Hay una contradicción gigante en el corazón de la economía de EE.UU.

Algunos indicadores hacen pensar en una recesión, pero otros llevan a vislumbrar una recuperación
Neil Irwin
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30 de noviembre de 2014  

Hay datos como las tasas de interés a largo plazo, los precios del petróleo y las commodities en caída libre, y la inflación baja que hacen suponer que los Estados Unidos tiene por delante una desaceleración económica significativa y quizás una recesión. Pero hay otros, como los precios récord de las acciones, el crecimiento del empleo, las ventas y ganancias de las corporaciones están en alza, entre otros, que hacen pensar que el mismo país está en recuperación. Esta es la paradoja actual de los Estados Unidos.

También se ven firmes los indicadores que suelen dar alerta anticipada de problemas en la economía. El índice de indicadores económicos principales del Conference Board subió un saludable 0,9% en octubre y no ha tenido una baja mensual desde enero. El alza de la bolsa continuó el viernes, luego de indicios de que el Banco Popular de China y el Banco Central Europeo relajarían su política monetaria.

Cuando los inversores están preocupados por la perspectiva económica tienden a pasar su dinero a bonos, tolerando rindes bajos a cambio de seguridad y la expectativa de baja de los tipos de interés en los años por delante por la debilidad de la economía.

El rinde sobre los bonos del Tesoro a diez años ha caído a 2,31% el viernes, de 3% en períodos anteriores este año.

Y si bien el precio del petróleo y otras commodities se ve influido por muchos factores más que el estado general de la economía local, la fuerte venta desde este verano boreal ha sido un indicador de que la demanda global está considerablemente más débil de lo que parecía probable.

Hay tres maneras básicas de resolver las contradicciones entre estos datos, cada una con distintas implicancias para la economía de Estados Unidos en 2015 y más allá.

Quizá los movimientos en los mercados de bonos y de commodities reflejan el limitado crecimiento económico fuera de Estados Unidos y la economía estadounidense seguirá adelante pese a la debilidad en casi todo el resto del mundo.

De acuerdo con esta versión, la baja de los rindes de los bonos y los precios del petróleo en realidad tiene poco que ver con lo que sucede en Estados Unidos y más bien se ve motivada por la persistente debilidad de la economía europea y japonesa, unido al crecimiento bajo en mercados emergentes en un tiempo pujantes, como China y Brasil.

La debilidad en esas economías está creando una tendencia descendente de los precios de las commodities y mayores expectativas de deflación o caída de los precios por años. Con ese telón de fondo, los bonos del Tesoro se ven como un buen negocio, pese a la caída de sus rindes, porque se prevé que la inflación seguirá siendo baja aún cuando se recaliente la economía estadounidense.

¿Cuánto tiempo puede mantenerse Estados Unidos como una isla de crecimiento sostenido frente a una economía mundial en baja?

Quizá los diversos indicadores con base en el mercado que señalan a donde va la economía están dando señales engañosas debido a circunstancias idiosincrásicas.

De acuerdo con esta versión, la Bolsa y el mercado de bonos están ambos en ascenso simultáneo primordialmente porque los bancos centrales globales ya están o pronto estarán implementando políticas de compra a gran escala de securities, en lo que se conoce como relajamiento cuantitativo.

Y la venta en los mercados de commodities de acuerdo a esta versión es menos una señal de debilidad económica futura y más una consecuencia de factores que son peculiares a esos mercados. La oferta de petróleo está en ascenso por el boom energético estadounidense y canadiense. La oferta de maíz y otros productos agropecuarios está en ascenso gracias a que hay mejor clima en esta temporada de siembra y cosecha.

Quizá la situación en Estados Unidos es peor de lo que las medidas convencionales de la economía nos dicen hasta ahora. Podría ser, de acuerdo a esta versión, que es algo parecido a lo que sucedió en la segunda mitad de 2007, cuando los índices del mercado apuntaban a una desaceleración, pero la recesión no comenzó hasta diciembre.

La baja en los precios del petróleo puede reflejar en parte que la industria en Estados Unidos está demandando menos energía que en el pasado reciente dado que anticipa una baja en la demanda. Quizás el mercado de bonos sabe algo que aún no apareció en las estadísticas económicas oficiales.

Macroeconomic Advisers, una firma de pronósticos líder, ha reducido su estimado de la tasa de crecimiento de la economía en el cuarto trimestre (que está a la mitad). La ubica en 2,2%, comparado con 3% antes, y su pronóstico para noviembre ubica la tasa de crecimiento económico para todo el año medio punto porcentual por debajo de su estimado anterior.

Si los datos económicos se mantienen fuertes en el próximo par de meses, se podrá dejar de lado esta posibilidad, pero hasta entonces, debe considerarse la variante peor, considerando los mensajes contradictorios que dan los mercados globales.

Traducción de Gabriel Zadunaisky

Por: Neil Irwin
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