
Horacio Fargosi: un componedor, apasionado del derecho comercial
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A los 87 años, en la madrugada de ayer, falleció el presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el abogado y doctor en derecho Horacio Fargosi. Sus restos serán sepultados hoy, a las 14, en el cementerio Jardín de Paz de Pilar.
El derecho, y especialmente el mundo de las sociedades anónimas, perdió ayer uno de los principales referentes: Horacio Fargosi.
Estudió abogacía en la Universidad de Buenos Aires, donde años más tarde logró el grado de doctor en derecho con la tesis La affectio societattis , publicada en 1995.
Fue una tarde, en su despacho con vista a la porteña plaza Roma, cuando el jurista se definió. "Mi especialidad son las personas -dijo un día a la nacion-. Pero las personas jurídicas." Luego sonrió, bien reclinado hacia atrás en uno de los sillones de su oficina.
Fue un académico en esos complejos vericuetos de la ciencia jurídica y desde allí dejó su impronta en la mayoría de las leyes que gobernaron el mundo de los negocios en las últimas décadas. Fue coautor de la ley de sociedades, "la 19.550" para los miles de abogados argentinos que la estudiaron.
También fue uno de los autores de la ley de cheque, de la norma que rigió la letra de cambio y el pagaré y de la reforma del Código de Comercio, todo en 1963. Además formó parte de la redacción de la ley de quiebras (19.551).
Transitó los pasillos de la UBA como estudiante, abogado, doctor en leyes y profesor. Pero cuentan sus allegados que su gran orgullo fue haber sido nombrado profesor emérito de la UBA, donde dictaba clases magistrales cada vez que se lo requerían. Llegó a ese cargo después de haber sido profesor titular de derecho comercial y ex integrante del Consejo Directivo de la Facultad de Derecho de la Universidad. Además, también fue profesor titular de derecho societario y comercial en la Universidad del Salvador; estuvo a cargo de las cátedras de concursos y quiebras en la Universidad Católica Argentina y de la de sociedades civiles y comerciales en la Universidad Argentina de la Empresa.
En su carrera profesional fue una suerte de abogado de segunda instancia. Pasaba gran parte del tiempo en reuniones con colegas que lo consultaban sobre cuestiones puntuales del mundo de las empresas. Se llevaban un dictamen y una charla animada con un hombre con mil batallas comerciales.
Tuvo su paso por la gestión pública. En 1971 y 1972 fue secretario de Justicia de la Nación, bajo la presidencia de Alejandro Lanusse.
En los últimos años su figura tomó un perfil más público. Desde 2001 y hasta 2009 fue presidente del directorio de Aerolíneas Argentinas durante la etapa del Grupo Marsans al frente de la compañía. Si bien no tenía funciones en la gestión, manejó los asuntos más comprometidos del paso de los españoles por la compañía ahora estatizada, como el monumental concurso de acreedores que presentó la empresa. En 2007 fue elegido presidente de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, cargo que ejerció por un período, hasta 2008. El 2 de mayo del año pasado fue elegido nuevamente para reemplazar a Adelmo Gabbi, histórico dirigente bursátil que ya había cumplido seis años de gestión, el máximo permitido por la entidad.
Almuerzos y días de campo
Tuvo dos matrimonios y dos hijos en cada uno de ellos. Tenía unos pocos gustos: almorzar en el Jockey Club, siempre con la infaltable corbata, y partir por la ruta 3 a su campo de San Miguel del Monte, cada vez que podía.
Allí leía y se despejaba del ajetreado ritmo porteño. Y cada vez que los tiempos se lo permitían cumplía otro de sus ritos: pasar el día en los remates feria en los que se compra y se vende ganado en pie. "Estudié todos los contratos comerciales que se pueda imaginar. Mi trabajo es pensar todas las maneras de perfeccionarlo mejor. Pero ¿sabe que es lo que más me atrae? -preguntó una tarde en su oficina a la nacion-. Apreciar cómo se perfecciona un contrato sin ningún papel. Uno levanta la mano, el otro baja el martillo y ese contrato no lo cambia nadie."
Transitó una vida llena de reconocimiento de sus colegas. En 2004, una decena de autores de primer nivel escribieron Cuestiones de derecho societario. En homenaje a Horacio Fargosi . En el prólogo se lo califica como "un maestro del derecho". Pero hubo un momento sobre el que sentía orgullo: cuando lo nombraron miembro de número de la Academia de Derecho.
Fargosi no hablaba demasiado. Preguntaba y volvía sobre las respuestas con inteligencia. Sabía escuchar y, sobre todo, sabía que antes de la pelea estaba la negociación.





