Europa sale de la recesión, pero la crisis no termina

Marcus Walker
Charles Forelle
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15 de agosto de 2013  

BERLÍN—La maratónica recesión de la zona euro ha terminado, gracias al sólido desempeño económico de Alemania y Francia. Pero la modesta recuperación no será suficiente para solucionar los problemas más profundos del bloque e incluso podría exacerbar un sentimiento de complacencia en las capitales europeas.

El regreso del bloque monetario a un crecimiento lento —confirmado por datos publicados el miércoles que mostraron que su economía se expandió a una tasa anualizada de 1,1% en el segundo trimestre— probablemente aliente a los políticos a afirmar que la crisis de deuda de la región está cediendo. Los otrora frenéticos esfuerzos por solucionar los problemas de la zona euro ya están mostrando señales de menguar.

Pero la mayoría de los economistas afirma que el repunte es demasiado débil para que el bloque económico pueda superar sus numerosas dificultades, incluyendo crecientes deudas, niveles altos de desempleo, bancos atribulados e inestabilidad política.

"Una señal positiva siempre es buena, pero no necesariamente soluciona algo", afirma Adam Posen, presidente del Instituto Peterson para la Economía Internacional, un centro de estudios en Washington. "El gran problema es el daño que se está infligiendo a la legitimidad de los gobiernos, la capacidad productiva de Europa a través de la pérdida de inversiones, y la disponibilidad de fuerza laboral".

El Producto Interno Bruto en la zona euro de 17 países avanzó 0,3% en el segundo trimestre frente al primero, acabando con una secuencia de seis trimestres de contracción. La mejoría fue encabezada por el crecimiento trimestral de 0,7% en Alemania y el 0,5% de Francia que superó las expectativas.

Alemania repuntó con fuerza tras un comienzo de año débil, debido a que la nieve congeló numerosos proyectos de construcción y una perspectiva global incierta perjudicó la industria.

Los consumidores y el gobierno de Francia gastaron con más libertad en los tres meses hasta junio.

Las economías deprimidas de España, Italia y Grecia se volvieron a contraer, pero menos que antes.

Portugal —uno de los cinco miembros de la zona euro que recibieron un paquete de rescate— incluso creció un sorprendente 1,1% el último trimestre, aunque su instituto de estadísticas advirtió que se debe en parte al hecho de que la Pascua cayó un poco más temprano este año.

Desde que el Banco Central Europeo acabó con el pánico en los mercados de bonos soberanos de la zona euro hace un año al prometer comprar bonos a gran escala, el foco de la crisis europea se ha traslado hacia el desempleo, la política, el alto nivel de deuda, la escasez de crédito y los problemas sociales.

Cada vez parece más probable que el euro sobreviva, pero a un costo alto y duradero para la prosperidad de los europeos.

Un crecimiento de 0,3% por trimestre no cambiará esa situación, incluso si se mantiene.

"Si registráramos tres o cuatro años de crecimiento a 2% o 3% anual, entonces probablemente podríamos salir del túnel, porque un crecimiento sólido perdona los errores del pasado", afirma Charles Wyplosz, profesor de economía del Graduate Institute, en Ginebra.

"Pero no sé de dónde provendría ese crecimiento", agregó.

Entre los factores que frenan la recuperación se destacan la persistente austeridad de presupuesto, la falta de préstamos bancarios accesibles, un desempleo en alza y los débiles ingresos de los hogares, sumados a la falta de inversión de las empresas que aún operan por debajo de su capacidad.

La economía de la zona euro sigue siendo 3% menor que a comienzos de 2008, cuando la crisis financiera global comenzó a hacer estragos en todo el mundo. En muchos países, el número de empresas que quiebran es mayor que las que son fundadas, y se está despidiendo a más personas que las que están siendo contratadas.

Wyplosz sostiene que ahora el mayor peligro es que la calidad de los activos bancarios siga empeorando e impida un resurgimiento de los créditos a las empresas, la inversión y las contrataciones.

"Europa ya está en la segunda mitad de lo que será una década perdida", afirma Barry Eichengreen, economista de la Universidad de California, en Berkeley.

Eichengreen es el coautor de un estudio reciente que compara la trayectoria actual de la zona euro con crisis de deuda internacionales anteriores. Concluyó que ahora, la zona euro se parece más a la "década perdida" de América Latina de los años 80 que al rápido repunte del Este de Asia tras su crisis de 1997.

América Latina también experimentó una recuperación débil a mitad de década, pero la crisis solo pasó después de exhaustivas reorganizaciones de deuda que se se hicieron a fines de la década.

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