior, el negocio del fitness está creciendo ayudado por el turismo, que promueve la apertura de hoteles con gimnasios.






