
Georgalos sale a buscar un socio inversor
La empresa de golosinas quiere ceder el 30% del capital
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La empresa Georgalos está en busca de un socio inversor para poder sacar a la compañía de los problemas financieros por los que actualmente atraviesa.
El objetivo de sus directivos es conseguir 15 millones de pesos a cambio de ceder el 30 por ciento del capital de la empresa.
Los accionistas -cinco grupos familiares descendientes del primer fundador- no se llevarán, según pudo saberse, un peso luego de finalizada la transacción.
"El dinero que ingrese se destinará a una fuerte inversión en nuevos productos, a recomponer capital de trabajo y a pagar el pasivo que aún nos queda, que es de alrededor de $ 30 millones. No queremos sumar nuevos pasivos", puntualizó Guillermo Rimoldi, director de Finanzas de la firma, que entró en la empresa de golosinas en 1993 para provocar un giro de la compañía.
Proveniente del mercado financiero y de un estudio contable, ingresó en la firma fundada en 1939 por el inmigrante griego Miguel Georgalos para poner los números en orden.
La idea es tener definido el proceso para antes de mediados del próximo año. Ningún banco está manejando la operación y tan sólo aceptan los consejos de un asesor interno. En la empresa ya se registraron algunos acercamientos de representantes de fondos de inversión, aunque sólo se están escuchando algunas consultas preliminares.
Georgalos tiene hoy dos plantas en la ciudad de Río Segundo, Córdoba. Una se ocupa de la selección y procesamiento de maní y la otra de la elaboración de sus líneas de productos. Sus ventas rondan los 50 millones de pesos anuales.
Mantecol es su producto estrella, considerado casi un genérico. Dentro del total de las ventas de la compañía, representa el 35 por ciento. El resto se lo reparten las líneas de turrones y confituras con marcas Georgalos, los caramelos Flin Paff, con sabor a chicle y los alfajores y chocolates Tokke, a 50 y 25 centavos, respectivamente.
La nueva estrategia de posicionamiento de los últimos años frente a rivales como Arcor, Terrabusi o Bagley fue la de ofrecer productos de calidad a un bajo precio.
En 1995, la compañía, que pasó a tener éxito comercial por su producto Mantecol, entró en convocatoria de acreedores por acumular un pasivo demasiado abultado.
Un año antes había pedido 15 millones de pesos a un grupo de bancos para construir una nueva planta de golosinas en la localidad de Río Segundo, en la provincia de Córdoba.
El efecto tequila empujó a Georgalos a la convocatoria.
En 1996 se firmó el acuerdo con los acreedores para comenzar a pagar su deuda en nuevo plazo.
Fuerte ajuste de personal
A partir de ese momento se inició el proceso fuerte de ajuste en Georgalos piloteado por Rimoldi. "De 1500 empleados quedaron 600, se relocalizó toda la estructura fabril, se bajaron costos y gastos y, al mismo tiempo se relanzaron todos los productos de la compañía", dijo a La Nación el ejecutivo.
Ahora, el paso que sigue es la capitalización de la empresa.






