
Impacto de la reducción del IVA
La Sociedad Rural Argentina señala el perjuicio económico
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Para analizar las consecuencias de la rebaja del 50% de la alícuota del IVA a las operaciones con granos, las labores culturales, la siembra, las aplicaciones de agroquímicos y la cosecha, dispuesta por el Gobierno hace 10 días, el Instituto de Estudios Económicos de la Sociedad Rural Argentina presenta estudios de casos. En plena campaña agrícola, anticipan, la inesperada promulgación de la ley 25.717 significa, en su opinión, la creación de un nuevo impuesto para el sector.
Es bien gráfico el caso de un productor de maíz ubicado en la zona núcleo (sur de Santa Fe, norte de Buenos Aires y sudeste de Córdoba), que esperaba lograr un margen bruto de $ 745/ha -con un rinde promedio de 90 quintales/ha y un precio de $ 230/toneladas. Con la modificación dispuesta, su rentabilidad cae a $ 702, lo que significa una pérdida del 5,23 por ciento, sin contar los gastos de estructura ni el efecto financiero de las retenciones.
La pérdida se produce porque los créditos fiscales acumulados (por las compras de semillas, agroquímicos, y fertilizantes con IVA al 21%) pasan a ser mayores que los débitos fiscales (en concepto de la venta del producto cosechado con un IVA al 10,5%). En este caso particular, se genera un saldo técnico de $ 43/ha, que es el valor de este nuevo "impuesto" distorsivo.
Pérdida de la renta
"Supongamos una caída en el rinde a 65 quintales/ha con un precio de $ 185/toneladas. En este caso, el margen bruto del productor cae a $ 62/hectárea. Con la nueva situación del IVA, los créditos fiscales suman $229 por ha y los débitos $ 126 por ha, quedando un saldo técnico de $ 103/hectárea. De esta manera el exiguo resultado positivo se transforma en un quebranto liso y llano de $ 41/hectárea", advierten en la Sociedad Rural.
Según los técnicos de la entidad, la baja del IVA en medio de la actual campaña "se ha traducido en una mayor carga impositiva para el campo, que en algunos casos disminuye la rentabilidad y en otros consume todo resultado positivo, tornándolo en pérdida". Estos ejemplos -aseguran- no incluyen el efecto retenciones sobre IVA ni el recupero de los créditos fiscales por gastos de estructura, "circunstancia que agrava, aún más, la situación de quebranto y de discriminación a la que ha sido injustamente sometido el sector".
Esta reducción del IVA se inscribe en el marco de la creciente presión fiscal al agro dispuesta por la urgente necesidad de recaudar para cumplir con los organismos de crédito multilateral, se quejan en el sector.





