Estadísticas soviéticas
Dicen que en la Unión Soviética nadie se animaba a emitir una estadística que dijera que no se habían cumplido las metas de producción establecidas en la economía programada. Si no se lograba el cometido, se cambiaban los números.
En la Argentina, el manoseo de las cifras oficiales comenzó con la inflación, pero ahora amenaza a extenderse a otras áreas. "En varios organismos hay conflictos porque se están adulterando cifras de producción; se temen represalias como las ocurridas en el Indec, y nadie quiere hacer denuncias públicas", dice un trabajador de un área de estadísticas. La Argentina tiene un indicador de costo de vida como mínimo fantasioso y el ministro de Economía Martín Lousteau parece tener menos pruritos con el tema que su antecesor, Miguel Peirano, quien prefirió no continuar en el cargo ante semejante escenario.
"Con la inflación subestimada y la producción sobreestimada el número del producto bruto interno será también exagerado y dará un récord de crecimiento que será falso. Se está perdiendo la precisión de la información que permite tomar decisiones y hacer política en serio", dice un especialista en cifras que trabaja para el Estado y prefiere que su nombre no sea revelado.
La institucionalización que defendió Cristina Kirchner en su discurso de campaña parece no comprender al Indec, donde se tiró por la borda el supuesto plan de reorganización y la Justicia no tiene apuro alguno en investigar las denuncias que hablan de escandalosos desmanejos y manipulaciones.
"Probablemente Lousteau no quiere arriesgar su carrera entrando en internas", dice un empresario que pone como ejemplo a Felisa Miceli, quien no objetaba las manipulaciones estadísticas, pero parecía haber generado enemigos internos por diferencias en otros terrenos.
"La destruyeron y le siguen pegando todavía", dice un hombre de negocios que cree que la situación de la ex funcionaria es una muestra de lo mal que puede irle a quienes se atreven a crearse enemigos dentro de la tropa kirchnerista y además no tienen habilidad para no crear o para siquiera manejar situaciones escandalosas.
Hay quienes dicen además que Miceli había cometido algunos errores importantes, como la excesiva cercanía de la actividad política de su marido, Ricardo "Pacha" Velasco. Una de esas personas dijo haber sido testigo del acopio en una oficina del ministerio de una enorme cantidad de preservativos para ser repartidos por la agrupación Corriente Popular 25 de Mayo, que Velasco lideraba. "Era un poco impresionante ir a ver a la ministra de Economía y encontrarse con centenares de cajas que uno pensaba que deberían estar en el Ministerio de Salud", dijo el testigo.
Hay que ver si las estadísticas revelaron o no de algún modo el súbito incremento de la demanda de esos artículos por la generosidad oficialista.





