
Jay-Z: de la pobreza a un imperio de la música hip-hop
Circulando por las calles de la ciudad de Nueva York en el asiento trasero de su Maybach negro, Jay-Z toca un botón para que pase más luz a través del techo traslúcido y mueve la cortina de la ventana para echar un vistazo a las lluviosas calles de su ciudad natal. El rapero pasó de la pobreza a una oficina ejecutiva cerca de Times Square, un camino relatado en Empire State of Mind, su himno a la ciudad que ocupó los primeros lugares en los listados musicales.
A los 40 años, Jay-Z habita la zona poco común en la que coinciden el caché cultural y el poder corporativo. Ha colaborado con Hewlett-Packard, Coca-Cola, Budweiser, Reebok y Microsoft.
La revista Forbes le puso en la portada de su edición de los 400 hombres más ricos de Estados Unidos, a pesar de que, con un patrimonio de US$450 millones, sólo "va camino" de llegar a la lista (este año el requerimiento fue de US$1.000 millones).
Jay-Z ha logrado más álbumes números uno que cualquier otro artista salvo Los Beatles, ha ganado 10 premios Grammy y vendido 45 millones de discos.
Ahora, está usando su influencia para reescribir algunas reglas de la industria. Su compañía discográfica se protege contra las impredecibles ventas del negocio con los ingresos estables de las publicaciones musicales, la gestión de artistas y las giras de conciertos. Su compañía, Roc Nation, se creó gracias a un acuerdo de 10 años de ganancias compartidas valorado en US$150 millones con el gigante de conciertos Live Nation, que ha llegado a acuerdos similares con U2, Madonna y Shakira, si bien de menor alcance.
Entre los negocios de Jay-Z se incluyen una participación en el equipo de baloncesto los Nets de Nueva Jersey; una cadena de bares deportivos llamada 40/40 Club y un bistro en el barrio neoyorquino de Greenwich Village, The Spotted Pig; control creativo y operativo de la línea de ropa Rocawear, que vendió en 2007 por US$204 millones; y es copropietario de la línea de productos de belleza Carol’s Daughter.
Ahora, el rapero cuyo nombre original es Shawn Carter ha pasado a la prosa. Su primer libro, Decoded, que saldrá a la venta en Estados Unidos el 16 de noviembre, es un híbrido de historia de la música, comentarios sociales y memorias, con un énfasis en su transición de la venta de crack al negocio de la música.
Ha rechazado propuestas para escribir un libro convencional sobre estrategia empresarial. "Nuestra ambición nunca fue encajar en el molde corporativo, sino tomarlo y rehacerlo a nuestra imagen", escribe en un pie de página de su canción Operation Corporate Takeover.
El año pasado, Jay-Z firmó con la editorial Random House. El editor Christopher Jackson tenía algunas dudas iniciales sobre el concepto propuesto, pero en su primera reunión, afirma, Jay-Z presentó el rap en un contexto más amplio como poesía y como "una historia de decisiones tomadas".
Microsoft ha invertido US$1 millón en una ambiciosa campaña de marketing del libro. El motor de búsqueda Bing de la compañía se usa en algo parecido a la búsqueda de un tesoro: se contrató a unos cincuenta socios externos para que ayudaran a colocar pasajes del libro en todo tipo de productos, desde vallas publicitarias hasta envoltorios de hamburguesas en unos 300 sitios mencionados en el libro, incluyendo Miami y Londres.
La carrera musical de Jay-Z comenzó en 1996, cuando ningún sello discográfico quería contratar a un rapero de 26 años. El cantante y dos socios formaron un sello independiente, Roc-A-Fella Records, por necesidad. Esa decisión les permitió a la larga tener un mayor margen de maniobra en sus negociaciones.
En 2005, Jay-Z se convirtió en presidente de Def Jam a la vez que varias discográficas rivales trataban de contratarlo. Lo que lo hizo firmar con el sello -por aquel entonces propiedad de Universal Music Group- fue una cláusula en el contrato que le concedía la propiedad completa de sus grabaciones pasadas con Def Jam. Esos derechos revierten a Jay-Z a partir de 2014. "Estoy contento con el acuerdo", dice ahora. "Pero cuando pienso en ello, es algo que ni debería tener que pedir. Es mío, yo lo creé".
Para cuando dejó Def Jam en 2007, ya había comenzado negociaciones con Live Nation. Con financiamiento de Live Nation que incluyó unos US$25 millones iniciales y US$5 millones anuales para gastos generales, el rapero lanzó Roc Nation, una organización para promocionar sus propias producciones y una incubadora de nuevos talentos. A cambio, Live Nation recibe una parte de todos los nuevos negocios de Roc Nation, entre ellos un porcentaje de las ganancias potenciales de Decoded. A pesar de no haber lanzado ningún artista nuevo, Roc Nation es rentable gracias a sus comisiones de gestión de artistas y a su brazo editorial. "No tenemos que apresurarnos a vender discos sólo para ganar dinero", asegura Jay-Z.






