Janet Yellen promete continuismo y no defrauda a los mercados

Jon Hilsenrath
Victoria McGrane
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12 de febrero de 2014  

La Reserva Federal de Estados Unidos seguirá reduciendo uno de sus programas de estímulo monetario más importantes a menos que la economía estadounidense muestre un deterioro significativo, afirmó Janet Yellen en su primera aparición pública como presidenta del banco central de ese país.

Algunas cifras económicas recientes han sido débiles, reconoció Yellen en sus declaraciones ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes del Congreso de EE.UU., pero subrayó que no quería reaccionar de manera exagerada. La economista prometió, en líneas generales, continuar las políticas de su predecesor, Ben Bernanke, durante sus casi seis horas de comparecencia.

"Permítame enfatizar", dijo, "espero un buen grado de continuidad en el enfoque de la Fed hacia la política monetaria. Estuve en el comité cuando formulamos nuestra actual estrategia de política y la apoyo firmemente", agregó.

Yellen se desempeñó como vicepresidenta de la Fed durante más de tres años antes de asumir la presidencia del banco central estadounidense la semana pasada. Desde su cargo de segunda al mando, ejerció presión para que la Fed adoptara políticas de crédito barato para estimular la economía, incluyendo una tercera ronda de compras de bonos.

Sus comentarios dejaron poca duda de que su plan (al igual que el de Bernanke) es desmantelar paulatinamente las políticas de estímulo a medida que la salud de la economía mejora.

Los mercados, que habían anticipado la postura continuista de Yellen, reaccionaron positivamente a sus declaraciones. El Promedio Industrial Dow Jones cerró con un alza de 1,2% y alcanzó 15.994,77 unidades, mientras que el rendimiento del bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años subió 0,04 puntos porcentuales a 2,719%. El dólar se apreció frente al yen y la libra esterlina y casi no experimentó variaciones contra el euro. "Los mercados obtuvieron lo que querían de Yellen, es decir, que la Fed seguirá haciendo lo mismo", señala Chris Gaffney, estratega de mercados de EverBank Wealth Management.

Tomando en cuenta que se trataba de una ocasión histórica —el primer cambio de mando de la Fed en ocho años, la primera mujer en el cargo y las turbulencias de los mercados en las últimas semanas— es probable que la meta de Yellen fuera pasar lo más desapercibida posible. Si ese fue su objetivo, lo logró. En dos ocasiones agradeció a los legisladores por llamarla poco interesante.

Los analistas de Wall Street respondieron a los comentarios con notas tituladas "No hay ninguna bomba", "Bostezo… Yellen" y "Mini-Bernanke". Los legisladores elogiaron su resistencia. Después de la audiencia, pocos funcionarios de la Fed podían recordar un informe de política monetaria tan extenso.

Yellen, que en un momento de su comparecencia se autodescribió como una "banquera central sensata", realizó sus declaraciones en un estilo concreto y algo monótono, en ocasiones acudiendo a una gruesa carpeta negra para responder las preguntas de los legisladores. Su testimonio preparado llamó la atención por su brevedad, un poco más de cinco páginas, comparado con las ocho o 10 páginas de su predecesor.

La presidenta de la Fed ofreció, de todos modos, algunas pistas importantes sobre la postura del banco central acerca de la economía estadounidense, sugiriendo que dos meses de informes de empleo decepcionantes no apartarán a la Reserva Federal de su plan de reducir las compras de bonos. "Me sorprendieron los informes de empleo de diciembre y enero, el ritmo de la generación de empleo estuvo por debajo de lo que yo había anticipado. Pero debemos tener mucho cuidado en no sacar conclusiones apresuradas a la hora de interpretar esos informes", señaló Yellen. Las inclemencias del tiempo pueden haber perjudicado la actividad económica, agregó.

El banco central informó en diciembre que empezaría a reducir las compras mensuales de bonos en US$10.000 millones, y las dejó en US$75.000 millones. En enero, anunció un nuevo recorte de US$10.000 millones a US$65.000 millones. Yellen dijo que si la economía estadounidense sigue mejorando tal y como se espera, la Fed seguirá reduciendo sus compras de bonos en forma gradual.

Consultada sobre qué llevaría a la entidad a cambiar de rumbo, Yellen respondió que haría falta un "cambio notable" en sus perspectivas de crecimiento, empleo o inflación. También dio luces sobre el debate interno referente al énfasis que hay que darle a la tasa de desempleo si sigue cayendo. La Fed dijo en diciembre de 2012 que no elevaría las tasas de interés a corto plazo desde los niveles cercanos a cero en que se encuentran actualmente hasta que el desempleo descendiera a 6,5%.

Pero conforme el desempleo ha seguido bajando (en enero llegó a 6,6%) miembros de la Fed le han restado importancia a su significado. En las dos últimas declaraciones de política, los funcionarios dijeron que mantendrían las tasas bajas "bastante más allá" de que el índice caiga a 6,5%.

Yellen amplió ese punto y dijo que ahora están buscando señales sobre la economía, el mercado laboral y el alza de las tasas más allá de las mediciones de desempleo.

—Kaitlyn Kiernan contribuyó a este artículo.

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