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Inversiones que vuelven: la economía que viene, tras la salida del cepo

Los problemas del país se empiezan a blanquear, mientras que la quita de trabas atrae nuevos capitales
José Del Rio
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20 de diciembre de 2015  

Una semana. Fin del cepo. Dólar a $ 13,95 y un nuevo escenario político en el que se lo ve a Paolo Rocca, presidente y CEO del Grupo Techint, en la foto de inauguración de una estación de la línea H junto al Presidente, el jefe de gobierno porteño y trabajadores. La jornada anual de la Unión Industrial Argentina muestra también en la primera fila a Luis Pagani, número uno de Arcor, y a Carlos Bulgheroni, de Panamerican Energy, aplaudiendo entre tantos otros que optaron por el más bajo perfil durante los últimos años.

Las retenciones a las economías regionales y a las exportaciones industriales ya forman parte del pasado, al igual que las Declaraciones Juradas Anticipadas de Importaciones (DJAI) y la imposibilidad de girar utilidades.

El Indec tiene un nuevo titular que promete ordenarlo en 120 días y el nuevo ministro de Energía, Juan José Aranguren, admite que la crisis energética existe y que el sistema "está al borde del colapso".

La duda de shock o gradualismo queda despejada por el peso de los hechos. Los empresarios tomaron nota y en menos de diez días se anunciaron inversiones récord para esta altura del año.

"Con la vigencia del cepo no había ningún desembolso. Nada. Todo estaba paralizado. Ahora la ecuación cambió y soy muy optimista respecto de lo que viene", destaca Jaime Campos, presidente de la Asociación Empresaria Argentina (AEA).

"Creo que vamos hacia una Argentina con potencial de ser uno de los primeros diez países del mundo y la fórmula no es muy compleja: basta con ser normales, ser serios en las relaciones, reducir la inflación y tener las cuentas claras", resume Cristiano Rattazzi, presidente del grupo Fiat Chrysler Automobile, quien estaría por anunciar la primera gran inversión automotriz de la era Macri. "Es la gran oportunidad que tiene la democracia. De hecho ni bien liberás el cepo hay exportaciones que crecen rápidamente", comenta. En el mercado afirman que desembolsará 650 millones de dólares para una remodelación casi completa de la planta de Ferreyra, en Córdoba, y para la producción de dos nuevos modelos de autos medianos. La fabricación comenzará en el segundo semestre de 2017, según anticipa una autopartista desde el off the record.

Los datos de inversión extranjera directa del último año muestran que la Argentina está más cerca del piso que del techo. En 2014 se recibieron sólo US$ 6000 millones según los datos de Cepal, menos del 10% que los US$ 65.000 millones que fueron a Brasil o el equivalente al 27% de los US$ 22.000 millones que aterrizaron en Chile. Es más, según la misma fuente, la Argentina fue en 2014 el único país con inversión extranjera negativa en América latina. Incluso pasó del quinto puesto al 13 entre 2013 y el año pasado.

La relación tampoco mejora cuando se la compara con el Producto Bruto Interno (PBI). La tasa en la Argentina fue de 19% del PBI cuando los países de la región con un buen promedio están en 25 por ciento. La situación es inclusive peor ya que se calcula que dos tercios de esos desembolsos son exclusivos para construcción y sólo siete puntos se destinan a equipos o inversión reproductiva.

"Si la Argentina hubiese logrado el flujo que tuvieron los países vecinos, debería haber recibido unos US$ 20.000 millones por año, esto es, US$ 80.000 millones en el período de Cristina Fernández de Kirchner. Por eso, si se logra bajar rápido la inflación a un rango de un dígito, se reduce el déficit fiscal y se establece una disciplina monetaria se podrían atraer inversiones por ese monto nuevamente", resume Jimena Zuniga analista macroeconómica de Bloomberg Intelligence.

El GPS inversor se mueve con cuatro parámetros principales.

El primero es el entorno macroeconómico que actúa como el gran imán o expulsor. Allí entra el acceso a divisas, el marco político de referencia, la presión tributaria, los márgenes de rentabilidad, la posibilidad de apropiación de las utilidades, los grados de intervención del Estado y la integración con el mundo, entre otros.

También juega un papel fundamental el acceso a un mercado que es interesante per sé pero también por el lugar que ocupa en la región y la competitividad. En tercera posición se analizan los proveedores disponibles, los recursos humanos, la calidad de los servicios públicos y también los niveles de conflictividad sindical. A su vez hay un componentes de expectativas y en el que claramente incide la nueva sensación térmica.

Rápido y furioso

Noah Mamet, el embajador de los Estados Unidos desde los primeros días de 2015, conoció la quinta de Olivos mucho antes de lo esperado. El chofer de la embajada nunca había llegado a la máxima autoridad local en doce años. La foto de familia lo mostró con el presidente y los titulares de YPF y Dow Argentina para el "desarrollo masivo" de shale gas en el paraje El Orejano, en Neuquén, con una inversión de 500 millones de dólares, con el objetivo de triplicar, hacia fines de 2016, la producción de gas en bloque, alcanzando un promedio de 2 millones de metros cúbicos por día.

Mientras que para el desarrollo total del bloque estiman que la inversión podría alcanzar los 2500 millones de dólares, para la perforación de más de 180 pozos y las obras de infraestructura asociadas. En la reunión de prolíficos 30 minutos, tanto Gastón Remy, CEO de Dow, como Miguel Galluccio, número uno de YPF, anticiparon que se va a convertir en el campo de shale gas más grande del mundo afuera de América del norte. En la actualidad, el proyecto tiene una producción promedio de más de 750.000 metros cúbicos diarios, con 19 pozos en producción. Para 2016 se proyecta la perforación de 30 nuevos pozos horizontales con los cuatro equipos de torre en actividad.

Pero no fue el único anuncio. El Grupo Telefónica anticipó una inversión de $ 10.000 millones para el año próximo en la Argentina, un 25% más que los $ 8000 millones invertidos en 2015. También se reclamó que se licite más espectro para brindar telefonía celular 4G. Las inversiones para el trienio 2016-2018 van a ser de 36.000 millones de pesos, enfocadas en la telefonía móvil de cuarta generación (4G) y las redes fijas de banda ancha. Alejandro Lastra, flamante director de Relaciones Institucionales del grupo, anticipó que en los primeros meses de 2016 las redes 4G van a habilitarse para la transmisión de llamadas de voz, ya que ahora se usan solo para la transmisión de datos, lo cual ayudará a "aliviar" las redes de telefonía móvil 3G, que "están saturadas".

Por su parte, Juan Farinati, presidente de Monsanto Argentina, avanzó en mejores perspectivas para el campo con un horizonte de 180 millones de toneladas para 2025.

"Estamos muy entusiasmados con las perspectivas a futuro para el sector agropecuario", señaló. Para ello habrá que mejorar la rotación de cereales y oleaginosas, invertir en infraestructura, promover la adopción de buenas prácticas agrícolas y la incorporación de tecnologías de punta y de planteos productivos sustentables, según la visión del ", dijo el flamante CEO que aterrizó desde la filial rusa.

Ahorros bancarizados

Por su parte, Enrique Cristofani, número uno del Banco Santander Río, anticipó desembolsos por unos $ 20.183 millones hasta 2018 y la vuelta de los depósitos a plazo fijo en dólares a una tasa de 4% anual a 30 días y a 4,65% anual a 90 días. Según explicó Cristofani, "para el desarrollo de la Argentina que viene será clave incrementar el ahorro bancarizado". Los fondos que se obtengan con los depósitos a plazo en dólares serán aplicados al otorgamiento de créditos para las pymes generadoras de divisas agropecuarias e industriales. Las inversiones, en tanto, irán a mayor tecnología, la modernización de edificios y sucursales y la apertura de nuevos puntos de venta, además de dos edificios corporativos. El banco sumará 754 puestos de trabajo el próximo año.

En tanto, Norberto Morita, titular del fondo de inversión Southern Cross admitió a LA NACION lo que es un secreto a voces: "Estamos mirando oportunidades de inversión en la Argentina por primera vez desde 2003. Creemos que ahora las condiciones están dadas".

Son muchos los sectores en los que ya hay anuncios en carpeta: energía, minería, retail e infraestructura tienen a varios protagonistas pidiendo sus respectivas audiencias en el flamante ministerio de la Producción liderado por Francisco Cabrera. De allí depende la nueva agencia de promoción de inversiones que dirige el ex presidente de la Fundación ExportAr, Marcelo Elizondo.

El especialista en comercio exterior es abogado de la UBA y MBA de la Universidad Politécnica de Madrid (España) y venía trabajando desde hace tiempo con la mesa técnica de la Fundación Pensar. La agencia se había cerrado en 2010 en el marco de la pelea política entre la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner y el vicepresidente Julio Cobos. La nueva agencia jugará el rol de facilitadora en el marco de un proyecto integral en el que se busca minimizar los plazos para poner en marcha una empresa en la Argentina.

Según datos del Banco Mundial, en el país se necesitan 25 días para tener los papeles de una compañía en la mano. Lejos de las 24 horas que se precisa en Nueva Zelanda o los seis días de Uruguay y claro está, en la hipercompetitiva aldea global no hay tiempo que perder. Mucho menos cuando se trata de inversiones.

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