
Fuerte recorte de personal en empresas de telefonía
Mil empleados de firmas de telecomunicaciones quedaron sin trabajo en los últimos meses
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El secretario de Comunicaciones, Henoch Aguiar, anunció el 8 de noviembre último el comienzo de la desregulación telefónica. Aunque algunos lo calificaron de demasiado optimista, aquel día vaticinó que en los próximos 18 meses las empresas invertirían 5000 millones de dólares y crearían entre 15.000 y 20.000 puestos de trabajo. Tal vez resultará un poco difícil que se cumpla. Nueves meses después, cerca de 1000 despidos en las compañías de telecomunicaciones están desafiando aquella predicción.
“Influyen factores nacionales e internacionales”, expresó el director de la consultora Prince & Cooke, Enrique Carrier. El analista indicó que la desaceleración de la economía norteamericana se suma a la explosión de la burbuja de las telecomunicaciones. “Con las telcos sucedió lo mismo que con las punto com ”, reconoció Carrier.
La economía argentina tampoco colaboró para la expansión de la telefonía e Internet. La recesión aminora el crecimiento de estos negocios. Este año, el número de líneas fijas aumentará de 8,1 millones a 8,2 millones y el de celulares, de 6,2 millones a 7,2 millones, menos de lo previsto inicialmente, según Carrier.
La crisis económica local se combina con la sobreabundancia de operadoras que entraron a competir con la desregulación. “Sabíamos que el sector se iba a consolidar, con cierres, fusiones o compras, pero este proceso está acelerándose”, dijo el director de Prince & Cooke.
Movicom, filial de la norteamericana Bell South, despidió en los últimos dos meses a 150 empleados, según reconoció oficialmente. Sin embargo, fuentes de la compañía y del sector señalaron que el telegrama llegó a 400 trabajadores. El vocero de Movicom, Pablo Armagni, explicó que el fin de la reducción de personal consistió en adecuar la estructura interna, “en cuanto a funciones y áreas”, ante la caída de ventas por la recesión, la desregulación, la mayor competencia y los diferentes planes de ofertas y servicios.
La española Telefónica redujo personal en regiones y negocios “que dejaron de ser interesantes”, según su vocero, Eduardo Mirabelli. Asimismo, reconoció que despidieron empleados porque la desregulación permitió unificar estructuras de sus subsidiarias de telefonía fija, celular e Internet. El grupo centralizó en el último año y medio las áreas de recursos humanos, finanzas y ciertas tareas de administración y sistemas, aunque no dio cifras de despidos.
La filial de celulares de Telefónica, Unifón, redujo el número de empleados y contratados en el área de venta al público y en la red de agentes en el interior, según su vocera. Fuentes del sector comentaron que cerca de 150 personas quedaron sin trabajo en esa compañía.
Telecom admitió una reingeniería en el nivel gerencial. “Los gastos están recortándose el 20%, sobre 1300 millones de pesos del año pasado”, dijo el vocero de Telecom, Pablo Talamoni. “Pero la reducción de personal afectó a un porcentaje ínfimo”, declaró el vocero de un grupo que emplea a 14.000 personas.
Talamoni negó que la filial de telefonía celular, Personal, hubiese ajustado su plantel, a pesar de que fuentes del sector afirman que los despidos superaron los 100. “El recorte de costos se focalizó en los procedimientos”, explicó Talamoni.
Menos expectativas
Impsat, la empresa de telecomunicaciones del grupo Pescarmona, dejó en la calle hace tres meses a 70 personas. Una vocera de la firma adujo que se terminaron varios proyectos de inversión y que la empresa decidió comportarse de manera “menos agresiva” en el segmento masivo para concentrarse en los clientes corporativos, tal como lo había hecho en sus comienzos. A cinco meses de fin de año, la fuente dijo que Impsat no rebajó sus expectativas de crecimiento para 2001.
MetroRED, empresa de telecomunicaciones del fondo de inversión norteamericano Fidelity, también despidió. Unos 56 de los 375 empleados quedaron desocupados a principios el mes pasado, según admitió el gerente general de la filial argentina, Horacio Ramírez.
“No estamos en buen momento para las telecomunicaciones en el mundo, y menos aún en América latina, y en especial en la Argentina”, describió Ramírez. “Incluso, el panorama de hoy es peor que cuando redujimos personal”, alertó el empresario, aunque desestimó nuevos recortes en la plantilla.
Los despidos afectaron el mes último a 64 trabajadores de CTI (controlada por la estadounidense Verizon y el grupo Clarín), de modo que su personal se redujo a 1600 personas. “Debimos adaptar la compañía a la realidad del sector”, argumentó su vocera María Ahuad, casi con las mismas las palabras que se repite en el resto de las empresas de telecomunicaciones. Ahuad reconoció una desaceleración en el crecimiento de CTI.
La norteamericana Comsat (del grupo Lockheed Martin) no echó personal por motivos de ajuste de gastos, pero tampoco reemplazó a quienes se fueron. Su plantilla se contrajo de 224 a 214 en lo que va del año. “Hicimos esfuerzos adicionales: si el mercado está quieto, nos movemos nosotros”, declaró el titular de Comsat, Norberto Hecaya.
El gerente general de Iplan, Pablo Saubidet, dijo que no echó a ninguno de sus 200 empleados porque “la compañía nació en la crisis, con el tamaño adecuado”. El titular de Global Crossing para América latina y el Caribe, Antonio Ríos, también desestimó achiques en su estructura (100 empleados y contratados). “La economía está más lenta, pero nosotros servimos a las compañías porque ofrecemos productos más eficientes y baratos”, opinó Ríos.
Diveo despidió a 70 de sus 180 trabajadores. Optiglobe también contrajo su número de empleados.
En nuevas y antiguas
A pesar de las declaraciones de las empresas, el consultor Carrier afirmó que los “despidos más violentos” están produciéndose en los nuevos operadores, algunos de los cuales crearon estructuras exageradas para un mercado que terminó creciendo menos de lo esperado. El analista indicó que también se registraron reducciones de personal en las antes monopólicas, Telefónica y Telecom, porque la desregulación les permitió unificar estructuras de sus subsidiarias.
En telefonía celular aumentó la competencia de dos a cuatro operadoras, pero bajó la facturación por línea celular: de 100 a 30 pesos mensuales en cuatro años. El motivo de esta caída radica en que antes los usuarios de telefonía móvil eran pocos y de alto poder adquisitivo. Pero en el siglo XXI la mayoría de los clientes carga su aparato con tarjetas prepagas, de modo que gasta menos por mes, a pesar de que le cuesta más cada llamada. Este cambio hizo que las prestadoras se preocuparan de los que consumen más. Los promotores dejaron de perseguir por las calles a potenciales clientes.
Los números de la reestructuración
Telefónica: la compañía reconoció despidos en “negocios y regiones que dejaron de ser interesantes”, en las áreas de ventas y redes de agentes del interior en telefonía celular, y por la unificación de estructuras entre las empresas del grupo.
Telecom: la francoitaliana admitió una reingeniería en el nivel gerencial, que “afectó a un porcentaje mínimo” de sus 14.000 empleados.
Movicom: la empresa redujo su personal en al menos 150 personas por la recesión y la mayor competencia.
CTI: la firma echó a 65 trabajadores ante la desaceleración de su crecimiento explosivo del año último.
Otras: Impsat, MetroRED, Diveo y Optiglobe, nuevos protagonistas del sector, también debieron contraer sus planteles.


