
Golf, billetes y glamour
Entre equipos, indumentarias y canchas, un jugador promedio gasta $40.000 por años para jugar este deporte
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Jugar al golf, uno de los deportes que más adeptos sumó en los últimos cinco años en el país, no es sólo una cuestión de precisión en el drive y el approach . Para practicar este juego nacido en Escocia en el siglo XV, se necesita contar con el presupuesto adecuado: entre indumentaria, cancha, palos, pelotitas y clases, un aficionado promedio puede llegar a gastar $ 40.000 al año, como piso.
Aunque la Argentina es el país del mundo donde más canchas se construyeron en el último lustro (85), conseguir el lugar para jugar es costoso, ya que, a diferencia de los Estados Unidos, aquí la mayoría son privadas. "La punta del espectro son los clubes privados, donde hay que ser socio para jugar", comenta Mark Lawrie, director ejecutivo de la Asociación Argentina de Golf (AAG).
Las cuotas mensuales de un club oscilan entre $ 300 y 800, pero lo más costoso es la inscripción, sobre todo en los clubes de elite. La matrícula en Nordelta cuesta US$ 12.000. Si no se es socio, se puede ingresar en la mayoría de las canchas por invitación o en el caso de un torneo especial. En los días abiertos, un no socio puede pagar un fee de entre $ 100 y 180.
Susan Marples de Achával, coordinadora del producto golf del Ministerio de Turismo, cuenta que el top cinco de canchas en Capital Federal y provincia de Buenos Aires está integrado por el Jockey Club, Buenos Aires Golf, Olivos Golf, Nordelta y Pilar Golf. Agrega que en el interior hay canchas alucinantes como la del Llao Llao (Bariloche), Arelauquen (Villa La Angostura), Chapelco (San Martín de los Andes) y Villa Allende (Córdoba), entre otras. Mantener canchas como estas insume un millón de pesos anuales.
El equipo es otra inversión. Atilio Peluffo, fanático del golf, dice cuánto vale lo imprescindible. Los palos (nueve hierros y tres maderas) cuestan entre US$ 800 y 2000; una bolsa, 100; un carrito, entre 50 y 300, y un juego de pelotitas, entre 8 y 25. "También está la opción de comprar todo usado y gastar en total 600", aclara Peluffo, que se divierte en los greens desde hace 10 años.
A la hora de vestirse para la ocasión, hay que pensar en un par de zapatos especiales, que cuestan entre US$ 80 y 300; una remera con cuello, que es obligatoria, 50, y un guante, 20. A eso se le puede sumar un gorra (50), un chaleco (100) y un equipo para lluvia (400).
¡Listo! ¿A jugar? No. Si se es un novato, se deberán tomar clases para no pasar todo el día golpeando el aire con el palo. "Se necesitan unas 20 clases para tomarle la mano", explica Peluffo. "En los drivings hay profesores matriculados, que cobran entre $ 100 y 150 la hora", precisa.
Lawrie destaca que la AAG tiene el programa Acercate al Golf, con Angel Cabrera, que ofrece cinco clases gratis. "La única condición es que se sea nuevo, sin handicap."
Una vez dominado el estilo, sí, se puede empezar a recorrer los hoyos del campo, que, según se dice, son 18 por el número de medidas que lleva un buen whisky escocés.






