
ING vende su banco para irse totalmente
Es el único negocio que le queda en el país
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El grupo holandés ING planea concretar en breve su retiro total de la Argentina, apenas defina la venta de su filial bancaria, el ING Bank, una entidad mayorista de menguada o nula actividad en los últimos meses.
La firma, que recientemente concluyó la transferencia de su subsidiaria ING Insurance a Zurich Financial (unas 53.000 pólizas de vida), se apresta ahora a desprenderse del banco cuya única oficina funciona en la punta norte de Puerto Madero, en el edificio que hace unos meses vendió al grupo asegurador español Mapfre.
La situación del banco en venta fue analizada por la familia Fiorito, ex dueña del Banco Quilmes y que se mantiene en la actividad por medio de Fiorito Factoring, aunque busca la manera de volver a contar con un banco. También por emisarios del grupo Safra, propiedad de los millonarios hermanos brasileños Moise y Joseph Safra (dueños del banco homónimo, uno de los mayores de Brasil) y otros interesados, según pudo saber LA NACION.
La entidad mantiene poco más de $ 200 millones en activos, aunque su cartera de préstamos quedó reducida a unos $ 500.000 por el repliegue que ensayó tras la última crisis. Acredita depósitos por unos 50 millones y un simbólico patrimonio de 36 millones que se reduce notablemente si computan los 31 millones que perdió, según la cuenta de resultados reportada ante el Banco Central.
La retirada del grupo holandés responde a una estrategia de enfocarse en aquellos mercados en los que mantiene una participación de importancia. Y la intención de vender el banco es recuperar algo de la inversión realizada, lo que lograron en parte con la venta de la aseguradora y el edificio corporativo, operaciones por las que habrían embolsado US$ 75 millones, según estimaciones de mercado.
Los interesados
Entre los interesados, el más firme sería el Banco Safra, que busca instalarse en la Argentina para acompañar el reciente desembarco de importantes firmas brasileñas que ya operan con la entidad en su país de origen, como la constructora Camargo Correa, que acaba de anunciar la compra de las empresas que pertenecen a Amalia Lacroze de Fortabat, con la emblemática cementera Loma Negra a la cabeza.
Menor interés habría mostrado la familia Fiorito, ya que su intención es volver al negocio en el sector minorista. Con ese propósito, iniciaron en enero pasado el trámite para lograr una autorización del Central que les permita regenerar el Banco Quilmes, que en su momento vendieron al Scotiabank (lo llamarían Nuevo Banco Quilmes), un trámite en el que ya invirtieron $ 51.000, amén de los 900.000 que deberán pagar por la patente y los 15 millones que necesitan para poner en marcha de cero una entidad.





