
Evolución de las tarifas
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Según el informe resultante de la Audiencia Pública del Ente Unico Regulador de los Servicios Públicos de la Ciudad de Buenos Aires, los aumentos tarifarios y la pérdida de pasajeros fueron las características primordiales del sistema de transporte público en la última década.
Entre 1990 y 2000, la tarifa media del transporte público automotor de la Capital Federal y el conurbano creció 117,5 por ciento. Por su parte, los boletos de trenes y ferrocarriles experimentaron, entre 1992 y 2000, un aumento del 50 y 29 por ciento, respectivamente.
Al mismo tiempo, el índice de precios al consumidor nivel general creció 11,6 por ciento y el índice de precios internos mayorista subió 10,3 por ciento. Las variaciones tarifarias se desenvolvieron en un contexto de estabilidad de la economía, de crecientes problemas de empleo y de nuevas necesidades del Estado. En consecuencia, según el informe, el sistema de transporte público pierde eficiencia.
De acuerdo con el estudio, en 1992, las tarifas medias del transporte público variaban entre los $ 0,30 y los $ 0,45. Las del transporte automotor fueron menores que las de los ferrocarriles y subterráneos.
En marzo de 1992, la tarifa de los automotores de Capital era de 30 centavos. Para agosto de 1993 esa cifra había aumentado casi 10 centavos y en octubre de 1995 el costo era de 60 centavos. Las tarifas de los subtes aumentaron a un ritmo más moderado.
El sector sufrió una leve baja en mayo de 1997 en comparación con octubre de 1995. En enero de 1998 superó por primera vez el margen de los $ 0,40 y pasó a costar en promedio $ 0,50.
En 2000, las tarifas oscilaron entre $ 0,60 y $ 0,80, siendo las del autotransporte superiores a las de los modos guiados. En el caso de los trenes, entre 1995 y 2000, los incrementos en los ramales Retiro-Suárez, Retiro-Tigre, Once-Moreno y Roca-Diesel de los concesionarios Trenes de Buenos Aires y Metropolitano, oscilaron entre 44 % y 73 por ciento.
En el período comprendido hubo importantes mejoras en la calidad de los servicios.
En el caso de los colectivos, las unidades están todas ahora equipadas con motores en la parte posterior, con mayor potencia y menor nivel de contaminación, la caja de cambios es obligatoriamente automática y el chofer ya no cobra los boletos, lo que lo liberó de tareas y aumentó la seguridad. Además la suspensión de todas las unidades es obligatoriamente neumática.
También mejoró mucho la infraestructura en trenes y subtes y aumentó la frecuencia de los servicios.






