General Motors de Brasil suspende sus envíos al país

No quiere que aumente la deuda en dólares de su filial local; la medida se aplicaría a otras terminales
José Hidalgo Pallares
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12 de septiembre de 2014  

El sector automotor atraviesa definitivamente su annus horribilis. Al desplome en las exportaciones y en las ventas internas, que provocó un fuerte ajuste en los niveles de producción y suspensiones de miles de trabajadores, se suma ahora un nuevo motivo de desvelo: como consecuencia de la millonaria deuda en dólares que las terminales acumulan con sus proveedores externos, éstos están empezando a cerrar sus exportaciones de autos hacia la Argentina, lo que, en un mercado donde más de la mitad de los patentamientos corresponde a modelos importados, podría provocar problemas de oferta.

La primera en adoptar esa decisión fue la filial brasileña de General Motors (GM), que suspendió las exportaciones de autos terminados hacia su par local hasta que la Argentina solucione el problema de escasez de divisas por el cual el Banco Central dejó de vender dólares a las terminales locales. En el sector temen que otros proveedores tomen medidas similares.

La decisión de la filial brasileña de GM de suspender sus exportaciones de autos a la Argentina fue dada a conocer por Jaime Ardila, presidente para América del Sur de la automotriz norteamericana que produce vehículos bajo la marca Chevrolet. De acuerdo con una nota publicada ayer en el diario brasileño Valor Econômico, Ardila vinculó la decisión con las restricciones para acceder a dólares que enfrentan las terminales argentinas. En ese contexto, GM dará prioridad al envío de autopartes para no afectar la producción local de vehículos.

"Las cosas se deben normalizar cuando el problema [de la Argentina] con los holdouts se vaya solucionando", dijo Ardila. Hasta entonces, todos los modelos que la filial local de GM importa desde Brasil se verán alcanzados por la medida. Entre esos modelos hay algunos con un peso importante en las ventas totales de la empresa en el mercado local, como el Onix, el Prisma, el Celta y la pick up S-10. Según cálculos de la consultora abeceb.com, sobre la base de información de la Asociación de Concesionarios (Acara), de los 63.000 vehículos Chevrolet que se patentaron en el país entre enero y agosto, casi 27.000 provinieron de Brasil. El Classic y el Agile se fabrican en la planta de GM en Rosario.

Para el presidente de Acara, Abel Bomrad, la decisión de GM Brasil "va a afectar mucho la red de concesionarios en la Argentina, porque no van a poder reemplazar los modelos que vienen del país vecino con vehículos fabricados localmente". Para Bomrad, eso es especialmente notorio con la pick-up S-10 (cuyas ventas en los primeros ocho meses del año rozan las 4000 unidades).

"Efecto dominó"

En el sector advierten que otras empresas podrían adoptar la misma decisión de GM y suspender sus exportaciones a la Argentina. "Todos enfrentamos ese riesgo –dijeron en una terminal–. Los pagos de las empresas al exterior acumulan entre 160 y 190 días de retraso. Después de lo de GM se puede producir un efecto dominó."

La nota de Valor también cita al presidente de Fiat

Chrysler para América latina, Cledorvino Belini, según quien la tendencia de la industria es disminuir los volúmenes de exportación de Brasil y continuar con la importación de autos fabricados en la Argentina.

Como consecuencia de la escasez de divisas que sufre la Argentina, el Banco Central dejó de vender divisas a las terminales para que paguen sus importaciones. En la actualidad, según estimaciones del sector, la deuda acumula alrededor de US$ 2500 millones.

La mayor parte de esa deuda, advirtió el director de abeceb.com, Dante Sica, es con proveedores de Brasil, de donde provienen no sólo la mayoría de los autos importados, sino también un porcentaje alto de las autopartes para la producción local. "Existe un hartazgo en Brasil por el no pago de las importaciones", dijo Sica, en cuya opinión la escasez de divisas "no se solucionará mientras no se llegue a un acuerdo con los holdouts".

En este contexto, Sica cree que "las terminales seguramente van a priorizar la importación de autopartes sobre la de autos terminados para no afectar más los niveles de producción". Una reducción forzada en las importaciones de autos (es decir, no provocada por la caída de la demanda) afectará la oferta local, ya que la mayor parte de los autos que se venden en el país son importados. Según datos de Acara, el 57% de los vehículos patentados en los primeros ocho meses del año provienen del exterior. Algunos modelos muy populares, como el Volkswagen Gol, la Ford EcoSport o la Duster de Renault son fabricados en el exterior, particularmente en Brasil.

La deuda de las terminales también afecta a proveedores externos de autopartes. En ese contexto, algunas terminales esperan que con la prórroga del Pro.Cre.Auto –cuyas condiciones empiezan a discutirse hoy entre el Gobierno y las distintas empresas (ver aparte)–, las autoridades no sólo autoricen una actualización en los precios de los modelos incluidos, sino que también ofrezcan alguna solución para cancelar la deuda en dólares.

Empiezan las audiencias por Pro.Cre.Auto

Las automotrices francesas Peugeot-Citröen y Renault y la japonesa Honda concurrirán hoy al Ministerio de Industria, donde se reunirán en forma individual con técnicos de esa cartera, para evaluar las dificultades sobre una eventual continuidad voluntaria en la segunda fase del plan Pro.Cre.Auto.

Tras la ofensiva del Gobierno, y en especial de la presidenta Cristina Kirchner, quien criticó duramente a las automotrices en la celebración del Día de la Industria, las empresas analizarán con los ministros Axel Kicillof y Débora Giorgi si siguen en el plan hasta fin de año. Durante las reuniones individuales se analizarán los problemas particulares de cada terminal.

Algunas versiones señalan que el Gobierno accedería a cambiar los modelos incluidos en el programa o a permitir un aumento en los precios de aquellos que ya forman parte. No hay consenso, sin embargo, sobre si se autorizará a las terminales a girar divisas al exterior, para al menos reducir la deuda en dólares que mantienen con sus casas matrices.

2500

Millones de dólares

Es la deuda que las terminales locales acumulan con sus proveedores externos

57%

Participación de mercado

De cada 10 autos que se patentan, casi 6 son importados

Del editor: por qué es importante. Acosado por la falta de dólares, el Gobierno no permite a las terminales pagar sus deudas en divisas. El riesgo: que caiga la oferta de modelos

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