Hugo Basilotta, el dueño de Guaymallén: "El alfajor de pollo es una locura"

Crédito: Archivo
Crédito: Archivo
Marcos Marini Rivera
(0)
7 de febrero de 2020  • 12:25

Un ejército de alfajores nutre de sentido a los días de Hugo Basilotta, el dueño de Guaymallén. "El 80 por ciento del día estoy acá en la fábrica. Tengo mis pasiones acá, mis locuras, mi todo. Estoy desde las nueve de la mañana hasta las ocho de la noche y todo el día pienso en alfajores. La fábrica es mi casa.También voy mucho a Ezeiza, que abrimos una planta con nuevas maquinarias. Me entretengo muchísimo en las redes sociales. ¡Qué te puedo decir! Esta es mi vida", asegura en una charla con LA NACION.

Para Hugo Basilotta los alfajores son siempre una nueva aventura. Y dirá, en más de una oportunidad, que no le cansa hablar del tema. "Ellos son mi pasión y son mi todo. Me como tres por semana. Con 68 años, mi vida ya está hecha. Quiero vivir a pleno lo que me queda. Estoy en la parte final y tengo salud. Me encanta estar acá, con la gente, con los operarios. Siempre debatiendo para hacer cosas nuevas. Vivo feliz. Me doy mis gustos y quiero que siempre le vaya mejor al país", dice.

A Twitter llegó por casualidad y esa red social se convirtió para él en la soga que lo ata a un público más joven. "Me gustan las redes porque me apasiona hablar con la gente. Me siguen los pendejos y eso me encanta. Me metí en Twitter, tengo 80.000 seguidores y hoy me piden alfajores de todos lados. Siempre estoy vinculado en diferentes proyectos sociales y mando alfajores para todos lados. En el país estamos todos peleados. Yo siempre busco el humor", aclara.

Hace unas semanas se dio a conocer en Córdoba algo tan extraño como real: el alfajor de pollo. "Es una locura. Una locura. Encima lo llaman alfajor. Yo te digo una cosa, el alfajor es de dulce de leche, fruta, membrillo y después puede ser blanco o negro. Pero no puede ser de pollo", comenta a los gritos.

Sobre los proyectos para el 2020, Basilotta afirma que será el año del alfajor premium de la marca. "Tenemos todo y será este año. Ahora no es la época por las altas temperaturas. Será un homenaje a mi suegro, el fundador. Y escuchame bien, pero escuchame bien: la receta del premium no tiene secretos. Es un chocolate puro con manteca de cacao. Estoy buscando el papel, parecido al que se usó en otras épocas. Obvio que será más caro que los otros que tenemos, pero siempre más barato que los de la competencia", confiesa.

-Sigamos hablando de alfajores, ¿cuál es para vos el más "vende humo"?

-No me metas en ese compromiso. Es que no me gusta hablar mal de la competencia. Son todos trabajadores y quedamos pocos alfajoreros de toda la vida. Sigue la familia que es lo importante. Pero puedo decirte que el Chocoarroz no es un alfajor. Es una golosina y te la quieren vender como un alfajor. Lo mismo que el de pollo. Respeto a esa mujer que trabaja, pero no es un alfajor. Por favor, digamos las cosas como son. Nosotros somos un alfajor, fabricamos millones por día y estamos en todos lados, olvidate. No hay quiosco que no nos tenga.

La ayuda del Chino Maidana

En su pelea con Floyd Mayweather de 2014, el Chino Maidana lanzó al mundo la marca Guaymallén al comerse un alfajor cuando terminó la pelea. "Fue bisagra el conocimiento que tuvo en el mundo. Le estoy agradecido al Chino de por vida. Fue espontánea, auténtica, genuina. Ese momento no me lo olvido más".

-Y ahora. ¿Soñás con que Donald Trump coma un Guaymallén?

-¡Sí! Y lo vamos a lograr. Con la nueva planta vamos a exportar a Estados Unidos. Vamos a estar con más presencia en Miami, en Las Vegas, también en Europa. Es un gran negocio del que no quiero quedarme afuera. Allá se venden por 2 dólares y medio. Para ellos no es nada. Acá es una fortuna.

-¿Cuáles son los comentarios que más escuchás de tu alfajor?

-Todos agradecen la relación precio/calidad. Estar tanto tiempo en el mercado es muy valioso y los que dicen que no lo consumieron, te aseguro que es mentira.

-¿Qué te falta lograr?

- Quiero que a Guaymallén se lo nombre junto con Jorgito y con Fantoche, que somos los más antiguos, como alfajor nacional. Pasamos por todas las crisis y siempre seguimos dando pelea y dando trabajo permanente. La política no me interesa pero las crisis no me gustan. Somos el almuerzo y la cena de muchos chicos. Y eso no está bueno, aunque a mí me vaya bien

-Vivimos épocas de grietas, ¿también las hay en la industria del alfajor?

-Es verdad, hay unas grietas tremendas en este país. Yo le escapo a eso. Nunca tuve una grieta con ningún alfajorero. Respeto a los históricos y a los que siguen la línea de los fundadores. Familiar, lo que se dice familiar, queda Arcor. Las demás empresas son grupos económicos y no tengo mucha relación. Con el dueño de Arcor tengo amistad. Competimos en la calle, pero en la intimidad cuando nos juntamos somos amigos.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Comunidad de negocios

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.